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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mi caja tonta. El peor nombre de la historia para un bar
En su temporada de expansión, Globomedia, Manuel Ríos San Martín y Manuel Valdivia, desembarcaron en Telecinco con la respuesta española --y, por supuesto, descafeinada-- a Melrose Place; jovenes adultos, guapetes con líos de pareja, trabajo, asuntos familiares que se juntaban en una piscina --algo que, entonces, vestía mucho-- y en un bareto mejicano llamado Más que amigos o, simplemente, el Masque. Te cagas. Resultó la temporada perfecta para lanzar una serie de esas características y no tardó en tener una audiencia discreta pero fiel. Vamos, que se convirtió casi en una serie de culto. Además, se invirtió un poco de dinero para vendernos la serie --hasta usaron la canción «Bitch» de Meredith Brooks para promocionarla, ¡uaaao, qué modernos!-- y, alabado sea el Gran Tubo, se huyó del trinomio «pedos, tetas y mariconas locas» para construir unas tramas basadas en historias tontorronas con personajes no muy caricaturescos. Por fin un producto español desechó la pretenciosidad como punto de partida y consiguó crear algo que se pudiera disfrutar verdaderamente.
La serie tuvo tres temporadas de esas extrañas que se hacen en España (cuando juntas dos episodios seguidos ya se considera una temporada), pero la que tuvo verdadera relevancia fue la primera. Tras ella, rebotó por la parrilla hasta desaparecer, con un cierto final (feliz), aunque el baile de actores --incluido el infecto Javier Martín-- y cambios de tramas acabó por hacerla perder parte de su encanto. Figuráos que hasta el triángulo Mar-Víctor-Nuria tuvo su gracia y todo.
Tengo miedo de verla de nuevo, no sea que se me caigan los palos del sombrajo pero, aferrándome al recuerdo, vaya por aquí un enlace y un homenaje a la mejor serie que Daniel Écija ha producido jamás. Es tele para viejosSi seguís las páginas y blogs dedicados a la información televisiva seguro que ya os habréis enterado de lo de la nueva imagen corporativa del Ente. A la nueva página web, presentada hace pocas semanas, se le une el lavado de cara de sus logos y colores, un mejunje de luz, renovación o algo así que nos intentó colar Luis Fernández.
En general, la elección no ha sido del agrado de propios y extraños, pero el logo es lo que menos me preocupa de la nuestra. TVE tiene que entender de una vez por todas que hace 15 años que dejó de ser una cadena para la juventud. Una televisión que nos ha robado del prime time la muerte de Leo, los viajes a África de Carter, los dardos de Bree o las maridrameces de Desmond mientras lo satura de seriales de época o reposiciones de Pretty Woman no está pensando en la totalidad de su audiencia... ni siquiera en la mayoría de la misma. El futuro del Ente, la Corporación o como se denomine hoy en día pasa por subirse al carro de la fragmentación de audiencia; ya que, de facto, es una tele para viejos, que se quiten la careta por fin. Dejen de gastarse las perras en productos carísimos que van a sacar por la puerta de atrás forzados por la inminente llegada del DVD; dejen los experimentos y el rollo de servicio público para La 2, o comoquieran redenominarla, y acepten de una vez por todas que lo suyo es programar pelis de Paco Martínez Soria y concursos mierdas de baile y galas de esmóquin y señoritas florero. Pongámonos a ello
Lo creáis o no, tengo unos 16 artículos a medio escribir en la zona de borradores --algunos idiotas, otros mucho más idiotas--, ¡incluidas algunas reseñas e ideas sobre estrenos del otoño pasado! así que he pensado que a lo largo de los próximos diez días, mientras el estío se decide a debutar con su sol de justicia, los iré dando salida para poder allanar el camino a lo que nos llega; y cuando arrive julio, el Gran Tubo dirá de qué --y cuando-- escribo. ¿Qué tal si damos una ronda a noticias, chismes e ideas generales? Pues allá vamos. Aún se notan las consecuencias de la huelga de guionistas. El séquito retrasa su estreno a septiembre y reduce en dos el número de episodios de su quinta temporada. Es cierto que la cuarta fue algo irregular, pero muchos confiamos en que la versión masculina de Sexo en Nueva York (gente hablando de idioteces y gastando pasta como si les quemara en las manos) aún tiene chicha que ofrecer. Al menos, nos quedan las aventuras de los Botwin, que tras el final de la tercera temporada, tiene pinta de reinvención; hasta hay dudas de si la canción «Little Boxes» y sus infinitas versiones serán parte de la serie. Weeds, como todas las grandes en algún momento de su historia, se encuentra en la disyuntiva de triunfar o saltar el tiburón. Michael Ausiello se ha cambiado de bando y ahora será parte de la Entertainment Weekly. Como no leo la EW, es un periodista menos que leer con renuencia. Teniendo a Matt Roush, Amy Amatangelo (que ya ha inaugurado la temporada de los premios Amy), Rosa Belmonte, Maureen O’Hara, mis eneamigas, mi mac-rival y decenas de envidiados teleadictos, ¿quién necesita a la Ana Obregón del mundo del periodismo todo el día en la portada de la TV Guide? Eso sí, suerte al concejal Ausiello y a las aussholes.
Terminada la temporada 2007-2008, estas son las series que se caerán de mi ciclo televisivo en 2008: Héroes, Anatomía de Grey y Samantha Qué. No estoy diciendo que las dejaré de ver, pero no las seguiré semanalmente, sino que probablemente rellenen huecos. Tampoco digo que sean malas (o muy malas), solo que no merecen tanta atención. Por ahora, resultan más atractivas Sexy Money o Criando malvas, por ejemplo; y quizá algún día me lance a ver Torchwood, Mad Men o Californication, pero dudo mucho que alguien me convenza para darle una tercera oportunidad a Gossip Girl o a Dexter. Te echaré de menos, Back to you, comedia que ni siquiera ha tenido campaña de salvamento.
No quería hablar de Perdidos porque parece que no hay otra cosa de la que hablar en los blogs y ya sabéis que intento huir de eso, así que lo apañaré en un párrafo. La cuarta temporada ha sido estupenda, pero sigo pensando que más redonda fue la segunda, porque de repente se empezaron a tomar riesgos y a cambiar las reglas del juego: se dejó de sugerir y de jugar a la equidistancia entre el drama y la ciencia-ficción y se decidieron por esta última. La cuarta ha resuelto tramas y ha abandonado ideas que, con sinceridad, jamás podrían explicarse satisfactoriamente, pero no hace más que profundizar en algo que se introdujo hace dos años. De la misma manera que resulta más sugerente un escote que un desnudo total, la cuarta temporada ha mostrado más carne, pero se ha dejado la novedad por el camino. Fantástico año y ojalá los dos que nos quedan sigan siendo tan divertidos y magníficos. Las nuevas Sensación de vivir y El coche fantástico siguen adelante y veremos qué les depara el futuro. Sensa acierta con la cadena, pero uno se pregunta si en la tele de hoy hay lugar para una serie que, asumámoslo, no tiene absolutamente nada que aportar al panorama adolescente actual, salvo el tirón de la nostalgia de los que hoy rondan el final de la veintena y la treintena. Nos apuntaremos al visionado del piloto, pero 90210 tiene aproximadamente dos episodios para convencernos de que moriremos si no la seguimos semana a semana o se hundirá en la más absoluta de las miserias, con o sin Donna Martin. No olvidemos que la Sensa original tuvo tal repercusión que cuando Jason Priestley e Ian Ziering vinieron a España, el ejército tuvo que escoltarles de Barajas a Telecinco por la que había montada en el aeropuerto. No creo que los lifting jokerescos de Lori Loughlin puedan hacer que tal cosa se repita. El trailer no mola nada --«Celia is the contemporary, modern-day mom. She is as cool as her children [...]», ¿pero qué leches dice la tía Becky?--, a ver si este verano se curran otro mejor. Propongo un remake-spin off-crossover de Los primeros de la clase con una jovencita Robin Sparkles de protagonista. En fin, amiguetes, ya véis que no me faltan tontunas para divagar y eso es lo que quiero seguir haciendo un poco más mientras el tiempo lo permita. Puestos al día con las tontunas y noticias más noticiosas, es hora de continuar. Pongámonos a ello. * (c) IreneBTW Originalidad a raudalesLeo en una nota de prensa la alegría con la que Disney anuncia Camp Rock: DISNEY CHANNEL PREPARA EL LANZAMIENTO MUNDIAL DE Está claro que los chicos de las orejas negras quieren explotar la fórmula adolescentes y musical todo lo que puedan. Les sugiero que piensen en Gospel Church, Hip Hop Street y Chotis Verbena. ¡Las posibilidades son infinitas! Por otro lado, Patch me envía un artículo en El País en el que nos amenazan con el desembarco de El síndrome de Ulises en EE UU. ¿No resulta extraño que los yanquis quieran versionar una serie que surgió como versión descafeinada y bastarda de Doctor en Alaska? Les saldrá más barato, no me cabe otra explicación. Una cosa hemos sacado en claro: si aún quedaban sospechas de que la FOX es una cadena infecta, esta noticia las disipa. No os perdáis hoy la tertulia televisiva en Radio San Vicente, que hablamos de términos televisivos... o de lo que nos apetezca. Tengo un sueño
Muchas veces hemos señalado a las teles y les hemos gritado que se replanteen el modelo de negocio, pero, ¿debemos los espectadores replantearnos el modo de ver la televisión? Verdaderamente, con iTunes, eMule, subtítulos en nuestro idioma y los lanzamientos en DVD, muchos tenemos la televisión de adorno en casa. Quizá os sorprenda saber que en nueve meses, he encendido la televisión menos de diez veces y casi todas ha sido para ver un DVD. Mi experiencia se corresponde con las estadísticas: el consumo televisivo general desciende año tras año lenta pero firmemente. Mientras las cadenas programan bloques de 15 minutos de anuncios que se estrellan contra el botón de OFF de nuestros aparatos televisivos, nosotros estamos chateando, mirando el correo o colgando fotos en Flickr a la espera de que el Bittorrent marque 100% para cenar mientras vemos el último de Galáctica. Evidentemente, no todos los espectadores actúan así. Mi abuelo no tiene ni ordenador y mis padres usan internet para ver las cuentas del banco, comprar algún billete de avión o descargar sudokus, pero la mala suerte de ellos, además de gustarles Hospital central, es que hace años que salieron del grupo demográfico clave que va de los 18 a los 49 años, así que serán pocos anunciantes o peces gordos los que les presten atención. Sin embargo, si llega un día en que un segmento significativo de la población más deseada no encienda la tele, ¿qué sentido tendrá seguir emitiendo las series por la caja tonta? Se programa un Cine de barrio a diario, se pasa Sin tetas no hay paraíso a la red y listo.
No hay que ser un visionario para predecir que no falta demasiado tiempo para que la red deje de ser la hermana pobre de la tele, su zona de repesca y los contenidos directos a internet pasen a primer plano, y no hablo de miniseries idiotas o webisodios de relleno, sino verdaderas producciones televisivas de pleno derecho. ¿Viviremos en un futuro próximo en que las únicas cadenas sean la CBS y TVE y el resto de ellas, empezando por la CW, se muden de una vez por todas a internet? Por si acaso, engrasemos nuestros módemes y ampliemos el espacio en los discos duros. ¿De dónde voy a sacar 1,21 gigovatios?
La tele, buena o mala, resulta de la constante investigación de nuevos métodos de contar historias. Una vez aceptado el hecho de que absolutamente todo lo que nos venden ya está inventado desde la época de los griegos, no se trata de contar algo distinto sino hacerlo de un modo sorprendente. Que, por cierto, es la excusa de los cocineros-estrella y no les va mal. Si no puedes contar algo nuevo, cuéntalo bonito, debería ser el lema de los guionistas. Una vez popularizadas --lo que no siempre es bueno-- las técnicas de flashback, narración subjetiva, uso de saltos y fragmentos a lo Memento, parece que le ha llegado el momento a los saltos hacia adelante en el tiempo.
Para añadir más sal a la herida, en casi todas las ocasiones, este salto se ignora a los pocos episodios y la historia sigue más o menos por los derroteros que tenía antes de producirse, por lo que resulta patente que solo se buscaba el efectismo barato, es decir, el innecesario efecto culebrón. De acuerdo, toda técnica resulta imperfecta hasta que el tiempo la va modelando, de modo que quizá en el futuro un salto en el tiempo no equivalga a saltar el tiburón y esa es la única brizna de esperanza que me queda. Tristemente, un viaje en el tiempo fue la causa de que Alias saltara el tiburón y también fue la razón del segundo salto de Galáctica (en ambos casos también se aplicó la máxima de «aquí no ha pasado nada» tras algunos capítulos). Ahora lo han hecho las Marujas y no puedo dejar de notar ese amargo sabor que me estropeará la espera durante este verano. Aún no es demasiado tarde para regresar al pasado y tomar ese segmento final como un «en cinco años llegaremos aquí» que provoque al espectador (les salió bien en «El ala oeste», por ejemplo); ya nos hicieron pasar por un apestoso segundo año, que no tienen más nuestra paciencia con chorradas. SNL ThursdayCon esta locura que le ha entrado a la NBC de poner algunas piezas del Saturday Night Live los jueves (¿para eso quitamos Scrubs?), hoy se presta a compartir una de las últimas joyas del clásico estadounidense, que ha tenido una trigésimotercera temporada algo flojucha (aunque Kristen Wiig sigue estando soberbia). Así, de paso, podréis entender las interjecciones que Marina, Irene y yo nos dedicamos (es recomendable que le echéis un ojo al Project Runway, claro). Totally tranny from Transylvania! Jennie Garth presenta la tertuliaPor fin el 16 de mayo superamos la barrera de los dos dígitos con nuestra décima tertulia y, quizá por ser tan especial, echamos una mirada al pasado y nos preguntamos a nosotros mismos, «¿qué nos convirtió en los monstruos televisivos que somos hoy en día?» El origen de nuestra teleadicción sale a debate en Radio San Vicente, en la que creo que es una de nuestras tertulias más divertidas --y no porque yo hable y hable y hable sin parar, para no variar--, lo que hace doblemente triste que Irene no pudiera participar. Sobre este tema, insisto en mi inocencia: ¡la culpa es toda de AENA y de Air Europa! Menos mal que luego pasamos un fin de semana estupendo de charlas privadas junto a Marina, aunque esas no las colguemos en internet. Fierce!
La tía buena que nos trae el mp3 en esta ocasión es Jennie Garth. Sensación de vivir contó con muchas chicas guapas en su alineación como Katheleen Robertson, Rebecca Gayheart, Tiffany Amber Thiessen o Jennifer Grant, pero la única y oficial guapetona fue siempre la Yeni, que hasta inauguró toda una saga de maridramas. Más de diez años después de que hiciera su aparición en pantalla, Jennie Garth sigue siendo toda una belleza y es cierto que ha envejecido, pero también lo hemos hecho nosotros y nunca ha dejado de ser guapísima. Ahora que en septiembre regresa el fenómeno Sensa a la CW con ella como personaje recurrente, es un buen momento de echar mano del archivo y extraer una de esas fotos en las que decidían darle volumen a su pelo. Es cierto que también regresa Caratoro, pero ya sabéis que a la señora Spelling la amo por su inteligencia y sentido del humor. Por último, os anuncio que he añadido un enlace RSS para que podáis suscribiros a él y os enteréis tranquilamente de cuándo cuelgo más archivos con nuestros diez minutos largos de radiolocura. Lo encontraréis en la barra lateral derecha, bajo los títulos de las tertulias, y haciendo clic en él, podréis suscribiros vía Google Reader o cualquier otro agregador de feeds que utilicéis. Este viernes hablamos de Anatomía de Grey, quizá la última tertulia de la temporada que dediquemos específicamente a una serie... aunque con nosotros nunca se sabe. A ver si dentro de poco cruzamos la barrera de los tres dígitos. Los que caen entre los huecos de las páginas
En este mundo mediático, la visibilidad del producto lo es todo para la supervivencia de este. Rockefeller Plaza y Veronica Mars no son --permitidme referirme a la Mars en presente-- imanes para la audiencia, pero sus chascarrillos están en boca de los que redactan titulares y sus protagonistas y tramas son citados y referenciados de forma constante. Sí, CSI atrae tres, cuatro o cinco veces más audiencia, pero los periodistas no la encuentran tran atractiva para rellenar espacio en sus páginas, podcast y magazines. .. aunque no resulta un problema excesivamente grave si sigues estando entre las más vistas. Pero ¡ay de aquellas que pronto caen por el hueco que dejan las páginas y apenas se vuelven a mencionar de nuevo! Al principio se habla de ellas, pero no tienen audiencia, así que empiezan a pasar a segundo plano y como están en segundo plano, no tienen audiencia y como no tienen audiencia... ahí está el círculo vicioso. Los cambios resultan tan pequeños y operan tan sutilmente, que apenas nos damos cuenta. Ayer me sorprendió descubrir que el correcto blog de Todo el mundo odia a Chris había desaparecido de la TV Guide y que, a la vez que la CW emitía el episodio final de la infravalorada Aliens in America, se escondía en un lateral de la revista una entrevista con Amy Pietz, una de las protagonistas de la serie.
No voy a negar la genialidad de las Marujas o Los Soprano, pero quizá deberíamos cambiar la clavija y apostar un poco por sacar a primera fila aquello que merece la pena y de lo que muchos se olvidan muy pronto. ¿Acaso necesita Anatomía de Grey más espacio en internet? Quizá, si le hubiésemos dedicado más parrafadas sesudas a Men in Trees, a lo mejor no estaríamos llorando su pérdida hoy. Pensad un poco en ello y uníos a la revolución. A riesgo de repetirmeHe estado de viaje y de reunión en la cumbre para formar el Poder de Tres unos días, así que no he podido publicar, pero regreso de tres días extenuantes para descubrir una grandísima noticia. ¿Qué serie ha comprado la ABC tal y como llevábamos tanto tiempo deseando?
¿Y si a eso le añadimos la renovación de Cómo conocí a vuestra madre? Bruce Boxleitner presenta las tertuliasComo casi todos los sábados, llega la radiolocura. Hoy lo hacemos especial porque además de la tertulia de turno, nos ponemos (casi) al día colgando también la quinta y la octava. Agradecimientos especiales para Andrés, nuestro técnico, que ha buceado por el registro para enviar los mp3 que nos faltaban y a Santi, que ha rellenado los huecos y los momentos de mono emepetresil. Como siempre, en el lateral derecho tenéis los archivos. La quinta tertulia forma parte del dúo «Series mal programadas», y en ella seguimos perplejos por las decisiones de las mentes preclaras que dirigen las cadenas españolas. Como véis, aunque la grabamos hace un mes, nuestra opinión no ha cambiado. La octava y novena tertulia están dedicadas a Perdidos y las Marujas desesperadas, los dos pilares fundamentales de la resurrección mediática y social de la ABC, así que también forman un dúo temático. Disfrutad mucho de estas tres caóticas radiolocuras. La semana que viene, para celebrar el décimo programa, hablaremos de lo que nos convirtió en teligiosos (o sus versiones telefrics y telifanes).
Los tres audios de hoy vienen de la mano de Bruce Boxleitner, siempre Sheridan, siempre el señor de Melissa Gilbert y siempre el Espantapájaros. Boxleitner ha dejado de lado a la señora King esta semana y se ha ido con el señor Kring, porque ha firmado con la NBC para aparecer en Héroes interpretando a un político que, menuda sorpresa, hará la vida más complicada a los protagonistas. Con que inyecte un poco de ritmo a la serie, nos conformamos. Más que un chulazo al uso, Bruce Boxleitner siempre me pareció más un galán de mamás y postadolescentes que el típico machirulo de quinceañeras. Tiene una voz cazallera que da interés a los personajes que interpreta, pero como actor resulta limitadillo... aunque todos sabemos que a esta sección no llegan los presentadores por sus dotes interpretativas. Una posible despedidaHoy acaban las andanzas de J.D. y los chicos del Hospital del Sagrado Corazón en la NBC, a la que no le ha temblado el pulso en anunciar el episodio como el final de la serie. Ya sabéis que yo adoro la NBC, pero todo este asunto de Scrubs está suponiendo una gran fuente de problemas y discusiones en nuestro hogar común. Quizá lo que dé dinero ahora son los versiones idiotas de series imbéciles --¿o no, mujer biónica?--, pero uno no puede evitar ser un sentimental cuando se trata de sus aficiones y su amor.
¿Qué serie, comedia o drama, ha retratado con tanta naturalidad y realismo la relación fraternal y sincera entre dos tíos? Casi todos adoramos a Carla Espinosa, pero cuando se casó con Turk, todos temíamos que fuera el final de JD y Turk, y a muchos eso nos tuvo más en vilo que la escotilla de Perdidos. Lo que nos ha emocionado en el terreno amoroso durante las siete temporadas no han sido JD y Elliott, o Elliott y Keith, o Carla y Turk, o Perry y Jordan... ni siquiera las ocasionales --y extrañamente frecuentes-- tías buenas con las que JD se enrollaba (Mandy Moore, Sarah Lancaster, Heather Graham, etc.) sino el bienestar del dúo dinámico. It’s guy love, that’s all that is.
Así que hoy se despiden los de los pijamas y puede que la comedia médica lleve siete años en antena --mucho más de lo que han durado o van a durar otras series más exitosas, sí-- pero, después de años y años de rebotar por la parrilla y ser ninguneada, que aun tengan humor y talento para hacer un episodio de temática medieval y monthypytonesca en el que recuperan a Aloma Wright demuestra que al doctor Cox y restos de colgados les queda cuerda para rato. En fin, mientras miro de reojo a la ABC a la espera del anuncio oficial de su parrilla para la temporada 2008-2009, rindo homenaje a los siete años de Scrubs en la pantalla y me preparo para disfrutar de la última media hora de la comedia de Bill Lawrence... hasta que alguien diga lo contrario. Postdata: me gustaría tocar otro día el tema de la precaria situación en la que se encuentran algunas de las comedias más divertidas de la televisión. No solo es Scrubs o Cómo conocí a vuestra madre; conocida la renovación de Rockefeller Plaza (¡sí!), aún queda por saber qué va a pasar con Christine, la vieja y Back to you, probablemente la serie más divertida del año, una sitcom de libro cuya ausencia en los medios y blogs (incluido este) me resulta tan inexplicable como que Fran Perea siga teniendo trabajo. Madre hay más que unaEl pasado domingo celebramos el Día de la madre y, aunque todos bufamos porque se trate de un invento de las tiendas para vender, seguro que algún detallito tuvimos con nuestra amadísima mami. Le habría regalado la cuarta temporada de Alias en DVD, pero a lo mejor se me habría visto mucho el plumero, así que le regalé un par de macetas llenas de flores (regalad plantas vivas). Y pensando, pensando me dije, ¿cuál sería un regalo para mis mamás favoritas de la tele?
Cindy Walsh era la matriarca de la gran familia beverlyhilliense y ahora que nos hemos enterado que la nueva versión de Sensa tendrá de mamá a Lori Loughlin --tras Mariah Carey, lo más cercano a Ana Obregón que tiene EE UU--, ha llegado el momento de reivindicar su papel de supermamá. Como el concepto de familia al otro lado del charco es mucho más laxo que aquí, a los yanquis les emociona que haya alguien que sepa freír un huevo o se quede en casa leyendo en el sofá... y eso es todo lo que se necesita para ser una gran mamá de serie de Aaron Spelling, pero no voy a negar el mérito de Cindy por haber sido capaz de aguantar a Brenda sin soltarle ni un solo sopapo y no acabar enganchada a los antiinflamatorios más duros del supermercado. Ya que, a pesar de que la pandillita se metía en muchos fregados, Cindy tenía mucho tiempo libre, le regalaría una matrícula en algún curso de informática, un libro de recetas de José Andrés o un chulazo que la sacara de la rutina diaria.
Mamás televisivas hay millones, y ya me duele haber dejado fuera a Norah Walker y Bree Hodge, pero por ahora dejamos fuera las que estén en activo. Quizá les llegue el momento cuando se despidan de nosotros, algo que ojalá tarde mucho en suceder. ¿Cuáles son las mamás televisivas con las que compartiríais mesa y mantel el primer domingo de mayo? Nadie hizo nadaHoy quiero compartir un tema que me ha preocupado desde mi tierna infancia. Se trata de la letra del tema principal de la serie Denver, el último dinosaurio, que a todos nos encantaba. La letra era pegadiza, acompañada de colores brillantes, guitarras y un ambiente muy festivo... era imposible que no gustara al público y ESE es el problema precisamente. Vayamos a la fuente del problema: la canción y su letra. ¡Hora del karaoke!
¿Es mi amigo y mucho más? ¿Me muestra un mundo que no había visto hasta ahora? Amigos, la letra de la canción fomentaba ¡la zoofilia con dinosaurios! Encima lo repiten dos veces para que nos quede bien clarito. Lo más importante, algo que nadie puede negar, es la canción es genial, ¡imposible que no te guste! Ya con 10 años era capaz de entenderla y si un preadolescente con nociones limitadas de inglés era capaz de captar el mensaje subliminal, ¿qué consecuencias habrá tenido sobre toda una generación? ¿Acaso creéis que el éxito mediático de Parque jurásico o Marujita Díaz son casuales? Y que luego las asociaciones de telespectadores protesten por Física o química y no se haya investigado esto a fondo...
*Las quejas, al DPD, por favor. Elizabeth Montgomery presenta la tertuliaUf, ¡vaya semanita! como dicen los de la ETB. Con fiestas, puente y todo, pero no he podido pasarme por aquí (a escribir); menos mal que siempre queda la tertulia televisiva que tenemos en Radio San Vicente para darle un poco de teligión al mundo. En la columna izquierda la tenéis, para poderla escuchar en línea o descargarla a vuestro ordenador o reproductores mp3. ¡Esperar al autobús ya no será una tortura! En esta séptima ocasión, el equipo se encontraba el 97% porque no pude participar, así que Marina, Santiago e Irene, de la mano de Arena, se lanzaron sobre la nueva edición de Operación triunfo. Al parecer, la cosa debe de estar fatal, fatal, porque no dejaron títere con cabeza. Nunca he visto Operación triunfo, ni siquiera la exitosísima primera edición --¿un reality de gente cantando temas de Rosana? ¿Qué será lo próximo, gente bailando? ¡Un momento...!--, de modo que no puedo añadir más a las acertadas opiniones de mis compañeros tertulianos. ¿A qué esperáis para escuchar los mejores diez minutos largos de la radio? ¿Y a qué esperáis para escribir a Radio San Vicente y que nos den otros diez minutos más? Mientras me envían la octava tertulia (centrada en Perdidos, o algo parecido) y llega la novena (que creo que dedicaremos a las fabulosas Marujas), sabed que este corte de audio viene de la mano de Elizabeth Montgomery, uno de mis amores infantiles --esos puros y virginales-- y seguramente la actriz más guapa que jamás haya entrado en mi casa a través de la tele. Con su cara expresiva, su sonrisa amplia y fácil y su belleza atemporal, me quedaba absolutamente pegado a la pantalla cada vez que las campanitas del tema principal de Embrujada comenzaban a sonar en el cuarto de estar de mi casa. Ella agitaba la nariz ¡y ya lo creo que hacía magia! Vaya desde aquí un homenaje a mi bruja favorita, con el permiso de Kimberly Shaw, claro. Haciendo patria Reconozco mi más ciega envidia hacia el modo que tienen las cadenas estadounidenses de hacer que la gente viva la tele: anuncios, promociones, su modo de crear cultura e iconos... En España, como la tele siempre se ha considerado una suerte de sofisticado cuentacuentos o la hermana pija de la radio, no ha sido hasta hace bien poco que se la ha empezado a reverenciar como objeto de culto (y cultural). Poco a poco, vamos haciendo el camino y lo mismo estrellamos aviones que calcamos decorados (y los visitamos). Los teléfilos lo agradecemos.Aunque menos sofisticado o publicitado, es destacable el último gesto de los chicos de Al filo de lo imposible. Más locos que los de Jackass, Sebastián Álvaro, su director, ha presentado un libro del programa como mejor sabe: colgándose del punto más alto que sea capaz de vislumbrar. Y como el programa es de TVE, ¿por qué no hacer uso de Torrespaña para tal menester? Admito que me ha enternecido el gesto. El Pirulí es todo un icono de dos de mis pasiones: la tele y mi ciudad, así que hoy aplaudo a TVE por demostrar que no siempre hace falta gastarse un dineral en dar relevancia a algo y que realmente existe la capacidad de hacer patria televisiva sin clonar lo que viene de fuera. Qué despacio --¡pero qué despacio!-- se hace el camino, aunque qué emocionante resulta ver que algo se avanza. Vender la nadaImagináos que sois los encargados de redactar una nota de prensa de la CBS en la que tenéis que vender los próximos episodios de Dos hombres y medio y CSI: Las Vegas. En ella, ha de constar que habrá un cruzamiento de guionistas y los de CSI escribirán el episodio de Dos hombres y medio, que George Eads aparecerá en la comedia, además de adelantar un poco su argumento y dar los datos de los actores participantes. A lo sumo, os llevaría dos párrafos, pero, ¿qué haríais si os piden que llenéis un folio entero? Quizá lo mismo que han hecho los chicos de la CBS: repetir una idea durante varios párrafos hasta llenar el espacio asignado y abusar de la tecla enter incluso para tratarse de un texto en inglés. Aquí tenéis una traducción del asunto: COMO PARTE DE UN CRUCE DE GUIONISTAS, DOS HOMBRES Y MEDIO Y CSI: LAS VEGAS UNEN SUS FUERZAS EN DOS PRÓXIMOS EPISODIOS Hay que tener talento para hacer estas cosas, desde luego, pero a mí se me caería la cara de vergüenza. El original, aquí mismo. * N. del T.: ¡JAAAAAA, JA, JA, JAAAAA! Cómo no paro de hablar mientras la vida pasaComo conocí a vuestra madre se hará famosa por ser el segundo flashback más largo de la historia (Babylon 5 fueron más de 30 años, amigos) y por exigir al espectador que no tenga en cuenta ciertos elementos imposibles (claro, como si mi padre me fuera a contar cómo se zumbaba a sus novias, los pedos que se pillaba y las estupideces que hacían él y sus amigos). La serie destacará, eso sí, no solo por resultar enormemente divertida, sino por su acertado uso del ritmo y los saltos temporales, y por haber sabido construir historias secundarias más interesantes que la principal, así como saber jugar muy bien con las sorpresas y resolver magistralmente la mayoría de los episodios. Muchos lo llevamos pidiendo meses en forma de susurros, pero ha llegado la hora de alzar la voz públicamente y exigir a los guionistas que Robin y Barney se enrollen de una vez y ocupen el merecido centro de la comedia. ¿Tienen o no tienen química? Independientemente de lo dicho, no digáis luego que os suelto espoileres, amigos, que nos conocemos. Aprovecho el viaje para informaros de que esta misma mañana, la Ausiella ha dicho que Sarah Chalke regresará a la serie, aunque no se sabe ni cómo ni por cuánto tiempo. Qué cerdo el amigo Ted. George Eads presenta la tertuliaQueridos lectores y, sin embargo, amigos: ya se encuentra disponible la sexta tertulia televisiva radiofónica (¿es esto un oxímoron?) de Radio San Vicente que, en esta ocasión, le he robado a Santi directamente de su página web. Garrulo, pero honrado, chicos, así soy yo. Ya sabéis de qué va esto (y si no, miradlo aquí y no paséis vergüenza): Santi, Marina, Irene y yo con la teligión subida los viernes por la tarde, sobre las 17:45 más o menos en Radio San Vicente. En esta ocasión, continuamos con lo dicho la semana pasada --si no la escuchastéis, tendréis que esperar un poco para la quinta-- sobre las series que nuestra amada tele española emite a una hora prudente si eres Angel, Mick St John o Mischa Barton. En este caso, vamos a la Sexta y comentamos algo sobre Me llamo Earl o Cómo conocí a vuestra madre. También le damos razón de ser a nuestra sintonía híbrida y, en fin, echamos un ratito en la radio. Podéis descargarla sin pagar cánones ni historias en la barra lateral o visitar el cutre-archivo temporal en Blip.tv.
La sección hoy os la trae George Eads, el verdadero y primigenio macho alfa televisivo y musculoso de mandíbula cuadrada --es decir, un flashgordon-- desde que desembarcara en la tele la otrora somnífera CSI. Antes de que el público aullara por las toallas de Jamie Bamber (muy utilizado en el pasado para elevar la audiencia de esta cutrepeich) y Eric Dane, este flashgordon les llevaba varios años y furores uterinos y testiculares de ventaja. Ahora que parece que la mitad del elenco de CSI y sus franquicias huye más rápido de lo que corren los Panther de Tejas, es momento de recuperar a nuestro George. Y si con esto no consigo que volváis mañana, me temo que tendré que empezar a escribir mejor. ¡Que lo disfrutéis! La tertulia, digo. Sin RobAyer nos acostamos con la noticia de que Rob Thomas ha abandonado el proyecto de resurrección de Sensación de vivir, aunque el piloto sigue adelante. Sinceramente, por ilusión que le eches al asunto, nunca llegué a ver a Thomas al frente de los niños pijos del West Beverly, con sus guiones verbosos y las continuas menciones imposibles de sus personajes a El gran Lebowski, Algo en común, los Monty Python y referencias culturales igual de pretenciosas. Qué queréis que os diga, me cuesta pensar que Brenda leyese siquiera. ¡Que nadie en la CW se olvide de que esta serie era tontísima, por favor! Por eso la amábamos. Así que sin Rob, seguro que ahora se rebaja un poco el tono y, como mucho, hablarán del último concierto de los Busted o lo genialísima que les pareció (la sobrevalorada y rollazo) Juno. Invasores del espacioPor fin ha regresado Scrubs y lo único que se me ocurre decir es, ¿cómo no amar esta serie? Confirmada su cancelación en la NBC, falta saber el resultado de las negociaciones con la ABC para hacer vaticinios sobre la comedia, pero resultaría estupendo que los pijamas aterrizaran en el abecedario, encontraran una audiencia justita pero fiel, y vivieran unos poquitos años más en nuestra TiVo particular. Sin embargo, el cambio de cadena, seguro que obliga a los bolígrafos y ordenadores que hay tras la pantalla a realizar algunos cambios.
Puede que la octava temporada en el abecedario, si se confirma, sea una necesaria transición para Scrubs, donde por fin veamos cambios y evoluciones. La Scrubs de los mejores tiempos era la que se fundamentaba en cortas piezas surrealistas más que en tramas, livianas o no, así que la introducción de nuevos personajes (creo que Lauren Graham está en el paro, chicos) o el uso regular de secundarios ya establecidos (Ted, Todd e incluso la divertida Molly Clock) pueden otorgarle una segunda juventud. A algunos nos gusta mucho la idea de una Scrubs que siga adelante con el fenomenal Donald Faison como líder de los médicos del Sagrado Corazón. Le pondremos una vela a san Parker Lewis y santa Kelly Kapowski para que así sea. Evangeline Lilly presenta la tertuliaBueno, chicos, ya tenéis en el lateral la cuarta tertulia televisiva de Radio San Vicente (¿de qué va este palo?). La tercera, la ando persiguiendo y pronto la tendré, y la quinta, podéis escucharla hoy mismo alrededor de las 17:40 en Radio San Vicente. Seguro que os gustará. La semana pasada, hablamos un poco de Fama y nos sobró algo de tiempo para esbozar algo sobre otros concursos. He de pediros disculpas por el mal sonido ambiente; es culpa mía. La razón es que ¡grabé el programa en la bici cruzando la ciudad! Fue divertido, cómicamente mortal en ocasiones. Lo milagroso es que se me ocurriera algo que decir mientras evitaba coches, patrullas de policía, intentara frenar (mi bici no se puede permitir esos lujos) y tratara de aprender el funcionamiento de Fama. ¿Qué pensábais, que la vida de tertuliano radiofónico es igual que la de otros ilustres como Belén Esteban o Gonzalito Miró? Para que no perdáis el viaje, una foto que viene mucho a cuento con lo que digo:
Pero qué buena estás, hija mía. Oh, South ParkEl ascenso y caída de South Park en nuestro país es un tema tan fascinante como olvidado. Con la salud y popularidad de series como Los Simpson, Futurama o Padre de Familia, no acierto a entender por qué ya nadie se acuerda de esta serie que, 12 años después de su estreno, sigue siendo crítica y divertida. Los sociólogos y teóricos tendrán sus cábalas, pero seguramente todo se reduzca, simple y llanamente, a que no hay cadena que la programe de lunes a domingo en el horario de la comida. ¿De qué iba a haber triunfado algo como Sabrina, Cosas de brujas si no en nuestro país? Lo bueno de South Park es que, con tacos o sin ellos --la versión doblada es más palabrotera que la original--, el motor de la comedia de dibujos no está en soltar tacos o chistes del tipo «esto es peor que cuando [acción] con [nombre de famoso]» como Padre de Familia, sino en la crítica más salvaje a lo establecido, especialmente a lo políticamente correcto. Sin ir más lejos, la semana pasada se dedicaron a echar toda la mala baba que pudieron sobre el sindicato de guionistas y su huelga y no solo dieron momentos divertidos como el de Butters en YouToob...
...si no que el propio episodio se fundamentó en argumentos bien razonados que se oponen a la opinión mayoritaria (eufemismo para definir el pensamiento único). Trey Parker y Matt Stone no están de acuerdo con la huelga ni con los que la han promovido (ellos no son miembros del sindicato) y han sabido divertir, argumentar razonadamente y criticar los politiqueos burbankianos en cosa de 25 minutos. ¿Qué más se le puede pedir a una serie? South Park y Urgencias son dos de esas series cuya veteranía las ha beneficiado, pero en un mundo en que solo lo nuevo vale y los espectadores tienen un serio déficit de atención y fidelidad, lo tienen complicado. ¡Pues what, what, in the butt para ellos! En All About South Park podéis ver en línea todos los episodios de la serie (incuyendo mi favorito, el especial de Terrance y Phillips, «No sin mi ano»). Nuevos horizontesHoy desembarca en el Sci Fi Channel la cuarta temporada de Galáctica, su primera parte, al menos. Quizá por tratarse del principio del fin, sus actores ya vislumbran y ponderan nuevas perspectivas laborales. Mi caja tonta ha tenido acceso totalmente exclusivo a una información veraz y fiable que nos permite asegurar que Edward James Olmos dejará la interpretación para dedicarse a menesteres más relacionados con los dioses y la videncia (¿le habrá pasado alguna chinita la presi Roslyn?). Hablar es fácil, así que aquí tenéis la prueba por la que la propia Kristin Veitch mataría:
Por otra parte, ¿cuánto dinero tiene la ABC últimamente y hasta dónde llega su crisis de ideas en el terreno del humor? Al parecer, no solo la cadena anda detrás de Scrubs (de la NBC) sino que ahora se rumorea que podría llevarse The New Adventures de Old Christine (de la CBS) a golpe de talonario. ¿Es el abecedario la Telecinco estadounidense? ¿Les obligarán a adquirir Bionic Woman como contrapartida? Es un año raro
Por Bionic Woman pasaron un par de equipos y ya comentamos el otro día lo de Dirty Sexy Money. Algunas otras series han jugado a las casitas, como CSI y Dos hombres y medio, que intercambiarán sus equipos creativos para un episodio (¿locualo?) y hoy nos dicen que los telecomiquieros Alfred Gough y Miles Millar abandonan Smallville tras siete años al frente de la serie. Coincide este cambio con el final de la presencia, al menos como protagonistas, de varios de sus personajes clásicos y, hasta ahora, considerados intocables, por lo que, decididamente, se avecinan cambios para la serie del paletito kansano con superpoderes. Hace como tres años que no veo de un modo continuado los episodios de Smallville pero la serie tiene críticas y cifras buenas --para ser de la CW--, además de un grupo de seguidores estable y numeroso, por lo que los nuevos responsables (que no sea su Laeta Kalogridis, por Liz Lemon) no tienen que tocar demasiado para llegar, quizá, a los 10 años. ¿Os podéis creer que Smallville esté en su séptimo año ya? Quizá realizar la gastada técnica del salto temporal y hacer que la edad de los personajes se correspondiera con la de los actores podría ayudar. No hace falta renombrar la serie como Metrópolis, pero quizá sea la hora de que Superboy 90210 se torne en Melrose Súper. Suerte a todos. En los límites de la realidad
Los fans del Infierno constituyen un grupo digno de estudio: una inmensísima minoría que grita mucho, un grupo enano que jamás alcanzará su masa crítica, una pandilla que reclama atención infructuosamente con los extraños objetivos de tener algo que decir en los consejos de administración de las cadenas, en la reunión en la que se decide qué publicar en la TV Guide o en lo que Greg García garrapatea en sus guiones. Quizá por esos sueños tan irrealizables y por lo dúctil y volátil de sus opiniones y gustos, el mundo de la tele ha funcionado, funciona y funcionará siempre igual: con ellos siendo los últimos monos y a callar. Hay algo de la cuarta temporada de Perdidos y sus fans del Infierno que me fascina. Durante tres años y medio han sido capaces de aceptar milagros curativos, niños con poderes, números omnipresentes, nubes negras sacadas de un episodio de Tom y Jerry, osos polares en el trópico, fantasmas, los Otros, los otros Otros, los otros otros Otros, carambolas sociales que dejan la teoría de los seis grados de separación en un cuento de Hans Christian Andersen y, sobre todo, el puñetero botón de la escotilla. En el cuarto año hemos visto la rallada definitiva: una máquina que proyecta la consciencia en el tiempo a través de un rayo láser de lo más gay friendly. Bueno, pues todo eso es aceptable para los fans del Infierno. Eso sí, que luego X sea la mamá postiza de Y o que M acabe enrollado con N es una chapuza argumental digna de que a alguien le cuelguen por la entrepierna y le coman los ojos los cuervos. Foros y foros dedicados a la imposibilidad de tal cosa. ¿Véis cómo nos va más el culebroneo que a un tonto un lápiz y merecemos que nos azoten con más temporadas de Prison Break, CSI y House? Dos niñas pijas televisivasPara compensar la longitud de los textos de los dos últimos días, hoy os dejo con una noticia y un aviso inquietante. La noticia es que han degradado a Samarie Armstrong de protagonista a secundaria en Sexy money y yo digo, ¿a qué viene tanta sorpresa?. Armstrong estuvo encantadora en OC y El séquito, pero no terminó de encontrar su lugar entre los Darling, probablemente porque los guionistas se ahogaron con tanto rico y el cliché de hija cabezahueca ya se lo pidió Karen y seguramente por los problemas personales de la propia actriz, que se pasó una temporada en un misterioso centro de rehabilitación, aunque nadie sabe de lo que se estaba rehabilitando. En cualquier caso, Juliet resultaba la más prescindible de todas y apenas la echaremos de menos, así que parece buena idea que cuando la hagan aparecer, sea para aportar algo a la historia. Todos ganamos.
Con esto de Sensación de vivir y demás, me he acordado de lo fan de Caratoro Spelling que soy (alguien tenía que serlo, ¿no?) y que nunca os he hablado de su imprescindible so noTorious, lo creaís o no, una de las mejores comedias de las últimas temporadas. Resulta una pena que un producto en el que por fin alguien se reía de sí mismo y que además contaba con buenas críticas se terminara ahogando y nunca regresara para una segunda temporada. En España la emitió Paramount Comedy. Hasta que llegue el ominoso día de so noTorious en Mi caja tonta, os recomiendo fervorosamente que le echéis un ojo a los 10 epis de la vida más estrambótica de Tori Spelling. Ya sabéis que yo solo quiero vuestro bien. El síndrome Ellen PompeoHay que ver lo duro que es esto de crear un éxito, aunque sea moderado: hay que tener una idea, escribir un guión, vendérselo al Diablo y a los productores, vendérselo a una cadena que te financie un piloto, juntar un equipo creativo, hacer el cásting, filmar, posproducir, publicitar, volver a hablar con el Diablo, que lo sitúen en una buena noche, esperar su estreno y vivir para contarlo. ¿Solo eso? ¡Pues no! Porque aun con éxito y audiencias fieles, si quieres crear una serie en torno a un protagonista, más te vale que le caiga bien a la audiencia. Otros lo llamarían «El protagonista carece de carisma, cae como el culo al público y solo quiero matarlo lenta y dolorosamente» pero yo lo llamo «El síndrome Ellen Pompeo».
Ayer mismo os comentaba otro caso actual y contemporáneo: Ted Mosby de Cómo conocí a vuestra madre. Nunca, salvo quizá Dawson Leary y cualquiera de los power rangers --excepto la rosa y aquel que primero fue chungo y luego ya bueno--, un personaje protagonista ha sido más baboso, inepto, soso y ha carecido tanto de gracia y personalidad. ¡Y fijáos que no hablo de Chechu Martín ni de su primo Alberto! Cuando los seguidores de la serie no solo no quieren que conozca a la dichosa madre sino que un enorme taxi amarillo neoyorkino le planche ese pelo de melendi que tiene, algo va mal. Ah, pero claro, será que soy un exagerado, porque como a mí no me regalan trombones azules ni hacen ritos de la lluvia para tener citas conmigo... valiente mamarrachada.
De A dos metros bajo tierra los mataría a todos a los veinte minutos de haber comenzado el episodio piloto, así que sigamos adelante que luego vienen los caquécticos con barba de cuatro días y patillas y me llaman de todo. Hablemos de otro de mis odiados favoritos: Peter Petrelli. Siiiií, chicos, ya sé que sois muy fans de las Gilmore y de que amáis a Mailou a pesar de que su personaje se apellidara Mariano, pero la vida sigue y es del todo in-con-ce-bi-ble esforzarse en crear una trama con su héroe épico y atormentado cuando las dotes interpretativas de tu actor estrella en su mejor momento están por debajo de las que tendría, por ejemplo, Toni Cantó hasta las orejas de crack. Y no hablemos de su colección de gestitos, poses y complementos; permutaciones de seis elementos tomados de dos en dos: boca cerrada (torcida), boca abierta (torcida) gritando, con/sin camiseta y con/sin flequillo. Y ya. ¿No habíamos quedado en que el pibón de la serie era Zachary Quinto?
Suerte que don Pimpón era un secundario y que no solo no aparecía en todos los capítulos sino que raramente destacaba demasiado. Mi deseo secreto es que se perdiera en el bosque ese donde salía al final (¡pobres niños que lo acompañaban!) o algo peor. Sí, sí, así las gastaba yo antes de los 10 años, amigos; solo Keri Russell sabe qué podría haber sido de mí si me hubieran sometido a más minutos de aquellos saltitos ridículos que daba el ala de su sombrero cuando algo le sorprendía. Mirad como he acabado, así que imagináos lo peor. Lo mismo ahora estaría cantando las alabanzas de Aída. En fin, queridos lectores, hace frío, la primavera no llega y esta ha sido mi salida del armario de hoy, ¿con cuál me sorprenderéis vosotros? ¡Llega abril! ¡Llega abril!La peor resaca de la historia, eso está resultando la huelga para estudios, cadenas, audiencia y los propios huelguistas. Así que aunque aún os moleste la luz, vuestra lengua tenga el tacto de una alfombrilla de baño y vuestro aliento sea capaz de poner rubia a la propia Shannen Doherty con un solo suspiro, no os preocupéis: la temporada se reanuda con la llegada de abril. A todas luces, una idea horrible y más anticlimática que las coñas de Joss Wheddon, pero es lo que hay, así que, ¿estáis listos para la llegada de la minitemporada primaveral 2008? Gracias a Michael Ausiello, aquí tenéis algunas ideas:
Raja, Justin y la milfa Amy Pietz regresaron ya a la CW la semana pasada con unas audiencias desastrosas, en su línea. Aliens in America se enfrenta al tramo final de su primera temporada y dirá adiós, posiblemente para siempre (la CW es así), el 18 de mayo. No se sabe a ciencia cierta cuántos episodios quedan, probablemente unos diez. El 3 de abril vuelve Me llamo Earl, con Earl ya en la calle y la aparición estelar de Alysa Milano. ¿Os acordáis de cuando la Milano sabía actuar y no era solo una piba de calendario? Pues puede que en la comedia con más basura blanca de la televisión podamos verla ejerciendo por fin de actriz. Nueve ocasiones tendremos para viajar al condado de Candem con los Hickey y el resto de sus entrañables imbéciles.
Tras Earl el día 3, el bloque de comedia de los jueves más deseado, el de la NBC, regresa a plena potencia el 10 de abril. Los chicos de TGS con Tracy Jordan se asomarán hasta en 5 ocasiones a nuestra pantalla para darnos carcajadas y hacérnoslo pasar mal por su posible cancelación a partes iguales, pero, ¿qué sería del fenómeno fan si a los ejecutivos televisivos no les diera por ponerse castigadores de vez en cuando?
Completamos el bloque de comedia de los jueves con Scrubs, a la que le quedan algunos episodios por emitir antes de mudarse a la ABC para una octava temporada (ya lo conté, ¿os acordáis?). Los actores han vuelto al estudio para rodar de nuevo algunas secuencias de los cinco episodios que quedan por emitir y parece que ahí quedará la cosa. Algún día Bill Lawrence debería escribir un libro o dar una conferencia sobre la producción de la serie y sus tira y aflojas con la cadena, productora y la inmobiliaria que quiere derribar el hospital donde se rueda. Sería una lectura francamente interesante. El mismo jueves 10, vuelve también Urgencias con seis episodios nuevos donde la cadena quiere tirar la casa por la ventana. Aunque se suponía que la serie iba a acabar este año, las buenas cifras y la plácida senectud que vive del drama hospitalario lo convierten en casi inmortal. Y tras sobrevivir a infinidad de idas y venidas en su elenco, ahora los productores quieren darle la vuelta a la tortilla y empezar a repescar a los antiguos protagonistas para apariciones estelares. Más Urgencias y menos The Biggest Loser, amigos. Tras el tornado y poner en peligro, otra vez, a Tom Scavo*, las Marujas regresan con seis episodios nuevos a partir del día 13. Por desgracia, la huelga rompió la inercia argumental de su tremenda cuarta temporada y ahora costará recuperar un poco el ritmo, pero aquí estaremos peleando por nuestras chicas. Quizá por eso, y por todo lo que les queda por contar, la ABC ha puesto dinero para hacer un final de doble duración. ¡Viva!
El 24 de abril vuelve Anatomía de Grey y, sí, Ellen Pompeo y su terrible dicción siguen protagonizándola. Lo bueno es que Kate Walsh va a aprovechar sus vacaciones de Anatomía de Addison para pasarse por el hospital y ya sabemos lo que eso significa: pantalones bajados y diálogos tontos sobre traumas y sentimientos contradictorios. Cinco episodios nuevos. Reconocedlo, intelectuales: nos encantan los culebrones.
La serie que lo tiene claro es Todo el mundo odia a Chris. Ninguneada y admirada por la CW a partes iguales, está emitiendo ya los episodios anteriores a la huelga que tenía rodados y ha sido renovada para una cuarta temporada. Chris sigue teniendo su chispa y resulta una comedia agradable de ver, un verdadero referente familiar alejado de plastuzos como Siete en el paraíso o Summerland. Es carne de La 2, evidentemente, pero bien que me alegro por ella.
Para acabar con una nota positiva, regocijáos, seguidores de Friday Night Lights, que ha sido renovada para una tercera temporada, pero o los guionistas y los fans se ponen las pilas, o acabará de serie de media temporada los viernes por la noche. ¡Un momento! ¡Si ya está emplazada en los viernes por la noche! Para más detalles sobre los regresos, así como los retornos de series *Nota para los productores de Desperate Housewives: los Scavo son intocables Y PUNTO. Black is the new President, bitch!El pasado 16 de marzo, Tracy Morgan regresó al Saturday Night Live para dirigirse al público en el «Weekend Update» para apoyar a Obama en su carrera por hacerse con el control del Partido Demócrata y, como el mismo dice, contestar a Tina Fey, su jefa y compañera en Rockefeller Plaza y en el propio SNL. Presentado por Seth Meyers, este es el resultado: No es tan divertido como el de Tina, aunque tiene sus puntos, pero si de aquí a las elecciones en EE UU, el «Weekend Update» se va a convertir en un escaparate donde los integrantes de Rockefeller Plaza pasen para llamarse de todo y hacernos reír, bienvenidas sean estas incursiones pirata. ¿Qué locura puede ser tener a Alec Baldwin, Jack McBrayer y Jane Krakowski diciéndose de todo? La radio mató a los blogstarsMe marcho unos días de vacaciones, pero además de los pequeños cambios del blog, os dejo con otra pequeña sorpresa: la incursión radiofónica del nada humilde bloguero que suscribe. Así como lo leéis, he desembarcado en el mundo de las ondas muy bien acompañado por Irene de Bytheway, Marina de El diario de Mr. MacGuffin y Santi de La tele no funciona. Se trata de una pequeña colaboración a modo de tertulia en El reloj de Arena, programa que se emite de lunes a viernes de 17:00 a 18:00 en Radio San Vicente y que está fenomenalmente conducido por Arena García. Cada viernes, hacia la segunda mitad del programa, tomamos las ondas y, bueno, se puede decir que algo de tele comentamos. Tendréis que escucharlo para creerlo. Radio San Vicente es la emisora local de San Vicente de Raspeig (Alicante), pero en su página web podéis escucharla por streaming y, si os perdéis los programas, encontraréis las tertulias en mp3 en la barra lateral derecha de esta mierda de web para que podáis descargarlas y escucharlas. Son unos 15 minutos de radiolocura. Por ahora, tenéis dos archivos, pero ya iré subiendo más según vayamos grabando. Como todo en este blog, se trata de un material publicado con licencia Creative Commons, así que podréis republicarlo donde estiméis, siempre que no alteréis el formato ni lo uséis para ganar dinero con él. Buenas vacaciones ¡y que Ivanova nos coja confesados! Un pequeño cambio
Las razones para este cambio son fundamentalmente aligerar un poco el aspecto del blog; relanzar el teletexto, que creo que es un buen modo de publicación de breves sin renunciar a la intercomunicación que no te permite Twitter; aprovechar que la mayoría de los visitantes tienen unas buenas resoluciones, lo que permite pasar de dos a tres columnas sin traumas y, sobre todo, lavar un poco la cara al sitio, que nunca viene mal. La emisión, como quien dice, está en pruebas, así que acepto comentarios constructivos, sugerencias realizables (por favor, nada del rollo «no cumple los estándares del W3C» o «no es web 2.0» ni flipadas de esas) y posibilidades de mejora. El contenido seguirá llevando el mismo rollo, así que no temáis (o seguid temiendo), que solo hemos puesto la mesa al lado de la ventana y la estantería de los libros frente a la tele. El salón sigue midiendo los mismos metros cuadrados y la tele sigue en el mismo sitio. Vamos a votar de la mano de Dylan y DonnaTal y como
Sin duda, ha sido El ala oeste la serie que más didáctica y patriotismo ha hecho en la historia de la tele. A rebufo de aquella, la NBC intentó repetir el éxito --sin conseguirlo-- con Mister Sterling, otro drama político de la NBC ambientado en el universo bartlettiano, y los chicos de Section Eight trataron de darle una vuelta de tuerca al género en la HBO con K Street, infravalorada y aburrida a partes iguales. Algo similar sucedió con Jack & Bobby, que se quedó a medio camino entre el drama y la política. Pero, claro, ninguna de esas series cuentan.
Los modos y medios de las elecciones estadounidenses, comedias de candidatos y apoyos públicos (de ambos bandos) están ampliamente representados en la tele. Una de las primeras cosas que aprendimos los adolescentes españoles, antes siquiera de entender nuestra vapuleada Ley D’Hondt, era que en EE UU, los ciudadanos con capacidad legal de voto tienen que registrarse para poder hacerlo. Dylan McKay se las daba de listo en su 18º cumpleaños, pero se quedó con un palmo de narices cuando descubrió que al no haberse registrado a tiempo, los Amigos de la Bahía --un partido real-- no contarían con su voto. Puede que a Donna --solo pronunciar su nombre produce carcajadas-- se la considere la tontita del grupo, pero se supo registrar a tiempo y pudo votar. Está claro que no fue la primera de los sensas en yacer con varón, pero se les adelantó en algo. ¿Quién nos iba a decir que Caratoro Spelling nos enseñaría civismo?
Otro de los aspectos curiosos (y algo tercermundistas) de las elecciones estadounidenses es que, además de existir el colegio electoral, también se dan las polling stations, lugares oficialmente sancionados por el estado donde se puede votar. De este modo, aunque es poco común, puedes ir a votar a casa de tu vecina, la Basi, mientras intercambias recetas de croquetas. Es algo parecido a lo que | |||||||||||||||||