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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008. WalterismosOh, amigos, qué rollete de temporada nos estamos cenando todas las noches. No es que vaya a rasgarme las vestiduras exigiendo un nuevo septiembre de 2004, pero me atrevo a decir –-ya sabéis que soy muy osado-- que no hay absolutamente nada destacable en el año televisivo que vivimos. ¡Toma ya, tía Viv! Si hay que quedarse con algo, además de las fabulosísimas (por malísimas) 90210, De patitas en la calle y El coche fantástico, creo que jugaré la carta de «la chupipandi jotajotil» para salvar de la quema a Fringe, una serie que los seguidores de Expediente X deberían adorar; y no porque los personajes sean los nuevos Mulder y Scully (ya les gustaría) sino porque los clichés repetitivos del género están ahí, delante de nuestras narices. Vamos, que es una policíaca más para aliñar las siestas: ves el comienzo, duermes durante las pistas falsas y te desperezas cuando el caso se está resolviendo y se da, o la persecución final y muerte del sospechoso, o el cara a cara final y detención del sospechoso. Hasta la semana que viene. ¡Yuju! Los dos protas son unos acartonados de tomo y lomo (¿por qué Joshua Jackson no comparte la suerte de, por ejemplo, Luke Perry si ambos son igual de hediondos?), la base científica no se sujeta ni clavándola a la pared y la mayoría de las tramas las hemos visto antes. ¿Y por qué la estoy salvando de la quema, entonces? Pues por los walterismos: momentazos de Walter Bishop que merecen la pena. Aunque de los 27 que nos intentan hacer tragar, solo hay dos o tres buenos, lo perdonamos. Ellos hacen que merezca la pena ver Fringe... aunque sea mientras hacemos otras cosas como echar un solitario o hacer la cama. Yo me lavo los dientes. No es La mujer biónicaNBC ha anunciado que confirma la compra de El coche fantástico y da dinero a sus responsables para financiar su primera temporada. Ya decíamos ayer que el nivel de los pilotos de este año se sitúa a medio camino entre aceptables y apestosos, así que metamos todo este asunto en un contexto. Una de las aficiones de los críticos --tan papistas ellos a veces-- durante la temporada de pilotos ha sido pegarle palos por todas partes a El coche fantástico (y alabar el comienzo de Héroes, aunque ahora vomiten en masa sobre Tim Kring). Como dijimos en algún momento, no se trata de una nueva versión de la historia sino de una continuación de la misma. Michael Knight ha desaparecido del panorama, pero Industrias Knight ha desarrollado un nuevo prototipo, el Knight Industries Three Thousand (¡KITT, oooooh!), y se pone manos a la obra para buscarle conductor que, mira tú Maripepis, es el hijo de Michael Knight y la diseñadora del coche, un guaperitas ex militar, teóricamente atormentado por la Guerra de Iraq (qué cansinos con el tema). En la peli piloto hay malos chusquísimos, un coche digno de tuneros, chicas guapas (sin cardados, alabada sea Irina Derevko), malos actores y diálogos de vergüenza ajena. Es decir, que han clavado la continuación. El coche fantástico nos encantaba --al que no, sinceramente no sé qué hace aquí-- porque éramos niños y buscábamos algo que estimulara nuestra imaginación y nos entretuviera mientras nos comíamos los macarrones a la boloñesa de mamá antes de coger la ruta de vuelta al cole para hablar de las mil cucamonas que hacía KITT. ¿A alguien le importaba lo más mínimo la historia o sus personajes?. Un machito pecholobo y un coche que hablaba, ¿había algo más cool en todo el universo además de la sonrisa de Tracey Gold?
Pues ahora resulta que tener actores de culebrón, chicas que se quedan en sujetador con las excusas más variopintas, tramas más inverosímiles que la biografía de Aída Nízar, chulazos de gimnasio de múltiples nacionalidades y envolverlo todo con machirulismo trasnochado se considera mala televisión y algo indigno del legado de Glenn A. Larson. Pues, amigos críticos, el coche es claramente inferior al original, pero David Andron y sus chicos han hecho una actualización digna de estudio. Os lo he avisado en más de una ocasión: la nostalgia es una mierda pinchada en un palo. No todo lo que se hacía durante nuestra infancia es "mítico", ni era "tele de calidad" o puro arte y ensayo, ni siquiera la sobrevalorada Bola de cristal. Despertad, ¡caed del guindo ya! ¿Qué cabe esperar del nuevo coche fantástico? Reinventen el clásicoNo os cogerá de nuevas si os digo que internet le ha hecho un enormísimo favor a la televisión. Antes, cuando una serie finalizaba, apagábamos la tele y nos dedicábamos a otra cosa, pero ahora corremos al ordenador (si es que no hemos visto precisamente ahí el episodio) para escribir en el blog, en algún foro, leer artículos sobre el tema o simplemente darle al ratón como locos en IMDB, TV o alguna similar. Gracias a internet, sabemos más --aunque sigamos siendo ignorantes, ya hablaremos de eso--, nuestro corro de amigos se compone de millones de telespectadores y contemplamos el visionado no como algo pasivo e unidireccional sino como toda una experiencia en sí misma donde queremos --y sentimos que debemos-- participar.
Por fin, los televidentes somos una comunidad, raramente organizada, pero casi siempre ruidosa e influyente. Ahí está el tema de los guionistas televisivos; por loable que fuera la petición que escudaban tras una huelga, no hay duda de que sin el apoyo generalizado del público, no habían llegado a nada, a pesar de que la aventura nos destrozó la vida a casi todos los telespectadores (y a los pequeños guionistas). Gracias a internet y al revisionismo/visionado activo, podemos realizar afirmaciones bastante sorprendentes; por ejemplo, que The West Wing le debe mucho a Spin City, que a su vez le debe mucho a El Presidente y miss Wade (así que todo queda en casa). La información es poder. La información y la gratuidad, naturalmente. Hace dos semanas, paseando por un mercadillo, ví una caja de viejas cintas de vídeo. Sobre ella, el VHS de «El camino del guerrero», uno de los mejores episodios de la historia de Star Trek en general y Star Trek: Espacio profundo nueve, en particular. Hace 10 años, algún fan loco habría pagado unas 4000 pesetas porque se la enviaran de importacion a casa. Hace dos semanas, ni siquiera saqué las manos del bolsillo para echarle un vistazo. Nada de esto es nuevo. La prueba está en que si llevo casi cinco años juntando letras sobre la tele, probablemente ni siquiera hace cinco años este tema fuera nuevo o revolucionario. Hay en el ambiente --así me lo parece-- unas ciertas expectativas de que algo va a cambiar, de que se producirá un nuevo salto cualitativo en el mundo multimedia que volverá a afectar a nuestra querida caja tonta y, con suerte, se trasladará al blogomundo. Así lo espero, porque empieza a estar gastado eso de hablar de la «nueva tele» o de definirse a uno mismo como espectador de «tele de la buena» o «tele de calidad» (tecleadlo en el Google y eructad la sintonía de Metrópolis). Vivimos una nueva vieja tele y ya es hora de que el prêt-à-porter dé un paso atrás y regrese la alta costura, pero la de la nueva temporada. McTeleginiosEn una ocasión, comparé el estado de este blog al de la Descubrimiento tras el apagón forzoso de Hal 9000 en 2001: Una odisea espacial. El pobre Bowman tiene que sacar a pasear la proverbial hacha para obtener toda la madera que pueda seguir alimentando la caldera y sacar adelante la misión. Si comprobamos el panorama de la bitácora, vemos que el símil permanece. El servidor de imágenes y de la plantilla sigue caído y Blogia no solo no me da la opción de redirigir el blog hacia otro servidor, sino que no tengo ninguna dirección, blog o foro al que dirigirme para solucionar el problema. He estado pensando en celebrar el próximo aniversario migrando a Wordpress, pero no puedo hacerlo en la práctica porque tampoco puedo obtener un archivo exportable con todos los artículos y comentarios. Podría intentar escribir a Blogia... ah, no, ¡no puedo! Bowman sin Hal y sin comunicación con la Tierra. Al menos me quedan el ordenador y las teclas. En cualquier caso, a modo de prueba, he creado un blog accesorio donde podréis descargar, escuchar o simplemente comentar las tertulias televisivas de Radio San Vicente. Se llama Teleginios, título que tiene bastante sentido si habéis seguido alguna de nuestras radiolocuras semanales. En esta segunda temporada, por razones económicas --para qué andarnos con paños calientes--, no podré participar en todas las tertulias, pero seguiré apareciendo de cuando en cuando. Me entristece no poder hacer el mongolo cada viernes, pero tiene algo de lujoso pasar a ser una estrella especial invitada, y va muy en la línea del clásico baile de personajes que se produce en la segunda temporada de toda serie que se precie de seguir viva. Animáos a opinar sobre el tema. Para que no perdáis el viaje, hoy me gustaría reseñar que Carl Lumbly y Melissa George engrosarán las filas de Anatomía de Grey esta temporada y ello, a pesar del labio leporino de George, es motivo de celebración para los seguidores de Alias. Curiosamente, el personaje de Mary McDonnell --que debe de estar buscando trabajo tras finalizar el rodaje de Galáctica-- se llamará Dixon. Por cierto, que Michael Vartan no tenga trabajo a día de hoy demuestra que, al menos a veces, el sentido común de los directores de cásting sigue presente. Pequeños detallesA veces es un gusto tener tanta información basura en la cabeza (y un blog donde compartirla). Para los sweeps de noviemnre, los productores de Marujas desesperadas tienen planeada una trama en la que la hermana de la señora McKluskey ayudará a esta en sus investigaciones vecinales. La hermanita estará interpretada por Lily Tomlin, actriz cuyo personaje relevó a la señora Landingham en El ala oeste. La señora Landingham era Kathryn Joosten, que es la señora McKluskey en Marujas desesperadas. Este pequeño juego de enlace es lo que se me viene a la cabeza cuando leo esta clase de artículos. ¿No es estupendo saber tantas idioteces? Como los libros de TaschenThe facts were these:
Taschen se llama una editorial que tiene como particularidad editar los libros más inútiles y entretenidos del mundo. Mi sueño es llenar mi casa de libros de Taschen sobre portadas de discos de bossa nova publicados entre 1983 y 1997, jarrones circulares de loft londinenses o lechugas murcianas en primavera. Su edición es impecable; las fotos, profesionalísimas; la variedad y cantidad de detalles no tienen parangón; y te llenan todos huecos en las estanterías, además de imprimir a tu casa ese aire de piso cultivado y señorial que se lleva ahora en la burguesía urbanita. Ventaja extra: suelen estar rebajadísmos porque como se quedan desfasados pronto (¡nuevos modelos de pendientes de piedra en Ulán Bator!) y no sale Hugo Silva en la portada, casi nadie los compra. Mi favorito es el de formas de crear cajas de cartón y paquetes. Os lo juro por Shooter’s. Ayer estaba viendo Criando malvas cuando llegué a la súbita conclusión de que la serie es como un libro de Taschen. No voy a decir que no tenga profundidad, pero qué duda cabe que lo más destacable de ella son sus aspectos de producción (y si no fuera así, a qué lo iban a estar destacando los críticos todo el día). No importa si resulta una historia de amor, amistad o una policíaca; todo eso constituye la serie, pero pocos la seguimos por la elaboración del misterio de la semana.
Os confieso que no es mi serie favorita (complicado, siendo policíaca) y que a veces dejo pasar varias semanas hasta que me pongo al día con ella, pero cuando lo hago, no puedo dejar de disfrutar de sus millones de detalles y recrearme en la esencia de la serie, aunque no me importe lo más mínimo el «caso de la semana». ¿No es increíble que algo así exista en la tele? Qué pena que muy pocos espectadores estén disfrutando de este libro Taschen tan particular. No nos deberían hacer esperar tantoLa gente empieza a (re)revolucionarse con el tema de la nueva peli de Star Trek y a mí lo único que me molesta es que en vez de verla en Navidades, como estaba previsto, nos tendremos que esperar seis meses porque a la Paramount es tan cutre que quiere aprovechar el tema para convertirla en su taquillazo de verano. Todas esas decisiones supermultinacionales le quedan un poco grandes a mi diminuto melón, que lo único que no puede sacarse de encima es que el nuevo capitán Kirk (Chris Pine): ...es clavadito al pelopollo: Podría ser peor. Algunos ya han afirmado en foros que, como el nuevo capitán Kirk tiene los ojos azules y el original los tenía marrones, no piensan ir a ver la película por semejante afrenta anticontinuidad. Si JJ creía haber conocido fans del infierno con Perdidos, que espere a conocer de verdad a los trekkies. No nos deberían hacer esperar tanto. Ay, Dios míoEsta noticia forma parte de la familia de «Addison tendrá su propia serie», «Van a hacer un remake de Sensación de vivir» o «CSI: Gorinillos del Páramo»: no son falsas, pero lo parecen... y casi deseas que lo sean. La pregunta es, ¿volverá también Modelos? ¡Episodio nuevo!Yo fui un «niño de comedor». Mis padres trabajaban, por lo que no tenía tiempo de regresar a casa para comer (ni comida en la mesa, claro) y volver a clase para las horas de la tarde. Quedarse a comer en el cole da para toda una rama de Sociología, pero en lo referente a la tele, tenía sus consecuencias interesantes y, para un teligioso, algo traumáticas. Raras veces estaba al día de las series de sobremesa y, por ello, mis recuerdos de Cheers, El trueno azul o La hora de Bill Cosby, por citar algunas series*, son vagos e intermitentes. Afortunadamente, el horario intensivo de junio y las vacaciones escolares contribuyeron a llenar las lagunas. Las horas de la tarde comenzaban fiel a su rito. Las puertas del colegio se abrían y los del comedor, algo guarretes y con los dientes sin lavar, salían al encuentro de los compañeros que iban a comer a casa, aparecían, peinados y con gota de colonia. Entonces venía la pregunta, «¿Qué tal ha estado hoy ?». Y ellos, como unos televangelistas, relataban los pormenores de las aventuras de Ralph Hinkley o Denise Huxtable. Casi siempre, la conversación acababa rápido con un «Hoy ha sido repetido, el de Kitt contra Karr» --las reposiciones ad infinitum ya existían antes de Antena 3, amigos--. Otras veces, sin embargo, uno de los afortunados televidentes te daba la noticia: «¡El de hoy ha sido nuevo!». En ese preciso instante, el cielo se abría ante nuestros ojos durante el minuto y medio que tardábamos en llegar del patio al aula. * Nostalgia o no, una época en que había tales series de sobremesa es una buena época. Saca el mocho a pasear, Paca Bueno, chicos, parece que los problemas de la plantilla han llegado a su fin (por ahora) y el blog ha vuelto a la normalidad. Creo que los usuarios de Blogia no valoramos la calidad del servicio técnico que nos ofrece su creador y gestor, Roberto Abizanda, y lo potente y a la vez sencillo que resulta esta página (detesto las palabras «herramienta» o «solución», es tut mir Leid). ¿Será que Blogia es aragonesa y no yanqui?Aprovechando la reconstrucción facial, he añadido los enlaces a las últimas tertulias televisivas. Aunque seguiré actualizando la columna lateral de cuando en cuando, transfiero el día a día a Teleginios (anuncios) y Blip (almacenaje). Iré subiendo las tertulias antiguas a Teleginios según las vaya escuchando de nuevo para comentarlas. Por ahora, ya tenéis cinco de la segunda temporada para escuchar, la sexta aún tengo que recibirla y la séptima se emite esta tarde en Radio San Vicente, así que creo que tenéis radiolocura de calidad --está claro que si saliéramos en la SER o en Cuatro, tendríamos 12 Premios Ondas-- para rato. Como siempre, se admiten comentarios, sugerencias, críticas, fans del Infierno, ciberesputos... pero atenéos a las consecuencias. Como cada cierto tiempo, quiero actualizar la sección de audiencia del blog --que, por cierto, me la ha copieteado malamente Blogger (aunque a lo 2.0)-- y añadir algunos lectores más, pero eso vendrá más adelante. Resulta que la poca decencia que me queda me implora a gritos que no me pase el día en la sala de ordenadores tuneando mi blog. No os preocupéis, acabaré con ella con un par de visionados más de El coche fantástico o Gary Unmarried. |