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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2008. Marica GregoryVisto en Nainou chuguanou esta semana: Pobre Gregory. Como si no tuviera ya bastante con competir con la caragorrinilla de Naomi. Por cierto, si un espectador se interesa más en estas cuestiones que en el propio argumento, quizá resulta que el esperpento no merece mucho la pena. Pero es tan adictiva... En contra de todo pronóstico (no me gustan los vampiros ni me gusta Alan Ball), estoy disfrutando de True Blood a pesar de Anna Paquin. Además de Tara y Lafayette --elecciones obvias--, me fascina Jason (Ryan Kwanten), probablemente porque replantea la «duda Joey Tribbiani»: uno no sabe si el personaje es paleto y estulto porque lo es también el actor o porque el actor hace bien su papel. Me interesa también su programa de ejercicios, por cierto. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar...La NBC ha puesto a dos productores de Héroes en la calle. Jesse Alexander (un chico J.J.) y Jeph Loeb engrosan desde hoy las filas del paro (no os preocupéis, seguro que hay algún CSI, Ley y órden o remake en producción donde os pueden colocar) y a nadie se le escapa que el desastre de la segunda y tercera temporadas de la serie --que pierde espectadores por cientos de miles en cada episodio-- se encuentra tras esta decisión, aunque las fuentes citen «diferencias creativas».
Aunque disfrute como nadie del despelleje, soy muy moñas y me da pena todo este asunto, aunque más pena den los guiones de la serie. ¿No es hora de crear una ONG para guionistas apaleados? Probablemente los de La mujer biónica necesiten techo y comida caliente. Aquí que no vengan. CincoCinco en familia, Babylon 5, los Power Rangers, Profeta cinco, Los cinco, Hawaii Cinco-0, Cinco hermanos, Telecinco o 5 días, por nombrar algunas referencias televisivas, tienen algo en común bastante obvio. Igual que ellas, hoy el cinco está presente en el blog porque hace cinco años me senté a escribir por primera vez en él. Hoy es el quinto aniversario de Mi caja tonta. Me gustaría ponerme en plan abuelo cebolleta para contaros algunas historias relacionadas con él, como que a veces he robado internet para publicar, que me ha costado más de una bronca con mi ex novia (atentos al ex), que he conocido a través de él a grandísimas (y sapientísimas) personas y que hasta me ha hecho salir por la radio, pero creo que no tendría mucho sentido hoy. Pero ya irán saliendo... porque esa era la intención del blog en su momento, una especie de La tele y yo que se fue diluyendo con los meses y que creo haber recuperado un poco en las últimas semanas. No ha sido fácil. Incluso ha habido meses enteros de ausencias, aunque sigo aquí, lo que no se puede decir de muchos que lo intentaron. Por eso, mi regalo de cumpleaños va a ser sacar la María Teresa Campos que llevo para dentro y comportarme un poco estiradamente para recalcar que conozco poquísimos blogs televisivos que hayan estado tanto tiempo en la brecha. Ello me enorgullece y, para qué negarlo, me hace sentir que juego en Primera División, bastante arriba de la clasificación. Le estoy dando vueltas a la celebración o los posibles (ciber)fastos conmemorativos, pero por lo pronto, si alguien ronda la zona de Berlín, no tiene más que decirlo, y nos emborracharemos cantando la grandísima sintonía de Los vigilantes de la playa, por ejemplo. Por lo demás, felicitaciones, condolencias, llamadas de atención por mis salidas de tono o sugerencias, ya sabéis dónde tocan. ¡La invasión de los hologramas!La CNN ha empezado a usar hologramas para las conexiones vía satélite con sus corresponsales:
A Mo Ryan le horroriza, y un poco hortera sí que es, pero os confieso que me encanta y me fascina. Se acabaron las conexiones telefónicas y el viento en el jeto y el micro, ¡a partir de ahora queremos ver a Rosa María Calaf y a Henrique Cymerman a lo Leia!
Bueno, ya que estamos, que readmitan a Washington y que se pelee en plan macho alfa por Christina con el McSoldado. In the whole wide roomHace un año, más o menos, empecé a ver Flight of the Conchords, que no acabé hasta hace más o menos un mes. Podría darle un poco a la tecla para hablaros de ella, pero creo que una de las primeras secuencias de la serie --seguramente mi favorita-- resume su esencia. Para vuestra consideración: Esto es Jálogüin¿Nos mola Jálogüin o no? A la tele sí, desde luego, si nos fijamos en los episodios especiales que pueblan la parrilla por estas fechas. Aquí tenemos al Tenorio, las castañadas, los buñuelos y los huesos de santo, pero en EE UU hacen cosas absurdas con calabazas y disfraces que, al parecer, nos encantan en España. (La historia sigue en Teleginios) Es imposible no amarle
Una de las personas más decadentes --y, por tanto, venerables-- de los últimos tiempos es Isaiah Washington, al que echaron de Anatomía de Grey por llamar «maricón de mierda» al apenao de T.R. Knight. Washington pensó que con pegar el salto a La Mujer biónica, la cosa tendría solución, pero se le volvió a pirar la pinza y hasta fue diciendo que le tendrían que dar su propio spin off. Es adorable. Cuando no sabes si alguien habla en serio o de broma, y aún así te encanta, está claro que le admiras. Si encima piensas en él cuando cantas What, what, in the butt, la cosa es seria. El pobre Isaiah, al que hasta hicieron pasar por un paripé de rehabilitación antigays --que tal cosa exista y se tome en serio indica, en efecto, que la idiotez del género humano es insondable-- ahora vuelve a la carga contra su antigua casa y pone a los responsables de la serie a caer de un burro. Se veía venir. ¡Ironías del destino!
Para rizar más el rizo, Washington dice que deberían hacer regresar a Burke, ¿no es adorable estar fatal de la cabeza? Lo grave de este asunto, mezcla de locura hiperbólica y oportunismo recalcitrante, es que el pobre diablo tiene razón; con o sin relación causal, los buenos días de Anatomía de Grey se acabaron con la marcha de Burke (y la reducción de Callie a una palurda llorica sin personalidad). Alarma Melrose Place: En el barrido semanal, he recaído en el blog de Viru para descubrir un fantástico escrito sobre Matt Fielding. Es grande que sigan quedando telifanes del melrosemundo por la red y no nos avergoncemos de ello. A ver si el año que viene, cuando el remake del glorioso drama apeste aún más que la nueva 90210, seguimos luciendo el asunto con el mismo orgullo. Actualización no relacionada con lo anterior: ¿alguien conoce alguna web como la antigua Epguides o TVTome donde pueda uno consultar las series? Desde la gilipollización y dospuntocerización de TVTome no he encontrado nada parecido y me siento más vacío y desvalido que tras ver el último episodio de Babylon 5. Ponle el traje de gordaFriends nos ha dejado para la posteridad grandes secuencias, carcajadas, frases irrepetibles y enormes hallazgos. No voy a ponerme a hablar de todos ellos porque daría para varios libros; a lo mejor lo escribo algún día, pero hoy me quiero quedar con algo que, si bien no lo descubrieron los chicos del Village, si lo popularizaron: el «traje de gorda» de Monica.
El traje de gordo/a (o fat suit) consiste en una combinación de maquillaje pegado a la piel y relleno bajo la ropa para aumentar el volumen de un actor; como su propio nombre indica, sirve para engordar al personaje que lo lleva. La ventaja reside en que resulta mucho más natural que la edición digital o el uso de un doble y ayuda al actor a preparar su papel. La primera vez que Courteney Cox lo lució en Friends, pensé que se trataba de una actriz distinta haciendo de Monica, aunque yo soy bastante tolai y puede no ser vuestro caso. Otros ejemplos de traje de gordo lo hemos visto en Mad Men, con Peggy haciendo honor a su nombra, y el celebérrimo amancebamiento de Lee Adama en Galáctica, al que puso fin una comba (y luego hablan de publicidad engañosa). Lo ideal sería que el actor engordara y adelgazara para mayor realismo, pero por razones prácticas es imposible, mucho más en la Villapalillo que es Hollywood. A Christian Bale no le fue mal, aunque diera horror verle en El maquinista, aunque se mazó a tiempo para hacer Batman begins después. A lo mejor usó la comba de Adama. En el mundo televisivo, además de un español macarrónico, Vincent Chase llevó puesto uno para rodar la desastrosa Medellín y en la genial Grosse Pointe --otra niña de Darren Star--, una de las protagonistas del drama dawsonesco homónimo decide engordar para preparar un papel en una peli. No lo consigue, pero durante el episodio es feliz: resulta que no era una diva, sino que estaba de mal humor porque siempre andaba con hambre. Algo parecido le pasó a Janet Jackson, que se puso como una vacaburra para protagonizar una peli y luego la peli no se llegó a hacer. Eso cuenta ella, vamos, y creo que es lo que voy a empezar a contar yo cuando la gente me mire la papada. Aquí en España no se ha visto nada parecido en la tele. Mejor, porque si así fuera, seguramente lo harían con bolsas del Lidl y plastilina pegados con esparadrapo que, para más escarnio, se verían en los planos sin tapujos ni disimulo (claro, es que en España no tenemos tanto dinero como en EE UU, jo). Algo parecido a la cicatriz ridícula que lució Juan Y Medio durante una temporada entera en El súper. Durante un año, me senté al lado de la hermana de Juan Y Medio en el instituto. Se apellidaba Bautista y se tomaba la vida igual que él. Tenía como 25 años, seguía en COU y, evidentemente, se la soplaba todo bastante. Me caen bien los Bautista, con o sin cicatriz de pega. ¿A qué viene esto? Cambiando de tema. A poco que leáis este blog, sabréis que sigo viendo Urgencias fielmente cada fin de semana, y no hay un verdadero fan de la serie que no adore al doctor Greene. Si queda algún fan de verdad por ahí, sabed que este jueves regresa Anthony Edwards a la serie con un episodio tête-a-tête con Angela Bassett, lo mejor que le ha pasado al County en muchos años. Aunque si sois fans de verdad, seguro que no hacía falta que os lo recordara. El coche nuevoYa tenemos Enterprise nuevo: Tanta espera nos va a matar. A nosotros... y a la película, por desgracia. El vals que abre el baile
Amy Poehler se marcha del SNL y parece que Maya Rudolph no tiene interés en regresar, así que solo quedan dos chicas: Kristen Wiig y Casey Wilson (esta última, como featuring). Los guionistas ya han contratado a dos mujeres más, no sea que la Aído vuele a Nueva York a darles la chapa. Parece que Seth Myers continuará el Weekend Update en solitario. ¿No es hora de darle un empujoncito a Wiig y sentarla junto a él? Mientras tanto, en España han comprado el formato para intentar adaptarlo a «nuestra cultura». Cuando oigo hablar de humor y «nuestra cultura» me echo a temblar porque me da por pensar en Los bingueros o, aún peor, en Los irrepetibles, pero lo que me da más rabia es que somos tan catetos que un par de vídeos de Tina Fey haciendo de Sarah Palin colgados por ahí hayan sido los causantes de esta decisión, que para más escarnio, nos la venderán como meditada y moderna. Preveo batacazo espantoso con Eva Hache de guionista y protagonista absoluta del asunto. No me extraña que Raquel Mosquera quiera hacer mutis por el foro, López Ibor style. Ya sabemos que Brooke Smith no seguirá en Anatomía de Grey y, quizá para compensar, Kevin McKidd se une al elenco como el doctor Hunt. Tres episodios como estrella invitada y ya es prota; no está nada mal. Los entendidos afirman que Mary McDonnell podría unirse al elenco también permanentemente, ahora que está en el paro tras el rodaje de Galáctica. Por «los entendidos» quiero decir «yo», y por «afirman» quiero decir «deseo». Siguiendo en la ABC, Reiko Aylesworth --que es una chica inteligente y tiene un agente que vale millones-- podría unirse a Perdidos como un personaje secundario recurrente; y otro de mis favoritos, Gary Cole, ha hecho un Kevin McKidd y tras un par de apariciones en El séquito, será personaje fijo durante la sexta temporada. Cuando Entourage acabe, espero que Gary Cole y Jeremy Piven tengan su propio spin off donde no dejen títere con cabeza.
David Tenant abandona Doctor Who así como Russell T. Davis, su resurrector. Parece que Paterson Joseph podría ser el nuevo doctor, el primer doctor negro de la historia, y vendría de la mano de Steven Moffat, en nuevo jefe de la serie. El actor no tiene nada malo que decir de la serie, pero prefiere dejarlo en la cresta de la ola. ¿Nos hemos enterado, Cuéntame? En los mundo de Yupi agridulce donde Astrako es un ejecutivo televisivo, la NBC ha entrado en razón y ha cancelado Lipstick Jungle, un año más tarde de lo debido, y está retocando El coche fantástico, como os decía ayer. My Own Worst Enemy, el regreso de Christian Slater a la tele, también se va por el sumidero, aunque si es un poco inteligente, siempre le pueden enchufar en Héroes, el INEM de América, haciendo de personaje prescindible en cualquier ridícula trama. En la casa del pavo, nos hemos enterado que Amy Ryan no volverá a The Office. (¡ooooh!) En la ABC, se sigue sin decir ni mu respecto a Criando malvas (Bryan Fuller ya se está buscando trabajo en el INEM de América), pero para entretenernos Samarie Armstrong vuelve a casa de papá Trip durante algunos episodios de Sexy Money. Hablando de adolescentes cabezahuecas, la CW tampoco dice nada sobre la correctita Privileged, pero se deshace en halagos por la sosísima 90210 --ni siquiera el Beverly Oeste tiene presencia-- y sus dos protagonistas abofeteables. La predicción del día: Dollhouse será cancelada entre el episodio 5 y el 13 por su mala audiencia y sus apestosas tramas, los fans del infierno culparán a la Fox de todo el embrollo y Joss Wheddon jurará no volver a trabajar con la cadena. Esta es probablemente la predicción más fácil de hacer de la historia de la tele. Postdata: sobre la entrevista de Anarrosa a la que inTeresa, mejor id al blog de Rosa, que lo cuenta muchísimo mejor que yo. No se había visto nada más morboso desde que Máximo Pradera regresó a Lo + Plus como invitado, y aquello fue ultrasoso porque, naturalmente, se trataba de Ana García Siñeriz y Fernando Schwartz, amigos. Última hora: adiós Localia. Prisa echa el cierre a Localia y culpa a la crisis económica. La crisis económica es como el «efecto 2000», que tiene la culpa de todo aunque se argumente difusamente. Para mí, Localia fue la cadena que recuperó grandes series que fracasaron inmerecidamente (¡Felicity!) y algunos clásicos como La víbora negra. Qué domingos a las 20:00 tirado en el sofá. Siempre en mi corazoncito de teligioso, la gran y especulada L. El trailer nuevoActualización: Versión remasterizada y retocada, a lo George Lucas. Si el otro día teníamos el vehículo, hoy tenemos un adelanto del viaje: El trailer está pensado para el cine y por lo tanto se ve fatal en YouTube o similares. Además, con tantas explosiones y frases supuestamente lapidarias y emocionantes, te enteras de poco. Mejor vedlo en la página oficial y agarráos las barquillas. Star Trek me ha gustado desde que era pequeño. Siendo un seguidor de la ciencia ficción, no resulta extraño que una de las sagas decanas de la tele cayera en mis redes y, si bien mi estreno fue con Star Trek IV: Salvad a las ballenas y los episodios mañaneros de Star Trek: La nueva generación en Telemadrid, la fiebre trekkie se disparó en el primer viaje que hice a Inglaterra. En solo dos horas de avión, pasé del mayor erial fantacientífico (y televisivo) del mundo a un vergel de librerías, bibliotecas y tiendas de VHS donde la ciencia ficción tenía su huequecito. Vamos, que mi adolescencia fue iniciática en un sentido más amplio y rico que el que se le suele atribuir. Regresé a España diferente y con material en la maleta para iniciar un «Where no fan has gone before» particular (luego vino lo de la aventurita Melrose Place, por cierto).
Como sabéis, a mí las cosas no me gustan o no me gustan, sino que me apasionan o me repugnan, sin término medio, y Star Trek no es una excepción a esta regla. Disfruté de La nueva generación como nadie, amé Espacio profundo nueve como se ama a un hijo, acepté Voyager y La serie clásica como los cuñados graciosos que tienes que soportar y Star Trek: Enterprise, bueno... digamos que un par de conocidos colombianos le pegaron una buena paliza en un callejón por un precio razonable. En resumidas cuentas: muy mal se lo tienen que montar Orci, Kurtzman, Abrams y demás para que esta película no me guste. Criticar una película por su trailer no tiene mucho sentido, pero no se puede negar que, como siempre, esta patulea de productores, guionistas y directores saben dosificar el material con sabiduría para crear la máxima expectación posible. Aunque sigo opinando que la productora nos lo fía largo con su estreno en verano, por ahora sigo intrigado respecto a esta nueva película. Por fin los planetas extraterrestres se alejan del cartón piedra o del decorado con cuatro hiedras del IKEA, por fin se puede recurrir a la luz y los focos para no tener que disimular las carencias, por fin entra el cristal y los grandes espacios en los entornos trekkies, de nuevo la Paramount pone pasta en el proyecto... es decir, una vez más --sensación hace mucho tiempo olvidada-- una película de Star Trek tiene el aspecto de ser una película cinematográfica y punto. Eso sí, amiguitos, el robotito policía (¿pero qué coño?), el romulano tatuado, el niñito Kirk, la construcción del Enterprise en tierra firme et al. van a hacer saltar a los fanáticos más fanáticos de la saga. Me hace gracia que los mismos que echan en cara a Abrams que no vaya a seguir la historia canónica prestablecida protesten porque Zoe Saldana enseñe el sujetador en el trailer... ahora resulta que las mujeres de Star Trek eran renombradas intelectuales que vestían largos pantalones y gozaban de gran protagonismo en el utópico siglo XXIII. Afortunadamente, mi fanatismo va por otro lado... nunca he jugado ni un solo minuto al WOW, si eso es indicativo de algo. Estoy dispuesto a olvidar todas esas cacotas y entregarme una vez más al abramsmundo, sobre todo si en él habita un Kirk que me interese mínimamente --os confieso que nunca lo hizo--, la historia tiene coherencia, poca tecnocháchara y no abusan del look Macintosh que le están dado a toda la saga. To boldly go! Quo vadis, Cinco hermanos?Es oficial. Tras ocho episodios de lo que va de temporada, Cinco hermanos está en peligro de derrumbe por el muermazo total de sus tramas. Ayer estaba viendo el episodio del domingo pasado y, hacia la mitad decidí irme a la cama porque se estaba haciendo tarde, dejando el visionado para otro día. Eso es alarma total, amigos.
Este año arrancó con la noticia de que Jon Robin Baitz dejaba la serie que había creado por diferencias creativas con sus productores y, en un larguísimo artículo, desgranaba no solo sus razones sino las esperanzas que depositó en la serie y los objetivos que quería cumplir al crearla. Básicamente, deseaba alejarse del modelo culebrón juvenil y de tramas saltimbanquis para centrarse más en una historia coral donde los avatares se centraran más en la segunda y tercera edad, y el comportamiento de los personajes siguieran esta línea. En otras palabras: primera temporada versus resto de episodios. Si ya la segunda temporada empezó a tambalearse un poquito bastante con la deswalkerización de Rebecca, entre otras chuminadas argumentales, este año la trama no tiene mucho de dónde agarrar, por desgracia. Todos preocupados por el tema Rebecca-Justin para descubrir que como pareja son un verdadero aburrimiento, lo que no es ajeno al resto de los personajes por otro lado. Además, ¿no os sentís engañados porque estemos reviviendo la trama de «el sexto Walker» de nuevo? El mismo perro, distinto collar. Echo de menos los días en que el personaje de Holly resultaba fascinante y tenía un lugar propio, los genuinos dilemas morales de Tommy o la dinámica amor-odio de Norah y Kitty, por citar algunos ejemplos. Quizá las historias no eran especialmente novedosas, pero su enfoque e interpretación las hacían genuinas y merecedoras de nuestra devoción. Ahora empieza a parecer un drama más --con pequeñas chispas, sí--, pero necesita que alguien se siente a reflexionar un poco y vuelva a darle una profundidad y extensión que está perdiendo. Cinco hermanos, ay, empieza a adquirir tintes culebronescos, y no es que denoste el culebrón precisamente, pero es que no existe nada más lamentable que un culebrón aburrido. Series racionadas, series del tirón Otro aspecto que ha añadido internet (y la impaciencia) al visionado televisivo es el modo en que vemos las series, programas y demás. Figura ya clásica de la dospunterización de la tele es la del teléfago que se ve 40 episodios de una serie en un fin de semana. Esta es el principal factor que ha transformado el telemundo a ambos lados de la pantalla: el trabajo, esfuerzo y mimo de años puede condensarse en pocas horas de visionado compulsivo.¿Es esto bueno para la propia televisión? Tras años de activa televidencia, aún no me he decidido sobre la cuestión. Aunque entiendo la necesidad de chutarse Lost o 24 en vena, no creo que los creativos las conciban para que el desarrollo, nudo y desenlace sea algo que se desencadene en pocos días. ¿Qué emoción tiene la muerte de Sheridan en Babylon 5 si uno no puede pasar un verano entero mordiéndose las uñas? ¿Para qué molestarse en hacer arder Agrestic si en dos minutos conoceremos el futuro de Nancy Botwin? ¿Acaso la puerta que Ross eligió (o el nombre del papá del niño de Rachel) nos quitaría el sueño si para conocer su respuesta sólo tuviéramos que esperar lo que tardamos en abrir otra lata Coca Cola? Por otro lado, es innegable que hay series que se benefician de un visionado constante. Hay algunas series que, gota a gota, no es que sepan a poco... ¡es que parecen estar en pausa! Creo que jamás me habría aficionado a ninguna serie de cable --salvo a lo mejor Weeds o El séquito-- si tuviera que ver los episodios uno a uno. Y es que las ocurrencias de Hank Moody, la decadencia de Mad Men o las miserias italoamericanas de Los Soprano resultan demasiado Por encima de todo --siento una vez más mi clasismo-- uno no puede hacer un juicio cabal de un drama o una comedia que se ha comido a bocados en dos días, igual que no se puede estudiar el catálogo del Museo del Prado y esperar haber disfrutado de la obra. Hoy en día se ve en muchas personas el típico proceso de «descubrimiento, enganche, enamoramiento/frustración, fin», que debería durar meses o años, en el transcurso de una sola semana. Joder, ¡no es serio este cementerio! Las series tienen que tener sus baches, sus episodios tontos o especiales, sus tramas horrorosas y sus grandes triunfos, pero han de tener tiempo de que las podamos asimilar y juzgar. Al tragarlas tan rápido, se nos escapan los detalles y, en esencia, somos condescendientes con los malos detalles --¿cómo puede tener algún fan el final de Alias?-- y no saboreamos los buenos. Estamos ocupados cargando el siguiente episodio. Hagamos el favor de intentar leer el libro a capítulos. ¿Y aún os preguntáis por qué la tele de ahora no es como la de antes? La sombra de la huelga es alargadademás de un puñado de series nuevas, la ABC ha cancelado Criando Malvas y ha comunicado a los guionistas de Eli Stone y Sexy Money que no va a producir más episodios de dichas series, según la Pitufina. Sumadle a ello la tontísima Lipstick Jungle, otra de segunda temporada.
Es una verdadera pena, especialmente por mis Darling y mi pastelero, pero tras una ausencia de casi un año, ¿tenían estas series alguna oportunidad de regresar para quedarse? ¿Tiramos también esta temporada a la basura y confiamos en que la que viene las aguas volverán más o menos a su cauce? Yo no sé hacer tartas, pero mañana desayunaré tortitas en honor a mis caídas. A lo mejor me salen ricas y las series resucitan a lo Ned, llevándose al hoyo toda la parrilla de la CBS y media de la FOX tras un minuto de vida postiza. ¡Qué bello es soñar! Tim Kring no va tan desencaminado La semana pasada, muchos críticos, fans de buena voluntad y troles del infierno se echaron encima de Tim Kring por alguna perla que soltó en una de esas convenciones de camisetas negras y olor a cebolla que tanto se celebran en EE.UU. Básicamente, Kring afirmó que parte del descenso del número telespectadores de Héroes está relacionada con la posibilidad de grabar la serie, la venta de DVD y las descargas de internet. Creo que luego declaró que el agua quita la sed.Lo suyo sería que yo me rasgara las vestiduras y me uniera a la turba webera, pero sería bastante hipócrita, precisamente cuando hace menos de una semana me dedicaba a divagar sobre el cambio en el consumo televisivo, un tema constante en los cinco años de ciberbasuras que llevo. Claro que también me va el rollo sadomaso de defender a los árboles caídos. Kring tiene razón cuando habla de los DVD. Hace tiempo, tenían que pasar años --a veces casi cinco-- para poder disfrutar de una serie en casa tranquilamente sin anuncios ni cortes extraños. Ahora las series se lanzan a las pocas semanas de haber concluido la temporada, con algún extra interesante y bastante contenido añadido (supuestamente atractivo que luego no ve nadie). Internet sigue arrancando espectadores a la tele y de los tiempos de #DALnet, las copias piratas por correo del primo de Milwaukee y las descargas directas hemos pasado a Hulu, iTunes o Bittorrent, patrocinadas por ADSL rápidas y constantes. Y lo de grabar las series de la tele, se ha hecho desde los tiempos de mi vídeo de carga superior (como las lavadoras Zanussi). Pero aun así, Tomasito tiene razón. Si uno concibe una trama para que se vea en nueve, quince o doscientos episodios, tiene que contar con que el espectador esté delante de la tele para verlos. Si resulta que cuando se emite el episodio, el Juan Lanas de turno no está frente al pavo real porque sabe que tendrá otros métodos de conseguir su dosis semanal, la audiencia caerá y cancelarán la serie. La comida quita el hambre. Lo que Kring no tiene en cuenta es que esto le puede pasar a todas las series, con intrincada trama o no, aunque las de historia continuada sufran más el desgaste. Al final, lo que uno no puede hacer es tentar a la suerte y esperar que el telespectador sea el santo Job, mas cuando vivimos una temporada en la que los espectadores sufrimos de un síndrome de desatención constante: lo que un año nos gusta, el siguiente nos horrororiza; O, en el caso del consumo compulsivo: lo que nos gusta el lunes, el miércoles nos aburre y el viernes es una castaña pilonga. Como digo muchas veces de Shonda Rhimes: zapatero, a tus zapatos. Dejemos las relaciones públicas y la política a los directores de antena y similares. Que los guionistas hagan buenos episodios, autoconclusivos o no, y que los ejecutivos se ocupen del negocio. Seguramente la cosa seguirá tan mal como siempre, pero ya nos hemos acostumbrado a ser sufridores en casa. ¿A quién vas a llamar?Oh, amigos, nos encanta criticarla, insultarla, echar garrapiñadas sobre ella... pero seguimos volviendo a ella. En sus cinco años de andadura, Anatomía de Grey ha tenido grandísimos patinazos como el romance de Izzie y George; la expulsión de Isaiah Washington y Brooke Smith; la vergonzosa infrautilización de James Pickens; el inverosímil uso del tiempo en que tres temporadas equivalen a un año; Meredith y su familia en general; la no-boda de Christina; la ineptitud al desarrollar el personaje de Callie; los continuos folleteos, quejas y lloros; la absurda idea de que una persona se puede enamorar para siempre en 15 minutos... ¿Os acordáis de cuando Cuatro la promocionaba como «La serie que ha desbancado a CSI en EE UU»? ¡Qué verde era mi valle! Todos hemos opinado alguna vez sobre lo que Grey necesita para volver a ser grande. Unos dicen que si nuevos guionistas; otros, que nuevos actores; algunos creemos que tanto baile de personajes no es bueno... Sin embargo, jamás de los jamases se nos habría ocurrido pensar que lo que este culebrón tiene que hacer es llamar a:
The David Bustamante's Comeback¡Ya era hora! Llega a España el formato de «docureality con famoso» que tanto se lleva en Estados Unidos. Ellos tienen a Tori y a Dean, a las Lohan, a Paris y Nichole y a los Osbourne (¿por qué no llaman a Bertín?) y a nosotros, Endemol (¡cómo no!) nos va a entoligar a Bustamente. Yo es que leo Bustamante y paso la página, pero qué duda cabe que en nuestra España gusta mucho el chico. Tan garrulo, tan voceras, tan simple... quiero decir, tan campechano, tan noble, tan humano... Todas esas características que les encantan a nuestras yayas y mujeruelas que le llevaron a la final de OT y más allá. Siempre le llevan dentro del alma. ¿Qué ricos e interesantes aspectos de la vida de Bustamante conoceremos durante nada menos que seis meses? A priori, se me ocurren cero. Puestos a escarbar, que nos den algo de chicha. Creo que sería más interesante --¡pero mucho más!-- un docureality sobre Paquirrín o la familia Pajares. Seis meses de chonchis y maricielos reventarían las cajas de Sofres por los cuatro costados, con episodios clásicos como «El amarillo de mi Franciscojosé» o «El nuevo novio rumano de papá». Sin embargo, la oquedad craneal del ex triunfito... ¡a lo mejor sacan algo de la afición familiar a la lucha callejera! Que yo no quiero pensar mal, pero como soy malo lo hago, y tras las tajadas de yoyas que se dieron en un bar con algún lugareño, a lo mejor nos quieren vender una versión 7 en el paraíso de San Vicente de la Barquera. Solo el nombre ya evoca grandeza. Tantas posibilidades, tanto miedo y tanta expectación a la vez. ¡España está lista para el último pedorreo televisivo de la Trinca! (signo de exclamación) Aviso (signo de exclamación)Rompo el silencio autoimpuesto --ser anfitrión y guía turístico y no tener internet en casa merma mis poderes blogueros-- para chivaros que desde la semana pasada, The IT Crowd vive entre nosotros y ya tenéis dos episodios nuevecitos circulando por el torrentmundo.
A disfrutar de la serie, ¡viva la comedia! |