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La vida después de Friends

Si nos ponemos optimistas, fracasar tiene un aspecto positivo: te libera de toda tensión ante el próximo proyecto en que se te ocurra embarcarte. Mirad a George Clooney, por ejemplo. Análogamente, una de las desventajas del éxito es el día después, esa especie de resaca tras años de borrachera social o, en otras palabras, morir de éxito. Tomemos por ejemplo al sexteto protagonista de la nunca suficientemente alabada Friends y lo que ha sido de sus vidas desde que nos dijeran adiós en mayo de 2004 (casi cuatro añazos ya).

Friends

Matt LeBlanc supo desde el principio que la nula capacidad interpretativa, la papada y las malas decisiones profesionales (¿Perdidos en el espacio?) le acompañarían de por vida, pero que mientras se vistiera con la piel de Joey Tribianni, seguiría ingresando dinero en la cuenta, saliendo en revistas y contando con el favor del público. ¿Seguro? Pues no tanto, ya que la NBC optó por crear Joey, una serie hija de Friends centrada en su personaje. Es una pena que se olvidaran de incluir en el paquete uno o dos guionistas con algo de gracia y chascarrillo para que los espectadores no terminaran huyendo de la comedia en menos tiempo de lo que tarda la FOX en cancelar una serie de Joss Wheddon. Inexplicablemente, aquello duró dos años y desde 2006 no ha hecho. ¿No le podrían enchufar en alguna de las miles CSI o Ley y orden?

Siesta

Al menos el chico se arriesgó --poco, pero algo--, cosa que no podemos decir de David Schwimmer, que debe de estarse bañando en billetes y monedas a lo tío Gilito porque desde que acabó Friends, solo ha participado (destacablemente) en Rockefeller plaza como Greenzo y, no nos engañemos, era lo más parecido a Ross Geller que jamás permitiría nuestra Tina en su serie. A David le veo perfectamente como el típico mejor amigo del protagonista en What About Brian?, Samantha Who? o cualquier serie en la que figure una interrogación y el nombre del personaje principal en el título.

Lisa Kudrow fue la primera prota de Friends que intentó dar un giro a su carrera y alejarse tímidamente de Phoebe Buffay. Yo no habría dudado en crear una serie hija en torno a los señores Mike Bolsademierda y Consuela Bananahammock, pero o Lisa pedía mucho dinero o los de la NBC estaban a por uvas... quizá ambas cosas. De modo que la Kudrow, quizá por eso de que es una superdotada e investigaba con bata y todo sobre las migrañas antes de hacerse actriz, hizo sus maletas y se marchó a la HBO junto a Michael Patrick King para crear, protagonizar y pegarse el castañazo con The Comeback. Sigue haciendo sus pinitos en el cine y en la tele, pero aún tiene que encontrar ese proyecto que la empuje hacia su soñado regreso. Dado que le va el cable, quizá Nancy Botwin necesite una nueva terapeuta o una nueva agente de la DEA que la machaque una temporadita.

Rachel a lo Sarah Jessica

Sobre Jennifer Aniston... creo que ya va siendo hora de decir la verdad y quitarme la careta: quizá junto a Sarah Jessica Barker Parker, nunca una actriz con menos gracia y talento ha estado tan laureada y ha gozado de tanta buena prensa. Es con toda probabilidad, la que más lejos llegará y la que más ha trabajado durante y tras Friends, probablemente por su explotación de mujer despechada (oye, si le funcionó a Hillary Clinton...) y por supuesto pibón (a mí me parece que podría ser la hermana pequeña de Edie Falco, peeero...), pero a este paso quedará como la Meg Ryan de nuestra generación. ¿Qué tal una resurección de Doctoras de Filadelfia para Yeni?

Y ya que estamos quitándonos la careta, no creo que pille de sorpresa a nadie el amor que profeso desde estas páginas a Matthew Perry, el más talentoso, drogadicto y carismático de los seis amigos. Matt le vio las orejas al lobo hacia el final de la serie y, por eso de que se emitía en la misma cadena, participó en tres episodios de El ala oeste donde hasta destapaba lo apestosísimo que era el vicepresidente. Aaron Sorkin se fijó en él para que hiciera de Matt Albie en Studio 60, el homólogo sorkiano drogadicto y enrollado con la fundamentalista cristiana. Ya se sabe que Studio 60 --que debió de titularse Todos mis alter egos-- se fue por el desagüe y además de algunas apariciones televisivas, Falsas apariencias y su secuela, el pobre Matt no ha hecho nada más. Es hora de que le enchufen en 5 hermanos como marido de Kevin.

La única de las amigas que sigue en activo en la tele es Courteney Cox, como productora y protagonista de Dirt, esa serie que tras una temporada sigo debatiendo conmigo mismo sobre si me gusta, si no, o si simplemente la pongo de fondo como inductora de siestas superplús. Courteney era la actriz más conocida antes de sentarse en el sofá del Central Perk y, de hecho, se pensó en vertebrar Friends en torno al personaje de Monica Geller, pero poco a poco se fue haciendo más coral. Reina del grito (casposo) y la comedia (casposa) a partes iguales con Scream y Ace Ventura, la Cox es quizá la que más versatilidad ha demostrado durante su carrera y es una pena que se la única de los seis que jamás recibiera ni una triste nominación por su interpretación en La Comedia de los 90. Contra todo pronóstico, Dirt regresa en marzo con una segunda temporada de ocho episodios sin ser éxito de público ni de crítica, por lo que bien puede ser el ocaso de la época postfriends. No hay que temer: la veo perfectamente como la cylona final.

Friends

Al final de Seinfeld se acuñó el término la «maldición de Seinfeld», que no hacía referencia a los intensos dolores y ataques epilépticos que sufría la audiencia cuando se sentaba a ver la serie, sino para explicar la incapacidad de los cuatro protas de la comedia para encontrar un nuevo éxito. Quizá con Friends o cualquier otra serie de éxito suceda lo mismo, pero yo no soy muy de poner etiquetas, y lo único que creo es que esto se debe a lo dificilísimo que es encontrar el éxito televisivo, por muchas puertas que te abra un nombre conocido o una carrera respetable. Buena suerte a los seis amigos porque los amo a todos por igual (menos a la Yeni).

01/03/2008 21:14

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