Puedes enlazarme: Blog publicado bajo licencia Creative Commons: |
Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007. Locuras de invierno: el vídeo y yoCuando tus preferencias y los de los programadores televisivos no están en sintonía, se producen extrañas situaciones, como que el programa que te guste se emita a las 6 de la mañana de un domingo. A pesar de la teleadicción que forma parte de mí, uno tiene una vida al margen de las 625 líneas y esos horarios chocaban frontalmente con mi estilo de vida --el estilo de querer dormir los fines de semana--, así que había que encontrar una solución al problema. El vídeo fue mi salvador; pero, puestos a grabar algo, ¿por qué no hacerlo bien y eliminar los anuncios? Felicity tenía un horario infernal caracterizado por comenzar a partir de las 6 (que bien podrían ser las 6:30), pero se emitía sin cortes, de modo que solo había que empezar a grabar y dejarlo correr mientras me entragaba de nuevo a los brazos de Morfeo. Así que estuve fines de semana enteros levantándome a las 6, andando de puntillas por la casa, dormitando en el sofá mientras acababan los programas de tarot y los Nocturnos de Telecinco y, tras la cortinilla de programación, casi a traición comenzaba el episodio, a lo que yo hábilmente pulsaba REC y PLAY en el mando, mientras recogía las cosas y me volvía a la cama.
Digo yo que si hay gente capaz de dormir en la calle por comprar unas entradas para el fútbol, ¿qué tiene de malo un madrugón para capturar algo que te hace un poquito más feliz? Locuras, locuras... ¿Quién se viene?¡Pirulachismo publicitario extremo a 15 minutos de mi casa! Los de la FOX se han traído la sección de cola del avión de Perdidos y la han plantado en el jardín tropical de la estación de Atocha en Madrid. Ya era hora de que nos incluyeran en esas tácticas comerciales que tanto gustan al otro lado de la piscina, ¿no?
Mañana o pasado me voy a hacer fotos. Menudo susto si me encuentro a Ana Lucía saliendo de El Brillante. ¡Alto o mi madre dispara! (II)
A pesar de su política de «pimpampún fuego o te cancelo», tiene pinta de que la FOX ha decidido crear una verdadera franquicia y ha revisado su hemeroteca y puesto a trabajar a sus abogados. Como La guerra de las galaxias ya lleva su proceso, ¿por qué no aprovechar la audiencia hormonada que inexplicablemente sigue viendo 24 o Prison Break y darle algo más de carnaza? Así nace la serie, una mezcla de drama familiar (¿?) y acción vertebrada en torno a una de las heroínas más carismáticas de la historia del cine (con el permiso de Ripley). El piloto arranca despacio y el cambio de protagonistas descoloca un poco; Sarah Connor (Lena Heady) convertida en feliz madre de familia es como ver a Valerie Malone trabajando de voluntaria en el Proyecto Hombre, pero afortunadamente es una treta de los guionistas. Sarah Connor recorre de nuevo parte de la trama de Terminator 2 e incluso visita otra vez ciertos escenarios y personajes, añadiendo alguno más que promete dar juego, como un policía obsesionado con encontrar a los Connor, algunos terminator malos y el consabido bueno enviado desde el futuro.
Poco a poco, el episodio va subiendo de revoluciones y atando cabos que permiten crear el esbozo de una posible mitología (si estamos dispuestos a obviar los sinsentidos clásicos que causan los viajes en el tiempo y algunos apaños hechos a la historia de las películas). Con este capítulo, no han aportado demasiados elementos nuevos, pero han situado a la serie en la posición de salida; en otras palabras, han sabido hacer un piloto interesante y entretenido. La compramos. The Sarah Connor Chronicles se estrena en enero de 2008 en la FOX. Actriz inteligente
Medio año después quizá han aprendido la lección, a lo mejor han pactado las preguntas o resulta posible que Carolina Cerezuela sea una actriz con seso y buen gusto cuando declara al diario Qué! que a la hora de preparar su nuevo personaje de Hospital Central --ví algunos minutos ¡menudos diálogos y tramas de traca!-- se empolló varios episodios de Urgencias. ¿Para qué conformarse con un sucedáneo pudiendo ir al original? Actriz inteligente, aunque yo me tomaría tres orfidales antes de empezar a rodar para pasar por alto las diferencias entre el Hospital Central y el County General. No vamos a vivir el sueño americano, lo vamos a robarQuizá os interesen poco los cutreanalísis que hago de los nuevos pilotos porque sois de los que necesitáis consumir compulsivamente y ver cinco episodios de una serie por sesión; para ese público, hoy traigo The Riches. Los Malloy son pura basura blanca estadounidense. Sin estudios, sin aspiraciones, sin futuro, se dedican a robar y a timar a todo el que pueden para subsistir, mientras esperan que la matriarca, Dahlia (Minnie Driver), salga de la carcel. Como no podría ser de otra manera, además del acento sureño, viven y pernoctan en un cámping de caravanas donde todo el mundo es «familia». Como Joey y Darnell, pero sin las risas.
Por circunstancias del destino (todas muy dramáticas, porque esto es una serie de cable y hay que pasarlo mal cada dos minutos o no luce el asunto), los Malloy al completo se topan un día con un buen dinero y la descabellada posibilidad de meterse en la piel de unos ricos (apellidados Rich, para más señas) y Wayne, el papá de los Malloy, no duda ni por un instante de aprovechar este giro que la vida le ha servido en bandeja. En esencia, así se construye The Riches, cuya primera temporada se ha emitido de marzo a junio en la FX, y que, si bien tiene un piloto correcto con buenísimas interpretaciones, se ve un poco forzado en las situaciones límite a las que sus guionistas han llevado la trama y a sus personajes. La idea de que una familia pueda sustituir a otra como si nada resulta rocambolesca especialmente en el caso de los Malloy, pero tendremos que esperar a ver por dónde discurre el camino de estos nuevos ricos. Poquitas ganas
Sí, nos hemos reído con Biiiiooor y el Gañán y la madre que los parió a todos, pero su fichaje por la tele de la inmensa minoría no huele bien y llega como dos o tres años tarde, cuando todos hemos superado la fase chanante (como se superó South Park, Homo Zapping y tantos otros) y esperamos a la siguiente idiotez que nos tenga ocupados una temporadita. Que lo disfrutéis con salud, amigos. Volver con la frente marchita
Sea como sea, va a ser un otoño difícil, y confío en que la readaptación se encuentre a la vuelta de la esquina. Cuento con vosotros para levantar el ánimo; por lo pronto, tengo ya escritos algunos comentarios sobre los nuevos pilotos y algunas de las listas que tanto nos gustan (incluyendo los más malos de la tele, en honor a la Channing, que siempre me pareció una dama encantadora). Raja y primo Justin (III)
Todos hemos visto las suficientes pelis de instituto como para saber que en España, ser un pringado no te marca demasiado la vida más allá de ciertas incomodidades, pero en EE UU la popularidad tiene una defición distinta y vivir como un inadaptado se convierte en un infierno en los años del West Beverly, el Sweet Valley o el Sunnydale High. Franny Tolchuk lo sabe muy bien y como ama a su hijo, ha consagrado su vida a convertirlo en «normal», «aceptado», en un triunfador dentro de su entorno. Por ello, los Tolchuk deciden inscribirse en el programa de intercambio de estudiantes para recibir a un sueco rubiales y buenorro que coloque a su Justin en el lugar preferente que le pertenece; pero las cosas no salen como esperan y les llega un adolescente vestido de pakistaní de arriba a abajo. Como un experimento a medio camino entre Primos lejanos y Malcolm, el guión del piloto aspira a reírse de los prejuicios de unos Estados Unidos (y Europa, no miréis para otro lado) recelosos de lo ajeno, especialmente de lo moro, y cómo todo el mundo es muy solidario hasta que el problema llama a su puerta. Para muestra, la frase con la que Franny (genial Amy Pietz) argumenta su preocupación por el nuevo inquilino «¿Qué pasa con lo del terrorismo? Se hacen pasar por estudiantes, lo he visto en la tele» o, probablemente, la mejor secuencia de todo el episodio, cuando Raja ha de presentarse a sus compañeros en clase: Profesora: ¿Cómo os hace sentir Raja y sus diferencias? Además de jugar con el peligroso globo de los prejuicios y la subnormalidad (ya hay foros donde tildan a la serie de «antiestadounidense» y «antipatriota», figuráos), la comedia se construye con el humor negro, atrevido y con algo de sal gorda, por qué no decirlo. Cuando Raja --santo Job venido de Pakistán-- decide darse la vuelta a su país, no duda en declarar, respecto al programa de intercambio, «No te voy a mentir. Ese panfleto era engañoso» y a pesar de la miseria que encierra ese comentario, uno no puede evitar reírse. Puede que Adhir Kalyan y Dan Byrd sean las versiones oscuras de Seth Cohen y Ryan Atwood, pero al menos no se tiran de los pelos como Kelly y Brenda. Los dos principales escollos que Aliens in America tiene que superar son la ya citada etiqueta de «anti American way of life» que se le ha colgado injustamente y el hecho de emitirse en la CW, además del clásico nerviosismo del segundo episodio, donde tienes que ser tan divertido o más que el primero. ¡Mucha suerte! La merecen. Notita: en la versión revisada de la serie, Scott Paterson interpreta al patriarca de los Tolchuk, lo cual es un punto a favor de la serie si sois seguidores de las Gilmore. Por otro lado, ¿no es increíble que hasta hace dos días, Amy Pietz fuera la vecina macizorra de Caroline y hoy sea madre de dos adolescentes creciditos? ¡Qué mayores nos hacemos! El desastre de The IT Crowd y La mujer biónica
A fecha de hoy, se ha rodado el piloto (aunque su actriz protagonista se marchó y no ha sido reemplazada), y solo hay dos episodios escritos, pero no se ha iniciado la producción. Cierto es que se trata de una serie de media temporada, pero eso no quita para que estas prácticas nos dejen perplejos ¿Por qué harán esto las cadenas? ¿Acaso les sobra el dinero para las licencias, derechos, sueldos...? Es como el que se compra un helado para tirarlo a la papelera. En otras palabras, si la temporada otoñal de la NBC funciona medianamente, no os hagáis mucho a la idea de verla en la tele.
Tampoco han resultado fácil las cosas a La mujer biónica. A pesar de servir de ariete de la nueva programación de la NBC y, por lo tanto, recibir todos los mimos del mundo, en la sala de guionistas no paran de tirarse de los pelos. El desarrollo del remake vino de la mano de Laeta Kalogridis (responsable de aquella Smallville de chicas llamada Birds of Prey) y David Eick, pero la Kalodrigis se marchó y entró en escena Jason Smilovic (perpretador de Kidnapped) para completar el piloto; desde entonces, las aguas han distado mucho de calmarse y la puerta de la productora ha visto entrar y salir con la misma celeridad a varios productores ejecutivos, incluido el veterano Glen Morgan (Expediente X). ¿Las razones? Como siempre, «diferencias creativas». En algún momento de ese baile de cerebros se les coló Isaiah Washington, que andaba en la cola del INEM. La última incorporación relumbrona a la mesa italiana de la serie es Jason Katims, el responsable de Friday Night Lights, que hará doblete como productor ejecutivos en ambos dramas de la NBC. A eso se le llama aprovechar la oportunidad y lo demás son tonterías A priori no supone algo necesariamente malo; sucedió con Seis grados y se desplomó, sucedió con Cinco hermanos y triunfó, pero tantos cambios y ajetreos descolocan bastante, para qué negarlo. Mi problema particular con La mujer biónica (aún tengo que ver el piloto) estriba en que no sé a qué viene tanto revuelo de medios y foros, porque todo el rollo El hombre de los seis millones de dólares/La mujer biónica siempre me pareció bochornoso, aunque hay que esperar a ver qué hace el Eick (¿qué tal una prima de Alias?), porque sí he leído algunas ideas que me han gustado. Eso sí, tanta sobresaturación publicitaria (hartito estoy de ver fotos de Michelle Ryan con cara de pez asfixiado), da malas vibraciones. Peter Krause, abandona el estoicismo
Pero el misterio fantacientífico de La habitación perdida se fundamenta sobre todo en Peter Krause, su personaje y su actuación, y es ahí donde quiero llegar. Krause no es mal actor, pero hace años que no le veo cambiar la cara. Uno piensa que en A dos metros bajo tierra, el texto impone una actuación sobria, lánguida, desafectada... porque, al fin y al cabo, gran parte de su audiencia está o estará bajo los efectos de fuertes antidepresivos y, como tal, estuvo soberbio. Sin embargo, en La habitación perdida se han repetido parte de esas maneras en Krause, cuando en realidad debería estar gritando, saltando, sudando y llorando por las cosas tan misteriosas y chungas que le suceden a Joe Miller. Así que, amigo Krause, echa mano de videoteca para recordar a Casey McCall, el personaje de Sports Night que hizo que todos nos enamoráramos de ti de verdad; tenías un flequillo horroroso y pintitas de listo de la clase, pero sonreías, contabas tus chistecitos, recibías tus palos y tenías un punto canalla con las mujeres que en el fondo hacía que se derritieran. Cierto es que no ocupabas el centro de las conversaciones del Ateneo --bufanda al cuello y pipa en mano--, pero nunca has sido más humano y nunca nos has gustado tanto. Ayer cené con mi ex
Ayer cené con mi ex y aunque aún conservaba ese carácter difícil (Neil Patrick Harris, tu premio somos tus seguidores), desagradable (Terry O’Quinn por encima de Michael Emerson) y molesto (¿Katherine Heigl mejor actriz secundaria?, ¡no, hija, no!), vi atisbos de cambio (30Rock, mejor comedia), de ese carácter alegre y optimista que me conquistó en su día (Jaime Pressly, mejor secundaria de comedia) y, de nuevo, pasión por la vida (Sally Field, mejor actriz por Cinco hermanos). No creo que volvamos (me huele a maniobra para que le suba la pensión), pero es una buena señal que ambos hayamos reflexionado las cosas y se palpen algunos cambios. ¿Listos?La temporada comienza ya mismo, delante de nuestras narices. ¿Cuál será la primera en caer? ¿Cuál será el nuevo éxito que nos tendrá todo el día entrando en foros y pinchando en noticias? ¿Qué golpe de efecto nos dejará impactados? ¿Qué exitazo se pegará el hostión padre para que hagamos leña del árbol caído? Todas esas preguntas, y algunas sorpresas más, quedarán contestadas en muy poquito tiempo, ¿no sentís ya el cosquilleo? Tras el parón por el visionado de los pilotos (los que quedan, por aquí irán desfilando), solo queda poner al día la agenda de las nuevas series que van llegando. Lo creáis o no, sigo con un despiste increíble, así que por si hay más atolondrados como yo por la red, aquí va otra perla de servicio público. Por orden de estreno, las series que llegan y las antiguas que regresan: 17 de septiembre 19 de septiembre 24 de septiembre 25 de septiembre 26 de septiembre 27 de septiembre 30 de septiembre 1 de octubre 3 de octubre 4 de octubre 5 de octubre 15 de octubre 25 de octubre 31 de octubre Es de bien nacidos ser agradecidos, de modo que cito The Futon Critic como la fuente original de donde he recopilado esta información, y os remito a ella para ampliarla o buscar el regreso de vuestras series favoritas. Va de bipbips y cosas así (IV)Cuando hicimos la I ronda de pilotos, escogimos los aviones como leit motiv de la misma sin saber bien por qué. Es cierto que asociar piloto y avión se le ocurre hasta Rose Nylund, pero de modo inconsciente, con la primera secuencia de Perdidos, Joey y la temática de LAX, los aviones quedaron unidos a la temporada televisiva 2004 - 2005. En 2005 llegaron del espacio exterior (o interior) con Proyecto Threshold, Invasión y Surface para definir ese año y, parece que para este año, el 2007 - 2008 se me antoja como un período de ordenadores y robotitos, aunque en plan light, de bipbips y cosas así. ![]() A medio camino entre Alias y Terminator desembarca La mujer biónica, una de las series más cacareadas desde hace hace aproximadamente medio año, que parte de su mamá homónima original para eliminar la laca, el soniquete asociado a los saltos biónicos y la iluminación, para crear una serie oscura, fría y aséptica que quiere establecerse en el prime time de las generalistas con un argumento que hizo estrellarse a otras. Michelle Ryan es Jamie Sommers, una chica sufridora que mantiene a su hermana conflictiva, estudia y trabaja de camarera, pero luego vive su propia anatomía de Grey al tener una relación con un cirujano tan inteligente como joven. La cosa se complica cuando tiene un accidente de coche horroroso y alguien decide reemplazar la mitad de su cuerpo con implantes mecánicos de apariencia humana, pero con capacidades extraordinarias. Como es natural, Jamie despierta y se pone histérica cuando ve el carajal en el que se ha metido. Al poco tiempo, se descubre que hubo una mujer biónica como ella, pero la cosa salió mal porque estaba más destarifada que Tom Cruise en el programa de Oprah Winfrey y hubo que eliminarla... solo que sigue vivita y coleando por el mundo. La mujer biónica no tiene un piloto malo, pero deja frío al espectador. Los productores buscan un ambiente aséptico y hostil y el único esfuerzo que hacen para lograrlo es usar paredes de hormigón, rodar de noche y pelear bajo la lluvia; por ello, resulta complicado simpatizar del todo con el personaje de Sommers y la cantidad de dudas e ideas que le tienen que estar circulando por la cabeza. El guión no llega a profundizar en los variados matices que puede ofrecer Jamie, como la compleja relación con su hermana, el sentimiento de amor y odio que debe de experimentar hacia su novio o la sensación de no ser más que una herramienta viva a manos de otros... por citar solo unos pocos. Parte de la trama suena a ya visto en Galáctica, también rehecha por David Eick (productor de la serie), como el deseo de ser amada por parte de Sarah Corvus (contrapartida del «¿Estás vivo?» que preguntaba Seis) o la idea de que un «robot» que no dé la talla pueda ser eliminado («almacenado» o boxed, en Galáctica) sin mayores problemas. Se puede decir que la serie es resultona y que tendrá que desarrollar su claro potencial, y hacerlo rápido, para conquistar al público. Chicas guapas dándose mamporros suele ser un reclamo interesante, pero han de variar un poco ese tono tan oscuro y tratar de aligerar la gravedad en los rostros de los protagonistas, ridículamente poco definidos en el piloto. Recuerden que esto no es el cable, señores. ![]() Sydney, en el fondo te echamos de menos un huevo
¿Cómo sería la vida de Seth Cohen si fuera un espía? En manos de otro protagonista, es posible que el piloto nunca hubiese llegado a serie, pero lo único salvable de Chuck es la actuación de Zachary Levi en el papel protagonista. Dado que la comedia (si se trata de un drama, los guionistas se han equivocado mucho) es de Josh Schwarzt y McG --responsables de OC--, parece apropiado comparar a Chuck con Seth Cohen sin temor a equivocarnos. Por lo demás, se trata de un episodio algo insípido que ni siquiera se esfuerza por justificar las bases de la propia trama. Nunca entenderemos cómo un flujo de datos enchufado a tus ojos puede convertirte en un espía de la CIA ni el origen de la misión de Larkin, pero si Chuck es capaz de librarse de toda esa parafernalia buenrollista y de Sarah Lancaster, quizá tenga una oportunidad de afianzarse en la parrilla. No, por favor, ¡basta de fans!Si ya es chungo que la pasión televisiva desemboque en fans obsesivos que viven pegados a la tele y encima lo cuentan en blogs, el lado chungamente oscuro viene dado por aquellos que no saben distinguir la realidad de la ficción ni dónde se encuentran los límites como espectadores. Porque sí, es muy gracioso ponerse camisetas de That’s what she said o usar una gorra de Frak!, pero a ver de dónde se han sacado las hordas furibundas de telibanes que su lugar en el mundo se sitúa en el despacho de director de cásting o en la sala de guionistas. Los terribles shippers, de los que ya os hablé, son una plaga constante en toda serie que se precie y con su persistencia logran destruir casi todo lo que tocan, como hicieron con la pareja de Mulder y Scully, por poner un ejemplo. Lo malo es que los guionistas les siguen el juego y se aprovechan de ellos para ir tirando de la audiencia, generalmente con consecuencias desastrosas, como la relación Ross-Rachel, Ben-Feliciy-Noel y Brenda-Dyllan-Kelly-Brandon. Respecto a las intromisiones en la trama, el caso más espectacular que recuerdo en este sentido fue la campaña de los seguidores de Michael Shanks, azuzados sin vergüenza por el propio actor, para que este tuviera más protagonismo en Stargate SG1 y, cuando se largó por no conseguirlo, montaron en cólera, poniendo en serio peligro la propia franquicia. Al final se salieron con la suya y todo, el actor regresó y encima con una cláusula en su contrato que le garantizaba cierto control creativo. Con los nuevos tiempos en que la tele se tutea con el cine, muchos telibanes quieren que el actor de turno al que veneran dé el salto al cine y mientras el aludido en cuestión mira para Cádiz y se hace el distraído, otros remueven Roma con Santiago para hacer el trabajo que deberían estar haciendo sus agentes. Tal es el caso de Jason Carter, al que exigieron como Sirius Black en Harry Potter, Zachary Quinto como Spock en Star Trek (conseguido) y, ahora, se habla de Paul McGillion como Scotty también para la saga galáctica. Sí, ya sé que los espectadores son parte fundamental, como consumidores, del proceso creativo y que no hay nada de malo en exigir, pero si algún día surge alguna campaña pro-Michelle Rodríguez para el remake de Yo soy la Juani, quizá alguien debería plantearse que toda esta historia se está saliendo de madre. 41:55 minutos de mi vida que nunca regresarán (V)
¿Suena mal? Pues es peor. Me costó mucho acabarlo (se me hizo más liviano porque en el minuto 20 encendí el MSN y me puse a charlar mientras terminaba). Que nos lo intenten vender como la serie que nos hará olvidar Veronica Mars debería estar tipificado como delito en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La cadena de mi vidaPreguntar a un Aficionado televisivo, con A mayúscula, qué cadena de todas se llevaría a una isla desierta, es como preguntar a un niño si prefiere a papá, a mamá, la Pley o el mensamanía de Vodafone: una faena increíble. Puestos a reflexionar sobre ello, no obstante, tendremos que echar mano de nuestros más tiernos recuerdos de infancia, cuando la mente es una esponja dispuesta a tragar toda radiación electromagnética que la caja tonta sea capaz de despedir de su interior, y, en mi caso, solo cabe una respuesta: la NBC. He disfrutado con Los Soprano, Fraggle Rock o Unscripted, pero la HBO no es lo mío; vivo una vida paralela en Wisteria Lane, tengo una foto del avión de Perdidos en el móvil, me encanta machacar a Meredith Grey y soñé con trabajar para el SD-6, pero la ABC no es mi favorita; la adolescencia sigue en mí con Felicity, Dawson Crece, Las chicas Gilmore o Buffy, pero ni The CW, ni la UPN, ni The WB están en el número 1 de mis preferencias. Porque, señores, si tuviera que salvar a una sola cadena del Apocalipsis televisivo, esa sería la NBC.
Cuando era niño, poco importaban los finales de temporada, las audiencias, los líos entre actores, el significado de cliffhanger o de saltar el tiburón. En esos tiempos, solo quería ver la tele, vivirla y disfrutarla y, ya entonces, era lo suficientemente observador como para fijarme en los detalles. Probablemente el que más se repetía era el logo del estudio que producía la serie y la cadena que lo emitía, tras los créditos finales; uno de los recuerdos más mi niñez es el logo del pavo al final de muchos de los programas que veía, lo que le ha otorgado ante mis ojos un auténtico carácter de icono. Para mí, el arco iris semicircular de la cadena es sinónimo de televisión de la buena, variada y para todos los públicos.
Si lo pensáis, la mayoría de lo que ha conformado nuestra base y cultura televisiva ha salido de alguna manera de la cadena del Rockefeller Center (¡os amamos, Jack y Liz!). Etiquetadlas como clásicas, de verano o sobremesa, culto o de tarde y misterio, pero la National Broadcasting Company nos ha servido en caja, entre otras, El equipo A, Fama, Autopista hacia el cielo, El coche fantástico, V, Colombo, La casa de la pradera, Corrupción en Miami, Remington Steele, ALF, Freaks and Geeks, seaQuest, Star Trek, Studio 60, Los líos de Caroline, Canción triste de Hill Street, El ala oeste, Cheers, La hora de Bill Cosby (y su hija, Un mundo diferente), Líos de familia, El príncipe de Bel-Air, Friends, Superagente 86, Las chicas de oro, Dame un respiro, Loco por ti, Mis dos padres, Turno de oficio, Punky Brewster, Salvados por la campana (y sus prólogos y continuaciones), Seinfeld, De repente, Susan, Cosas de marcianos, Will y Grace, el Saturday Night Live, Alvin y las ardillas, California Dreams, Los osos gummi y Los pitufos entre otras.
La NBC es la cadena de mi vida y la que sigue una política que casa bien calidad y audiencia (¿cómo podría haber sobrevivido The Office o durar Joey dos temporadas si no?) Quiero viajar a Nueva York solo para perderme en su tienda y tengo un oscuro secreto: ir a la calle Rockefeller y echar mi currículum en la NBC, aunque lo tiren a la basura. Siempre puedo cruzar la calle y pedir trabajo en la TVGuide --aunque sea de becario de la Ausiella--, que para eso queda enfrente. ¿Casualidad? Tampoco es tan horrible (VI)
La serie hija con Addison a la cabeza llega con un capítulo que mezcla dramas médicos traídos por los pelos para que afecten a los protas, situaciones sentimentales algo ridículas y personajes poco reflexivos que se despachan con algunos monólogos que levantan cierta vergüenza ajena; o, en otras palabras, continúa la estela de la tercera temporada de su serie mamá, Anatomía de Grey. Queda mucho por arreglar en el greyverso, pero los problemas que acucian a las Anatomías distan mucho de ser irreparables y, desde luego, el episodio piloto de la nueva serie de Shonda Rhimes se tutea sin problemas con lo visto en el hospital de Seattle --baile con toalla incluido--, así que no temáis y tragáos vuestra dosis semanal de pecado televisivo sin temor a que os apedreen por la calle. ¿Qué clase de semana ha sido?Esta semana televisiva ha sido la que más estrenos y regresos ha concentrado, así que mientras nos relajamos deseando que las Marujas y los Hermanos ganen esta noche, nos preguntamos ¿cómo han funcionado el resto de ficciones en estos siete días? ¿Han coincidido crítica y público? ¿Ha merecido la pena tanta espera, promoción y uñas mordidas? A pesar de que Nielsen ha variado el modo de informar sobre las audiencias, diviendo los bloques en medias horas en lugar de horas, podemos adelantar que la vida en Burbank sigue igual.
Actualización. Finalmente, el sábado fue para la FOX con doble sesión de Cops, mientras que el domingo se lo repartieron la NBC y la ABC, primer programa más visto las Marujas (y eso que uno de sus protas era Nathan Fillion) y tercero, los Hermanos. Como decíamos, la vida sigue igual. |
Tertulias televisivas emitidas 1x01 Series españolas (Piloto)
Archivos
|