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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007. Joss Wheddon quiere que le cancelen otra serie más
- Una palabra, tres letras: FOX. Como la cadena no le fastidió bastante con Firefly, Whedon ha regresado a por más palos en los riñones. Merecida o no, la FOX tiene fama de ser la cadena con menos paciencia para sus series y la que más perrerías hace a sus productos. - Un nombre: Tim Minear. - Un concepto: ciencia ficción. Si Alien 4, Titán AE, la cuarta temporada de Buffy y todo el concepto de Firefly nos enseñaron algo es que puede que Joss cree buenos personajes y estructure sus guiones e historias de un modo genial, pero ¡abramos los ojos a la realidad!, hasta ahora no ha sabido escribir ciencia ficción y punto. - Ese acento de portera: me matarán por esto, pero el acento y ademanes de Eliza Dushku como Faith me hacía querer arrancarme las orejas y comérmelas crudas con un revuelto de mis ojos, así que esperemos que su personaje no sea una macarra poligonera y se acerque más a la estudiante de Medicina de Tru Calling (Avón llama). - La huelga: en su inmensa inteligencia, 20th Century FOX ha llegado a un acuerdo de producción en vísperas de una huelga salvaje de guionistas, lo que es un signo más de que por muchos títulos que tengan sus creativos, cualquiera de nosotros no lo haría peor en su posición. Es hora de fundar la Grandma Smokes Network, a la que todos conocerán como the nanny (la yaya). Las nuevas series de esta temporada --sobre la que acabaré de escribir algún día de estos-- están resultando bastante chusta, así que Dollhouse --así se llamará el asunto centrado en personas a las que pueden añadir y quitar recuerdos y habilidades para que hagan ciertas cosas-- cuenta con esa ventaja para su despegue, amén del talento de sus cerebritos, así que ya veremos por donde nos sale el Jose en esta ocasión. Try watching a subtitled Nepali daytime soap, bitches!
Los usuarios de internet han vuelto a hacer palanca sobre las cadenas gracias a la revolución silenciosa y no violenta que comenzó hace más de media década en España con la popularización de las redes de intercambio, las tarifas planas, la banda ancha y, por qué no decirlo, el hastío de estar obligados a conformarnos con el mismo plato en la cena de cada noche. No vamos a hacer de nuevo un análisis sobre quién se beneficia y pierde más en esta relación de amor-odio entre espectadores y cadenas, pero cuando la tercera temporada de Perdidos sale antes en DVD que en Televisión Española (la de todos, aunque de unos más que otros) y a nadie se le pone la cara colorada, está claro que algo falla. Seamos sinceros ante la situación, no obstante. Este no es más que un pequeño experimento de cadenas con una cuota de mercado muy pequeño, que se reduce mucho más si tenemos en cuenta que la versión original subtitulada supone un reducidísimo segmento de la población. Por muy loable que sea la iniciativa y aunque seguramente marque tendencias, me cuesta pensar que algún día lleguemos a ver un capítulo de Dirty Sexy Money en VOS entre el Telediario y una nueva edición de Mira quién baila. Teniendo Herederos, ¿para qué molestarse? Además, ¡leer subtítulos es un rollo! Aplauso para AXN y el Plus por su valentía y su apoyo a los ignorados del público, eso sí, que ya sabéis que en esta santa casa reina el liberalismo y se aboga por la libertad de elección (crítica) del espectador. Una pena que las citadas teles no se vayan a comer un colín; puede que los aficionados de la versión original tengan muchas cuentas en foros y listas de correo y se dé por ello la impresión deformada de que son una legión, pero no hay más que ver el tremendísimo éxito de los cines con pelis subtituladas para darnos de bruces con la realidad. Todo esto enlaza con la teoría del eco de la protesta, de la que me gustaría hablar un mañana, ¿o acaso pensábais que solo las chapuceras cortinillas tomatosas saben crear expectación? La mayoría minoritariaDecíamos ayer que la realidad suele presentarse por sorpresa y pegarnos un sonoro bofetón --ZAS, ¡en toda la boca!--, generalmente merecido. ¿Por qué Veronica Mars no tiene audiencia si la ve tooodo el mundo? ¿Por qué cancelaron Firefly si está claro que a tooodos gustaba? ¿Qué clase de milagro televisivo mantiene a Mariñas en antena si absolutamente nadie consume el telecorazón? La respuesta es sencilla: cuando pocos hablan y muchos callan, se deforma el mensaje minoritario y se toma erróneamente esa parte por el todo. Las personas, y los blogueros mucho más, tendemos a ver el mundo desde nuestra propia perspectiva, subidos a un ego desde el que pontificar, y tomamos nuestro punto de vista como referente para explicar la realidad. Si encima nos juntamos con dos o tres que piensen como nosotros, empezaremos a crear la ilusión de que nuestros gustos o creencias son indudablemente exportables a la población. Si yo y mis tres mejores amigos amamos Los Soprano, está claro que un amplio margen de la población amará Los Soprano, luego su programación en laSexta debería ser sinónimo de éxito total. El problema es que uno suele hacerse amigo de aquellos que son afines a sus gustos, ideas o creencias, anulando desde ese mismo momento cualquier posibilidad de que su grupo de coleguitas sea representativo de la sociedad en la que se inscriben. Vamos, que por mucho que les interesen las aleaciones de metal a tu primo el tunero y sus colegas de extrarradio, más vale que no se ilusionen con que El País cambie la sección de economía por un monográfico de alerones de fibra de carbono. ![]() Vivimos en una década donde internet es parte esencial de las relaciones sociales y aquí, las pandillas mutan en foros, webs y maispeises y blogs. Acudimos a aquellos que nos atraen y charlamos con personas similares a nosotros, mientras que nos alejamos de los que se oponen a nuestro punto de vista y evitamos los que nos repatean o no nos interesan en absoluto. Es toda una nueva definición de la exclusividad, una endogamia de colores brillantes, intercambios de archivos, avatares y alias, pero una edogamia, al fin y al cabo, lo que no deja de ser un problemón. No importa el poder que nos dé internet para berrear y patalear, ni importa que un 1% de la población controle el 99% de los foros de internet*, críticas y periódicos y que en ellos se publique que Bricomanía merece 40 Emmys hasta dar la impresión de que el 99% de los humanos piensan así. El eco de la protesta puede amplificar una opinión minoritaria hasta vendérnosla como algo comúnmente aceptado, pero al final la realidad pondrá las cosas (y las cifras) en su sitio. Así, nos permitimos a nosotros mismos permanecer ciegos a una realidad que se encuentra delante de nuestras narices: nuestros gustos e ideas y los de nuestros colegas del foro «Jenji Kohan es una puta genio» no son para nada extrapolables a los de una sociedad que envió Weeds al infierno de las olvidadas y que Rex y Cazatesoros seduzcan a un porcentaje aceptable de la audiencia es una lección que los aficionados de Alias aprendimos por las malas. Rabiemos, juremos en arameo o gritemos nuestra insatisfacción cuando 24 vuele a las madrugadas más rápido de lo que tarda Jack Bauer en ametrallar a cuatro moros. Digamos que no lo entendemos. O mejor, digamos eso de que «no lo comparto, pero lo respeto», coletilla absurda y tópica que queda muy buenrollista aunque falsa de cojones; pero, chicos, no nos escudemos de nuevo en nuestro propio ombliguismo para indignarnos cuando no estemos en sintonía con «la sociedad». Renunciemos al proselitismo a cañonazos y disfrutemos de Entourage y El ala oeste en nuestra incómoda butaca de minoría, sin remordimiento alguno y con regocijo, porque somos diferentes, unos garbanzos negros, ¡y la sociedad es muy chunga! * Las cifras no son reales, solo son un recurso estilístico. De culto
Otro calificativo que abunda mucho en la palabrería de los que nos intentan vender la moto es «de culto», coletilla que se ha convertido en una marca más y se encuentra a medio metro de volverse vacía. Llegué a esa conclusión tan sencilla cuando el otro día leí en algún periódico que The Unit es una serie «de culto». Menuda mamarrachada. Miren, señores críticos, no se calienten los cascos: «de culto» es una manera fina de decir «la veían cuatro gatos muy, muy motivados, hace ya tiempo» y eso, en mi pueblo, es una manera muy chunga de vender nada, por mucho baño de exclusividad que quieran dar al programa en cuestión. Tal parece la intención de la Sexta, que ha creado un contenedor de series llamado Series de culto, donde incluirá Entourage: El juego de Hollywood, The Office, Larry David y Me llamo Earl. No voy yo a echar piedras contra una iniciativa en la que se incluyen tres de mis series de cabecera (y que además repesca aquella gran idea que fue En serie), unas comedias estupendas que recomiendo fervientemente a todo el que esté harto del chiste del perro llamado Mistetas y que encima duran su media hortita de rigor. Un aviso a la cadena de Milikito: ya no queda estupendísimo ser «de culto». Cuando un término se usa de modo generalizado, deja de ser atractivo, «urbano» y «subversivo». Así que además de granjearse la simpatía de los que toman café en el Ateneo, quizá algo de promoción y programarlas en un horario decente no les haría mal a las series, no sea que cuando Sofres les mande el sobre con las audiencias, descubran en la cadena que sus series de culto a la 1:30 de la madrugada tienen una audiencia de culo. La peor aperturaLos pequeños detalles cuentan siempre, se pongan los puristas como se pongan. No es de extrañar que Bionic Woman, una de las grandes decepciones de la temporada, los descuide, como una apertura a medio camino camino entre cortinilla a lo ABC y unos créditos clásicos de toda la vida. Parece que estamos viendo una serie de principios de los 90, ¿o no? Se habla de que, huelga de guionistas mediante, se espera un replanteamiento (y relanzamiento) de la serie en enero. Cambiar esa apertura horrible no estaría mal. Completamente descolocado
Es cierto que la huelga está afectando a todos los sectores que se relacionan con la televisión, en especial a los espectadores y productores (aunque ayer McGuffin comentaba algo interesante a este respecto en su blog), pero me atrevo a afirmar que los que tenemos una cierta disciplina teléfila lo estamos pasando especialmente mal. Nosotros esperábamos una temporada de 22 episodios, la llegada de Perdidos en enero, una despedida especial y bien pensada para Scrubs y, leches, hasta una ración semanal de Shondaseries que poder acuchillar a gusto, pero todo eso se ha ido al garete y no tiene ninguna pinta de que esto se vaya a solucionar pronto. Los productores tienen sus argumentos, igual que los guionistas: Muchos nos agarramos a que las despedidas temporales a finales de noviembre, que serán flojísimas, den tiempo para que las partes lleguen a un acuerdo y que el año nuevo venga con la normalidad bajo el brazo, que los Reyes Magos nos devuelvan a los Walker, a Pam y Jim, a Barney, a Addison y sus muequitas, a mi nuevo amor Ana Friel, a los Panthers... No todas las temporadas televisivas van a ser como la gran 2004 - 2005, pero si la presente ya resulta un desastre creativo, la huelga va a conseguir que la recordemos para siempre como la más horrorosa de la década. Foto: Hacer de piquetes sin renunciar al estilo. ¿No es adorable que Katherine Heigl proteste mientras bebe una coca light? Ella y Sandra Oh, van con sus pijamas de cirujano, no sea que nadie las reconozca si fueran de calle y no amorticen su visita solidaria. Buenas nochesHay días que te levantas con una noticia que te descoloca para toda la jornada y otros, la cosa no puede esperar y te la cenas antes de irte a la cama: James Marsters será Piccolo en la película de Bola de dragón.
Tantas preguntas que me asaltan a estas horas; ¿Tan bien pagan por someterse a semejante truña? ¿Tanto hambre pasa Marsters (que nunca ha tenido pinta de comer demasiado)? Si lo que quiere es comer y que le vea la gente, podía irse a Héroes como todo el mundo. Si una serie ha sido capaz de fichar a actores de tercera como Sulu y Uhura, no le van a negar unas bolsas de 0 negativo al bueno de Spike. La pregunta más inquietante es, ¿necesita la humanidad una peli de Bola de dragón (o de El coche fantástico)? Lo siento mucho por los que hagan de Goku y Vegeta, porque no hay en el mundo suficientes implantes de silicona para emular los musculacos que salían en la serie. Quizá Nadal con esteroides... La fama es más divertida con tus amigosEl poco tiempo que tengo últimamente lo absorbe la tele de cable. Entre la huelga de guionistas estadounidenses y mi encefalograma plano, llego a casa y lo único que hago es enchufarme un par de episodios de Entourage antes de acostarme. Eso es lo que me tiene tan ocupado como para no escribir demasiado por aquí.
Entourage es una comedia de la HBO que narra las vivencias de Vincent Chase, un actor en alza en Hollywood, su agente Ari Gold y su llamado «séquito»: dos amigos de la infancia y su hermano Johnnie. Basada ligeramente en la vida de Mark Wahlberg, básicamente la serie es una tontería gordísima, una especie de Sexo en Nueva York masculino, donde los cuatro protagonistas se pasan los días gastando cantidades ingentes de dinero, asistiendo a fiestas, hablando de estupideces y tirándose a toda la que se presta a ello... y nada más, aunque la cosa engancha y es divertida. Entre los personajes, Johnnie es el más flojo, un fracasado de libro, cofundador del club de los patéticos junto a Michael Scott, que lastra mucho la trama cuando se concentran en él. Sin embargo, los guionistas compensan ese karma del guión haciendo uso del imprescindible Ari, el agente que todos querríamos tener y que hace de la palabra fuck todo un arte. Entourage se emitió en Cuatro con el nombre de El séquito (una gran traducción, por cierto) y ahora se emite en la Sexta con el nombre patillero de Entourage: El juego de Holliwood en la madrugada de los martes. ¿Quién no disparó a Tony?
Eso no quita para que, tras ver el final, me dé cuenta de que sus personajes son parte de la familia, que la serie tiene un lenguaje propio que todos sus espectadores hemos aprendido y sobre el que se ha apoyado David Chase para darnos un final de fundido a negro, que nos deja pensando y pensando y pensando. Hace unas horas lo he visto y cuanto más pienso en él y en esa comentadísima secuencia final, más fantástica y perfecta me parece. Creo que por fin sé lo que experimentan los fanáticos del cine conceptual birmano en el Ateneo, porque solo quiero hablar de planos, de sutilezas, de secuencias que no parecen llevar a ninguna parte pero que están cargadas de simbolismo. Secuencias que son un cebo para que nos traguemos el anzuelo antes de que Chase tire de la caña y nos pesque a todos, aunque afirme que no hay trucos ni engaños: solo lo que vemos en la pantalla. Dejaremos la conspiración a los de Perdidos, pero si un trozo de un episodio nos tiene enamorados e insomnes a la vez --o todo lo contrario--, es señal de que han logrado su objetivo. Diseccionar la serie y como al final ha sido más un cúmulo de cosas que no sucedieron lo dejaré para otro momento, pero solo puedo decir que los momentos finales de Los Soprano pasarán a la historia de la televisión por derecho propio. Fade to black, ¡qué hijo de puta eres, David Chase! Por si os va el morbo, aquí está el famoso final: Seré admirado en la reunión del clubHasta ahora, el estereotipo del aficionado a Star Trek era el de un treintañero (o cuarentañero) que vivía en el sótano de la casa de sus padres, se vestía de oficial de la Flota Estelar (o de cualquier otra raza del universo) y se hacía llamar capitán, ¿recordáis?: Sin embargo, las cosas están cambiando. Ahora, algunos de esos obsesionados consiguen amasar una fortuna a base de no gastársela en viajes, salidas nocturnas, ropa, limpiadores faciales o caprichos para sus parejas y deciden invertir ese botín en rediseñar sus cubículos para que se parezcan al Enterprise. Notable fue el caso del idiota inglés que acabó divorciándose y en la ruina por tunearse el piso a imagen y semejanza de la nave diseñada por Eaves y Okuda (e intentó hacer carrera de ello como «decorador del siglo XXIV»); y ahora ha aparecido otro que ha construido una sala de cine y un bar inspirado en las vivencias de Picard y sus chicos.
¿No se avergonzarán de ellos sus madres? Si alguna vez decoro mi casa como la sede de la APO, tenéis mi permiso para pegarme un tiro. Pencils upParece, solo parece, que los guionistas y las productoras podrían firmar un nuevo convenio para Navidades. Sería un gran regalo de Reyes.
Solo pensar en tener que enchufarme las Matrimoniadas o darle una segunda oportunidad a Gossip Girl me da escalofríos. Debe de ser noviembre yaParece ser que en diciembre y en marzo nadie en EE UU ve la televisión. Digo yo que con el frío que hace en la calle en estas fechas, lo que más apetece es juntarse es ver la tele a la vera de la calefacción y una sopa de fideos de Phoebe y dejar la calle para abril, pero las estadísticas son así. Las teles, un negocio que no puede detenerse en todo el año, respondieron a esta tendencia. «Si la audiencia se va a marchar durante un tiempo, asegurémonos de que tengan ganas de volver», dijeron un día y se inventaron los sweeps. Sweep se relaciona, pues, con episodios especiales, finales de infarto o cambios más o menos permanentes en las líneas argumentales de las series. Además todos suelen acontecer en la misma semana, por lo que muchos acabamos echando mano del Valium y la metadona a partes iguales. Por la huelga de este año, los cambios de noviembre se han repartido un poco --algunos entran en diciembre-- o no han llegado directamente. Uno de los episodios-cambio más esperado (o, al menos, más promocionado) es el de las Marujas desesperadas, que verán como un tornado arrasa Wisteria Lane, nada menos. No nos vamos a engañar: la mayoría de estas ideas están pensadas como fuegos de artificio, pero uno no puede evitar sentirse atraído por semejante despliegue. El año pasado, el episodio del tiroteo en la tienda fue uno de los mejores dentro de una temporada que suponía la resurrección de las Marujas. Este año es aún mejor que el anterior --ojalá Dana Delany se convierta en la sexta maruja oficial--. Marc Cherry ha tirado la casa por la ventana y ha pedido varios millones para que los seguidores de la serie nos quedemos pasmadísimos cuando no quede piedra sobre piedra y gritemos a la naturaleza desatada que se lleve con ella a Susan Mayer. Los episodios-cambio son un truco viejísimo que, con las nuevas políticas de «episodios nuevos todo el año» terminará desapareciendo, pero resulta un puerto de aguas tranquilas en el que capear esta temporada floja y reivindicativa. «Something’s Coming» se emite el próximo domingo en la ABC estadounidense. Desde la arena
Lo que me impresionó de Kristin Veitch, Matt Roush, los de TV Squad o mi novia TV Gal es que hablaban de la tele con toda franqueza. Cierto es que trabajan para un medio que modula muchas veces lo que dicen, pero fue todo un shock leer opiniones más o menos honestas de personas que declaraban lo mucho que admiraban Buffy, cazavampiros y lo rollete que les parecían vacas sagradas del peso de Mentes Criminales. Si encima añadimos la dedicación que tienen al correo de sus secciones y el mimo y rigor con el que analizan cuestiones a un lado y otro de la cámara, completamos la cuadratura del círculo. A lo mejor es resultado del abismo que separa la mentalidad televisiva estadounidense y europea (subsección de cola española), pero encontrarlos fue como llegar por fin a casa. De ese modo, cuando TV Gal dice recordar que John Billingsey fue el doctor Phlox de Star Trek: Enterprise o Matt Roush alaba el trabajo de Heather Locklear desde sus días de T.J. Hooker, siento que no leo a periodistuchos que se cubren de una actitud sesuda sino de gente que conoce muy bien el medio y abandona el tono académico para bajar a la arena y comunicarse con nosotros de igual a igual. Quizá algún día en este país pase lo mismo a gran escala --todo llega--, pero mientras tanto, sigamos siendo partícipes del trabajo profesional y riguroso de aquellos que viven y escriben sin complejos. En otro orden de cosas, Dirty Sexy Money es el mejor drama de la temporada con diferencia y convenceros de que le echéis un ojo será parte de mi misión televisiva este año. Esa y que alguien le pegue un tiro entre ceja y ceja a Karen Darling, claro. |
Tertulias televisivas emitidas 1x01 Series españolas (Piloto)
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