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Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2007. We're goin' to see the wizardEl Sci Fi Channel tiene la costumbre de hacer una «miniserie muy especial» cada año, de esas que promociona y da que hablar, para demostrar que, en el fondo, con marcianos o sin ellos, es una cadena de cable. Hizo las Guerras pacificadoras, La habitación perdida, 5ive Days to Midnight, Dune, etc. La apuesta para este año es Tin Man, que se engloba en eso que se ha dado en llamar reimagining (reencarnación, reconceptualización, nueva vuelta de tuerca, destrozo del original... como Uds. gusten).
En esta versión, mi novia secreta, Zooey Deschanel, es DG, una camarera de Tejas que se ve transportada a una dimensión paralela conocida como O.Z. (Outer Zone) donde Azkadelia, una punki vestida de cuero y con mucho escote, se dedica a hacer la vida imposible a sus habitantes. A DG le acompañan un policía (el hombre de hojalata de la historia), Glitch (un retrasado mental algo desgarbado) y Raw, el leonino personaje que completa el cuarteto. Los cuatro tratarán de huir de O.Z. para ver al Místico, que anda algo colocado. ¿Tentador? Que queréis que os diga, tengo ganas de ver a la Deschanel, a Kathelen Robertson (siempre Clare Arnold en Sensación de Vivir) y al resto del elenco, pero visto el percal del argumento uno empieza a preguntarse si este tipo de reencarnaciones no son meras excusas para bañar productos inferiores con una marca de calidad a base de talonario y trufarlos de efectos especiales y palabras como «magia» y «fuerzas oscuras», facilitando así el trabajo del departamento de relaciones públicas para vendernos la moto (amén de conseguir actores con un cierto atractivo comercial). Una cosa es realizar versiones o actualizaciones, pero tomar un musical clásico más o menos inocente y convertirlo en un episodio-holocubierta de Star Trek Voyager raya en la desesperación. Como es normal, el veredicto llegará tras haberla visto. Claro que en el mundo de la tele, al final uno no se puede fiar del envoltorio. Aún recuerdo el día en que la UPN nos vendió Veronica Mars como «un drama detectivesco sobre una adolescente mimada que se reúne con su padre distante». Eso es oír campanas y no saber dónde, que dice mi padre. Con la esperanza de que no se cumplan los presagios sobre el nuevo Mago de Oz --porque quiero que me guste--, a ello me agarro: a que ni uno de los del departamento de prensa del Sci Fi Channel ha visto la serie ni les gusta la ciencia-ficción. Tin Man se emite el 2, 3 y 4 de diciembre en el Sci Fi Channel estadounidense. De nuevo, HéroesSi algo se puede afirmar de Héroes y sus productores es que son constantes y fieles a sus principios: el final de la segunda temporada ha sido tan precipitado, anticlimático y rollazo como el de la primera. 11 episodios después del final del primer año continúo tratando de averiguar qué necesidad había de incluir nuevos personajes, qué nos han intentado contar y para qué tanto rollo con las fotos, el Japón medieval, Nueva Orleans, las caras chungas de mirada grave rollo culebrón y, oh, Señor, Peter Petrelli. De acuerdo, la huelga lo ha precipitado todo, pero el carpetazo al segundo volumen de Héroes es para juntarse varios y celebrar una tomatina en el jardín de Tim Kring. Entre esto y las tramas cuernosas de Anatomía de Grey, menuda temporadita para olvidar estamos pasando... Qué poco glamur, Kate
Ahí tenéis a Kate Walsh, por ejemplo, que en lugar de ir a lucir sus estupendas carnes a la playa --lo buena que está la tía no es ni medio normal-- y olvidarse del jari que andan montando los guionistas, tiene las santas narices de venirse a España a participar en la proyección del episodio piloto de Sin cita previa, el título oficial que Antena 3 ha pensado para Anatomía de Addison. Alguien debería indicar a Kate que venirse al Capitol a ver el piloto tontaina de su serie no es el mejor plan del mundo, pero a pesar de que todo lo que toca Antena 3 lo convierte en cacotas, es reseñable que se curren un poco el asunto. Además, es de agradecer que no la hayan titulado Cosas de médicos. Qué horror, amigos
Os propongo la rebelión pacífica: preparad una serie de pilotos y metédselos a vuestro cuñado por los ojos entre langostino y langostino. No dudéis en someterle a una sesión de Dirty Sexy Money + Back to you + Rockefeller Plaza: es todo por su bien y, si tuviera la oportunidad, os machacaría las neuronas con las Escenas de matrimonio. Luego que a la gente le dan hachazos. ¡Felices fiestas a todos! Nota: con este texto, pretendo inaugurar otra nueva tradición que se llamará «publicar de vez en cuando». A ver si pasado o al otro comienzo a ponerla en práctica. Regalo adelantado de Reyes
Como no parece que Gossip Girl vaya ser mi repescada --conmovido por mi temela, he visto ya cinco episodios y sigo sin encontrarle la chispa, ¿será esta la primera brecha en la inquebrantable alianza con mis eneamigas?--, este año he lanzado el hilo de pescar un poco más lejos, le he dado más carrete y ha aterrizado en la temporada 2005-2006 para sacar del agua a The New Adventures of Old Christine. Alejado en su día de ella porque su protagonista, Julia Louis-Dreyfus, tuvo que ver en aquel horror llamado Seinfeld, confieso que Old Christine jamás tuvo una oportunidad en mi selección de series. Ahora, como muchas veces me ha pasado, me arrepiento de ello y tras ver la mitad de la primera temporada (que no es muy larga), me veo en la obligación de actuar con vosotros como lo haría con cualquiera de mis buenos amigos: compartiendo todo lo que creo que os hará mejor personas. Probablemente no me escuchéis y, hasta que algún día me siente para explicar por qué disfruto de las nuevas aventuras de Christine, la vieja, os adelanto el regalo de Reyes aconsejándoos que os hagáis con varios episodios para contraatacar los caspaprogramas de Nochevieja con una serie sin demasiadas pretensiones que os arrancará sonrisas y carcajadas mientras vuestra vecina, la Transi, se autoinflige daños cerebrales irreparables con Ramontxu y su capa. |