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No, por favor, ¡basta de fans!Si ya es chungo que la pasión televisiva desemboque en fans obsesivos que viven pegados a la tele y encima lo cuentan en blogs, el lado chungamente oscuro viene dado por aquellos que no saben distinguir la realidad de la ficción ni dónde se encuentran los límites como espectadores. Porque sí, es muy gracioso ponerse camisetas de That’s what she said o usar una gorra de Frak!, pero a ver de dónde se han sacado las hordas furibundas de telibanes que su lugar en el mundo se sitúa en el despacho de director de cásting o en la sala de guionistas. Los terribles shippers, de los que ya os hablé, son una plaga constante en toda serie que se precie y con su persistencia logran destruir casi todo lo que tocan, como hicieron con la pareja de Mulder y Scully, por poner un ejemplo. Lo malo es que los guionistas les siguen el juego y se aprovechan de ellos para ir tirando de la audiencia, generalmente con consecuencias desastrosas, como la relación Ross-Rachel, Ben-Feliciy-Noel y Brenda-Dyllan-Kelly-Brandon. Respecto a las intromisiones en la trama, el caso más espectacular que recuerdo en este sentido fue la campaña de los seguidores de Michael Shanks, azuzados sin vergüenza por el propio actor, para que este tuviera más protagonismo en Stargate SG1 y, cuando se largó por no conseguirlo, montaron en cólera, poniendo en serio peligro la propia franquicia. Al final se salieron con la suya y todo, el actor regresó y encima con una cláusula en su contrato que le garantizaba cierto control creativo. Con los nuevos tiempos en que la tele se tutea con el cine, muchos telibanes quieren que el actor de turno al que veneran dé el salto al cine y mientras el aludido en cuestión mira para Cádiz y se hace el distraído, otros remueven Roma con Santiago para hacer el trabajo que deberían estar haciendo sus agentes. Tal es el caso de Jason Carter, al que exigieron como Sirius Black en Harry Potter, Zachary Quinto como Spock en Star Trek (conseguido) y, ahora, se habla de Paul McGillion como Scotty también para la saga galáctica. Sí, ya sé que los espectadores son parte fundamental, como consumidores, del proceso creativo y que no hay nada de malo en exigir, pero si algún día surge alguna campaña pro-Michelle Rodríguez para el remake de Yo soy la Juani, quizá alguien debería plantearse que toda esta historia se está saliendo de madre. Comentarios > Ir a formulario
Telibanes, qué gran palabro :-) Aún peores son los telibanes gafapastas, para los que todas las series (y quiero decir todas) se estropean a partir de la mitad de la primera temporada, que es cuando las descubre el resto del mundo. 'Gensanta... Fecha: 26/09/2007 15:40.
Creo que mucho de este tema depende de los tipos de seguidores de una serie. Hay muchas clases, no sólo Shippers, pero esos tipos desarrollan de forma diferente criterio y buen gusto. El equilibrio entre esos rasgos y la fidelidad a la serie o a los actores es otra cosa distinta. La democracia no funciona con ciertas cosas. Fecha: 26/09/2007 17:31.
Mal nos pese, quien manda es el dinero y lo único que preocupa a los ejecutivos es eso y si los telibanes empiezan a quejarse de algo, los mandamases de las cadenas se asustan y ante la mínima posibilidad de perder 2 centavos ceden a las presiones :( Fecha: 26/09/2007 18:38. Autor: Tonto Yo veo más a la Britney, que ya tiene experiencia en el cine con aquella idiotez ¡guionizada por Shonda Rhimes! Tristemente, sí, lo que manda es la pela y la audiencia, pero como lo que a mí me gusta es filosofar sobre la sociedad perfecta, vamos a olvidarnos de ese hecho jejeje Telibanes gafapasta (¿telipastos?), ¡vade retro! Fecha: 26/09/2007 21:27. |