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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2006. Mejor que el carnet por puntosSPOILERS sobre Perdidos. Avisados quedáis. Por su salud y por el estado vital de su personaje, conduzca responsablemente. Ese es el mensaje que los productores de Perdidos están empeñados en hacernos llegar. Esta semana se han cargado a Eko. Es el quinto perdido que acaba criando malvas y la segunda vez que los productores tienen que buscarse a alguien que les haga un publirreportaje para acallar rumores y maledicencias.
Pero según los productores, la propia actriz firmó para estar menos de un año en la serie así que la situación era perfecta. Pero seguimos siendo unos malpensados. Nos preguntamos si Cynthia Watros, a la que también pillaron contando gamusinos en el coche, habría firmado por un año cuando a su personaje le mandaron al otro barrio. Pero de eso no se habló, nos despacharon con la excusita de «Huy, sí, Libby... bueno, trataremos su historia en flasbacks así como podamos ¡Mira atrás, un mono de tres cabezas!» Ahora va y este verano detienen a Adewale Akinnuoye-Agbaje por pasarse con el acelerador mientras conducía por Hawaii y a muchos nos da por decir de coña «Ya verás como Eko es el siguiente en caer» ¿Qué sucede en el episodio de esta semana? Que Eko muere de una manera estúpida y tras concluir su historia de un modo apresurado y chapucero.
Ausiello, claro, se saca otra entrevista de la manga y los productores de la serie afirman que todo estaba planeado y que ¡atención! el actor sólo firmó con la condición de estar poco tiempo en la serie. ¡Qué casualidad!. Y encima, que todo el mundo decía que Akinnuoye-Agbaje era una persona algo difícil como compañero de reparto y como actor. No sé yo. En esta época de internet y de adoración sin fin, veo muy complicado mentir tan descaradamente y que la gente te siga riendo las gracias. Al menos, cuando echaban a Shannen Doherty de las series decían la verdad: que era una envidiosa y una perra y que no se llevaba bien con nadie. Será que Spelling tenía más clase En España tenemos el carnet por puntos pero hasta Farruquito se pasea por la calle tranquilamente. Parece ser que los hawaianos se toman muy en serio el tema del tráfico y no quieren dejar cabos sueltos con quien infringe la ley. Es una manera como cualquier otra de enviar un mensaje a la población «Mirad vuestra serie favorita. ¿Os habéis fijado en este personaje? ¡Pues es una borracha que va haciendo eses por la calle así que vamos a presionar a la productora para que se la cargue violentamente!» Es buena idea como campañana de sensibilización pero las justificaciones desde la productora son bastante ridículas, por muchas bromitas y compadreo que le añadan. Si al menos los episodios tuvieran algún sitio de donde agarrar, se lo perdonaríamos. ¿Sabéis lo peor, peor, peor de todo? Que creo que a Evangeline Lilly le pusieron una multa de aparcamiento el otro día.
La nueva chica del barrio
Aunque fallos, Anatomía de Grey tiene algunos, sin duda destaca por crear personajes femeninos interesantes y relativamente originales (luego los termina homogeneizando y vulgarizándolos, pero eso es otro tema). El personaje de Callie no podía ser menos y al final de la segunda temporada apareció por los pasillos del hospital para colarse en la vida de George y, de paso, en la nuestra. Es una chica inteligente, independiente, con personalidad, que no necesita vestir una 34 para sentirse bien y que huye ante la idea de convertirse en un nuevo miembro de la corte de Meredith. Es más, seguro que por la noche llama a sus amigos y critica a Meredith y a Izzie, con sobradas razones. La chica, hay que reconocerlo, carece un poquito de autoestima y deja que George la pisotee todo lo que quiere, pero seguro que ya irá espabilando. De todos modos, es previsible que con el tiempo se haga supercoleguita de las barbies doctoras de la serie y pierda su chispa, como la perdieron «la Nazi» y Christina hace tiempo. Mientras tanto, ¡viva Callie! (Addison, a ti también te sigo queriendo) Más variedad y gratisMi Caja Tonta, de nuevo al rescate. Por si no os hubiera dado ya bastantes alternativas a la atorrante ausencia de variedad en nuestra querida tele, aquí viene una nueva oportunidad para que escapéis de las insulsas parrillas que recibimos por nuestra caja: TV Gratis. TV Gratis es una página que recopila varios canales de diferentes países del mundo y que te permite verlos en directo a través de su emisión vía Windows Media, Flash, Real, Quicktime, etc. Gratis y sin limitaciones de ningún tipo. Yo tengo el Sony Music japonés todo el día puesto. Naturalmente, los estadounidenses también tienen su bicoca personal pero todo a lo grande, y se llama wwiTV. Como siempre os digo, no vayáis llorando de que no tenéis opciones: si seguís viendo El buscador es porque os da la gana. ¡Qué fin de semana!
Eso es lo que ha sucedido la semana pasada en el panorama televisivo estadounidense. Dos series con las que andaba algo enfurruñado, Galáctica y las Marujas, han desplegado sus encantos y el perfume embriagador que en su día usaban ha vuelto a embaucarme. El episodio de Marujas Desesperadas del domingo pasado tiene a todo el mundo comentando que, cuando los guionistas se ponen en serio a trabajar, las chicas son nuestras chicas. Bang marca el momento -ya veremos si definitivo o puntual- en que la serie de Marc Cherry regresa al humor negro, al drama más clásico y a las situaciones tontas que tanto amamos de puro absurdo. La música, el montaje del episodio, el cada vez más extendido uso de un pequeño flashback introductorio y, sobre todo, las grandes interpretaciones de las actrices, han hecho que la audiencia haya pasado de la risa al llanto varias veces en la hora que duró el episodio. Bien por el guionista, Joe Keenan. Ojalá no sea flor de un día.
¿Qué decir de Galáctica este viernes? El impresionante episodio Torn devuelve a las primeras posiciones de la lista al drama espacial de los colonos supervivientes en busca de una nueva tierra donde morar. Otra vez, los guionistas ponen en primera posición a los personajes, sin descuidar la fragilidad de la sociedad humana. Más que nada, abandonan la senda del «todo vale en la guerra» en la que llevaban embarcados más de un año y que tanto habían deshumanizado a los protagonistas, hasta el punto de que ya ninguno parecía digno de redención.
El cambio en la fotografía de la serie, gracias a la introducción de los interiores de las naves cylonas, dominadas por el rojo, el blanco y el azul eléctrico, es un soplo de aire fresco y colorido en una serie donde el gris, el caqui y los colores arenosos eran la asfixiante tónica general. Las secuencias en los pasillos cylones y la tímida introducción de planos y voces en off que se superponen a la propia acción quizá inauguren una nueva etapa en la factura técnica de la serie que es muy, muy bienvenida. Probablemente, el director, Jean de Segonzac, haya sido importante en este nuevo experimento. Una breve mención a Veronica Mars. Y, como contrapartida, Perdidos, que lleva varias semanas dando palos de ciego a ver si consigue atinar en la piñata. Como buen aficionado con el síndrome del perro apaleado, estoy dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva respecto al segundo año de las marujas y de los galácticos. Ambos fueron mayormente decepcionantes. Sólo les perdonaré si consiguen mantener al menos parte de la calidad que han demostrado seguir teniendo. Que curren un poco... por favor. Un Earl del otro lado del espejoLa esperadísima segunda parte de Una Amélie del otro lado del espejo. ¿Qué hubiera pasado si Earl Hickey hubiese seguido haciendo zapping en el hospital donde estaba ingresado tras su atropello en el episodio piloto de Me llamo Earl y, por lo tanto, no hubiese visto a Carson Daly hablar sobre el karma? Una pista: Stewie Griffin habría sido su mentor en lo que a ética se refiere, y eso no puede llevar a nada bueno.
Earl decide que su vida es mala, sí, pero que ha llegado la hora de dejar de vivir penurias y pasar a la acción. De ese modo, hace una lista de todas las cosas malas que le suceden... ¡y decide vengarse por todo ello! Nadie quedará a salvo de la ira de Earl, ni siquiera los coches aparcados en la calle y su venganza definitiva ¡emborrachar a Kenny -su ex compañero de colegio que siempre le hacía sentir idiota y que resulta ser un gay en el armario- para que se acueste un hombre! ¡Ja! ¡Eso le enseñará a no meterse con Earl Hickey! ¿O no? Sea como fuere, Bad Karma es una de esas raras joyas que cualquier seguidor de la serie no puede perderse. Aunque parezca increíble, el hecho de que hayan invertido los puntos principales de la trama hace que los elementos clásicos de la misma -la lista, la voz en off, Darnell, Joy y Catalina, etc.- funcionen bien y sea un capítulo muy divertido que ver. Y, ¿quién sabe? A lo mejor pueden volver a visitar ese extraño universo paralelo en otra ocasión.
Exclusiva: Jack es bizcoEstará muy bueno, pero es bizco. La prueba, en el episodio de anoche mismo: ![]() Un día estresanteUno ya tiene aceptado su papel de risión de la red. Mis amigos llegan aquí, leen esta estupidez de bitácora, comentan alguna cosilla y siguen con sus vidas. Como diría Zathras, «nadie escucha a Zathras». Es por eso que me pica un poco cuando, meses después de comentar Me llamo Earl o Heroes, me llega algún colega y me dice: «¡Tío, no veas como mola Heroes, me he bajado el piloto! ¡Deberías verla!». En el tipo de reacción que se tenga, en ese preciso segundo, está la fina que separa al niño marginado y sensible que quiere echarse a llorar del gafapasta insoportable y que se hace el entendido al espetar: «Mi caja tonta, 10 de agosto de 2006»
Todo esto viene a cuento no solo para airear ese pequeño quemazón que me quita un poco de vida sino también para dejar constancia de que hoy, 17 de noviembre de 2006, os voy a hablar de Day Break, una serie que probablemente os enganche y os guste cuando tengáis a bien darle un tiento. La premisa de Day Break es bastante sencilla: Brett Hopper, un policía negratas se levanta de la cama una mañana y a los pocos minutos es detenido bajo la acusación de haber asesinado al fiscal del distrito. Aunque tiene coartada, no puede demostrarla y para colmo, el arma del crímen aparece en su casa. Las cosas se tornan verdaderamente extrañas cuando, tras un día realmente azaroso, despierta de nuevo en su cama ¡veinticuatro horas antes!
Otra arma argumental que arrojan contra el espectador y el protagonista es que al cambiar algunos detalles de su día, Brett desatiende otros, de modo que arregla algún estropicio a costa de permitir que otro suceda, como en esos rompecabezas que tienes que resolver de un modo secuencial para obtener la solución más satisfactoria. ¡Qué faena! Sin duda, puede que mi opinión esté muy sesgada ya que estaba predispuesto a que me gustara. Taye Diggs (Hopper) me gusta como actor y la premisa-marcianada resulta un extra muy interesante. Es más, solo habiendo visto el piloto, creo que hay trama suficiente para los trece episodios que la ABC tiene planeados, y Brett Hopper es la mezcla exacta del tío que no sabe lo que está pasando pero con las narices de querer averiguarlo, por la cuenta que le trae.
En su noche inaugural, 12,07 millones de espectadores vieron el piloto de Day Break y el segundo episodio, emitido a continuación, cayó hasta los 9,01 (la media fue 10,51 millones). La media reciente de Perdidos -serie a la que Day Break está sustituyendo- esta temporada ha sido de 17,1 millones. Si además tenemos en cuenta que Medium tuvo una media de 9,43 millones de espectadores en la noche en que regresaba a la pantalla con un episodio doble, la cosa no pinta muy, muy mal para Taye Diggs y sus chicos y parece que se mueve en esa franja en la que yo deseo que esté. Una petición extra: líbrense de Adam Baldwin. No he visto peor actor ni tío más antipático en mi vida (y, sin embargo, consigue curros como nadie). Por lo demás, mucha suerte para Day Break. Nota: os pido disculpas por el vaivén de la plantilla, pero no es cosa mía sino de Blogia. De todas maneras, estoy trabajando en una nueva plantilla y un nuevo dominio que espero tener listos pronto. Con Margot, los mejores pechos de NavarraDurante esta semana, en la estación de metro de Embajadores (estoy dando demasiadas pistas para mis acosadores últimamente), hay una exposición fotográfica, una iniciativa de la asociación Breast Friends para la concienciación sobre el cáncer de mama para las mujeres y la esperanza, para las que hayan sido diagnosticadas y para sus familias. De mi cosecha, añado que no debéis pensar que esto es un problema exclusivamente femenino, ya que el 1% de los casos sucede en los hombres, y el cáncer de mama en hombres es muy, muy agresivo. La exposición es un conjunto de fotografías de famosos y anónimos que tienen relación directa con la enfermedad. La excusa para publicarlo aquí, además de cumplir con la cuota de cultura social necesaria, es que entre las caras que podréis ver, está la de Rosana Arquette y la de Marcia Cross, Kimberly Shaw fohevah. La exposición es gratuita, no hay que pasar por los tornos para verla y además, os informan sobre la asociación sin ningún problema, compromiso o pediros donativo. Se trata de concienciar y de esperanzar, no de adoctrinar ni recaudar, lo cual es muy meritorio en los tiempos que corren. Eso sí, sólo está hasta mañana, luego se la llevan a Barcelona y a Sevilla. Actualícense, señoresUna constante de este país es el afán que se tiene a subirse al carro de las nuevas tecnologías pero con una inversión mínima y siempre a costa de los mismos. El problema es, como decimos en mi casa, que no se puede tener Loewe al precio de Simago. En repetidas ocasiones, las empresas audiovisuales han timado bastante al personal, al que no parece importarle pagar más precio por ver lo mismo o varias copias de lo mismo. Hace tiempo, era el canal Plus, luego fue el DVD (antes, el láser disc) y las Navidades pasadas el dichoso TDT. Sin embargo, la verdadera revolución tecnológica está aún por llegar a España, a la luz de países como EEUU que, por mucho que pique a cierto sector, nos llevan años (si no décadas) de adelanto. Y si no, ¿cómo se puede justificar la venta de pantallas planas, sistemas de sonido de miles de canales o aparatitos TDT cuando aún hay cadenas que siguen emitiendo en MONO? ¿A dónde está yendo a parar el dinero que muchos curritos invierten en sus teles panorámicas si luego las cadenas emiten en formatos mutilados? ¿De qué sirve el dual si no está disponible la banda de audio original ni los subtítulos, ni siquiera en muchas cadenas digitales? Quizá estos problemas no se notaban antes. La diferencia entre 4:3 y 16:9 no era una cuestión muy evidente hasta hace nada, pero cuando la totalidad de las series estadounidenses que importamos (y las que no) se hacen en estéreo y en 5.1 (algunas), y el formato panorámico es el estándar de la industria, es complicado obviar ciertos detalles al ser espectador de series como Urgencias, Perdidos o Los Soprano, cuyos realizadores ya cuentan con ese espacio extra y lo aprovechan a la hora de contar la historia. Veamos un ejemplo. ¿Cómo quedaría en nuestra tele el episodio de esta semana de The Office? Este es el formato 16:9, emitido en HDTV en EEUU:
Sin embargo, en 4:3:
La otra solución, muy popular en nuestro país aunque en proceso de abandono, es llenar la pantalla completa para eliminar las dos franjas negras. La pega es que pierdes imagen por ambos lados de la pantalla. La excusa es que los lados son como los márgenes de un libro, en los que no hay nada que no se pueda sacrificar para entender la historia. Veamos si esto es cierto al ver a Michael dirigirse a Tony (el gordo de la derecha) en 16:9:
Llenando la pantalla, en 4:3:
Para intentar solucionar este problema, se inventó el formato Pan&Scan, que no cortaba exactamente por el centro para eliminar los márgenes sino que iba cortando según «se necesitara» para no ir perdiendo la historia. Esto es un engorro y tampoco soluciona el problema. Veamos la escena anterior con Pan&Scan. Si cortamos por la izquierda:
Cortando por la derecha, probablemente la opción menos irrazonable:
En general, ninguna es una buena solución. ¿Qué pasaría si las cadenas solo pudieran emitir una hora y media de película y cortaran parte de ellas para meterlas en ese tiempo? ¿Sería buena solución cortar ciertas escenas? ¿Bajo qué criterio? Lo mismo sucede con este tema. Esto no sería grave si nuestras televisiones no estuvieran todo el día cacareando sobre lo modernas y supertecnológicas que son. Es contradictorio que sigan emitiendo como lo hacía la tele franquista pero que quieran que todos nos pasemos a la tele digital, nos compremos los últimos modelo de todo. La calidad no solo la hace el contenido, sino también el continente. Ya va siendo hora de que se actualicen, señores, tanto las cadenas «gratuitas» como las «de pago» Todavía no es tardeHasta la fecha, la última en caer es Vanished. Esta serie ha puesto de acuerdo a los aficionados y críticos que, o bien la han vapuleado hasta no dejar títere con cabeza o bien la han recibido con cierta indiferencia. Este es mi último caso. Vanished es la crónica del secuestro de la mujer de un senador estadounidense, del porqué del mismo, de la investigación encaminada a resolverlo y de las pistas y rompecabezas que los del FBI y la familia Collins se van encontrando por el camino. Enseguida queda claro que el secuestro no es la única motivación y los responsables de la serie se han sacado de la manga un rollito místico masón-códigodavinci-rambaldiano que al menos da algo que pensar, aunque al final termine siendo un poco lo mismo de siempre. No os voy a engañar: Vanished es como mucho una serie discreta que no tiene nada de memorable. Sin embargo, sus responsables saben como y cuando utilizar satisfactoriamente el viejo truco de tirar la piedra y esconder la mano mucho mejor que otros guionistas más laureados como los de Perdidos, por poner un ejemplo.
El anuncio de cancelación de Vanished se hizo hace dos semanas, pero la FOX ha dicho que los cuatro episodios restantes de la serie se emitirán a través de su página web en MySpace (me pone enfermo este sitio), para que todos podamos ver como concluye la historia. Habrá hasta tres episodios a la vez en línea así que no es tarde para verla pero tampoco es que vaya a quedarse con nosotros mucho tiempo. Apelar al niño interiorHace tiempo, la chef Geller me dijo que el triunfo de los Teletubbies entre los niños y, sobre todo, la parálisis física y mental que nos sacude cuando los vemos, sin que nuestro cerebro consciente pueda cambiar el programa y tengamos que luchar por no echar una lagrimita al verlos, estriba en que apelan al niño interior que vive en nosotros y al que nunca dejamos jugar. Quizá sea por eso que veo este vídeo de Bill Clinton en Barrio Sésamo y me quedo gilipollas, al borde de las lágrimas. Veronica forever
La serie es tan particular que debería inventarse un nuevo género para definirla, unos premios para galardonarla y un sistema de calificaciones para evaluarla. Respecto a sus tramas argumentales, es como salir de casa con un saco de arena que va soltando lastre tan pausadamente, que cuando llegas a tu destino final, solo queda el saco, pero no te has dado cuenta que has perdido todo el contenido china a china. Cuando Veronica Mars corre la cortina y revela el misterio, te golpeas la frente al darte cuenta de que los ingredientes para cocinar el gran plato te los han ido dando semana tras semana en forma de episodios aparentemente autoconclusivos, personajes secundarios y lugares del universo marciano que parecían destinados a ser una mera estación de paso. En el momento en que te dan todos los detalles, quizá no estés conteniendo la respiración y sudando la gota gorda por la tensión acumulada. De hecho, puede que incluso al finalizar el episodio digas, «¿Ya está?», pero desde el primer segundo en que los títulos de crédito desfilan por la pantalla, tu mente empieza a viajar hacia atrás y se dice, «Claro, por eso en este episodio tal» o «Ah, ahí el porqué de cual» y cuestiones de ese tipo. El drama detectivesco tiene fallos, pero ciertamente no es una serie que se base en tramas complicadísimas e imposibles, en golpes de efectos muy atractivos pero huecos o en pirotecnias argumentales destinadas a rizar el rizo hasta lo imposible para luego ser olvidadas a los tres minutos. Bart Simpson afirmó que nuestra generación está tan sobreexcitada que no puede concentrarnos más de cinco minutos en algo (fracaso escolar, yo te invoco). Esa es la verdadera razón de Veronica Mars no sea un gigantísimo éxito de audiencia y esa, precisamente, es la razón por la que debería estar muchos años con nosotros y ser elevada al olimpo de la televisión más sobresaliente y mejor hecha en la historia de la pequeña pantalla. |