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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2006. Héroes, ¿los nuevos Perdidos?Como soy idiota, me dejé este artículo entre los borradores (y yo preguntándome por qué no salía publicado) pero el tiempo Entre las series que me dejé anteayer en el tintero está Heroes, otro de los pilotos ambiciosos con los que la NBC quiere subirse al carro de lo rarito o paranormal. Heroes viene de la mano de Tim Kring (Crossing Jordan) y será un drama donde se trata de establecer una cierta verosimilitud a la idea de que fulanos normales descubren de repente que tienen poderes. Aún se sabe muy poco pero el concepto es ambicioso y atractivo a la vez. Mi intuición sobre Heroes es que NBC quiere conseguir una serie de referencia que fuera la contestación a los chicos de Perdidos en la ABC, Supernatural en Mike Ausiello, en su Ausiello Report del 3 de marzo habla del vistazo que le ha echado al guión el episodio piloto y tiene la misma sensación que tengo yo. Deja muy claro que se trata de un guión que aún no se ha rodado y ya sabemos que eso significa que muchas cosas pueden cambiar tras pasar por el filtro de los productores, del director, de la cadena... Los personajes parecen atractivos y la serie se ha planteado como un misterio que ha de ser resuelto poco a poco, lo cual huele a trama, que si está bien hilada, nos tendrá enganchados mucho tiempo. Y, naturalmente, como dice Ausiello, el hecho de que mi (nuestro) querido Greg Grunberg participe en el drama, siempre es un punto más (¿sabéis que empecé a ver Alias sólo porque Grunberg y J.J. eran parte de ella?) ¿Será una especie de 4400? ¿Será un rollo de conspiraciones gubernamentales? ¿Será una ñoñería como Recordad que esta noche regresa Veronica Mars a La 2 con dos episodios nuevos. A las 21:55 ¡no os la perdáis! Crisis de GobiernoLa administración ficticia de la presidenta Allen no pasa precisamente por su mejor momento. El baile de productores y jefes de serie que ha tenido lugar tras las cámaras ha transcurrido paralelamente a la sangría de audiencia que Commander in Chief ha experimentado desde su estreno, el pasado 27 de septiembre. Aún recuerdo cuando en Alias decidieron reventar el SD-6 y sacarlo del mapa cuando nadie se lo esperaba. Fue un episodio lleno de emociones donde los guionistas pusieron toda la carne en el asador y a la audiencia le entusiasmó. He de confesar que a mí me dejó bastante indeciso y con la firme convicción de que se habían cargado la serie para siempre, pero el tiempo me enseñó que yo era el equivocado (desgracidamente, poco después tuve la misma sensación con eso de "han pasado dos años" y ahí sí que no me equivoqué). Es un ejemplo del riesgo que corren a veces los productores cuando quieren seguir manteniendo la energía de su producto. Cuando cocinaron la receta de Commander in Chief, decidieron que parte del aspecto progre de la serie sería que la mamá trabajadora fuera la más trabajadora de todas y que papá se quedara en casa de hombre objeto, cuidando el fuerte familiar. Era un aditivo más a la trama que podría resultar interesante si se hubiese mantenido en un segundo plano, pero desde que se inventó el concepto de "family drama", parece que ningún guionista se quiere resistir a semejante caramelo. Ese ha sido/es el principal lastre de la serie. Si bien en el episodio piloto la cosa tenía su chispa, quedó claro a los pocos capítulos que el complejo de castrati de Rod Allen (Kyle Secor) no iba a llegar a ninguna parte, por muchas vueltas que le dieran, y sólo conseguirían crear la versión Commander de Mandy Hampton. Las escenitas con la niña pequeña tratando de entrar en el Despacho Oval para "ver donde trabaja mamá" son tan sosas y sensiblonas que pedí hora inmediatamente con mi endocrino ante el riesgo de desarrollar una diabetes. No es que el concepto o la realización de Commander in Chief sea especialmente malo pero la ejecución está fallando estrepitosamente. Desgraciadamente, la audiencia está dando la razón a los que pensamos así y en pocos episodios el número de espectadores comenzó a descender progresivamente mientras que Rod Lurie, el creador de la serie, salía por la puerta trasera y ponían a Steven Bochco en primera fila. Cuando retiraron la serie y la pusieron en la nevera durante un par de meses para "regresar con más fuerza que nunca", sonaron las primeras alarmas, y ahora que nos enteramos que Bochco también ha dejado Commander, ya todo el mundo habla abiertamente de una más que probable cancelación de la serie. Commander necesita una reinvención importante. Alguien sugería el otro día, en Ask Matt de la TV Guide, que eliminaran al Primer Caballero, bien mediante un divorcio o una muerte, para remarcar el carácter de la Presidenta, dar un giro a la trama familiar (reduciendo su peso de un modo evidente) y añadir un dramatismo muy necesario como revulsivo. Sería algo parecido a lo que hicieron con Alias en su día. Matt Roush estaba bastante de acuerdo con la observación y aunque yo no estoy muy seguro (y tampoco es que me quite el sueño), si fuera productor, lo consideraría. Al fin y al cabo, si van a cancelarlos igualmente, ¿por qué no correr el riesgo?. FulminantementeTorres más altas han caído, que se suele decir. El próximo mes de abril veremos como dos clásicos de la tele, antes gigantes, dicen adiós a la parrilla. Por un lado se despide la Campos con su Lo que inTeresa (el título se presta a coñitas), ese lavado de cara que le hicieron a Cada Día, primo hermano a su vez de Día a Día, y que no terminó jamás de despegar, quizá por el simple hecho de que la gente de todo se cansa. Así que tras el atasco de la Operación Retorno de Semana Santa, no encontraremos a Maritere en la tele. La otra que se va es 7 Vidas, tras ocho años en antena y una sangría constante de actores, personajes y, claro, audiencia. Tras la valentía de hacer un episodio en directo (he de confesar que realmente me costó creer que se hiciera en España algo que es un clásico en otros países), la serie sigue sin remontar la corriente adversa de la audiencia y Tele5 ha optado por echar el cierre de la ficción. Siempre pensé que el comportamiento de sus protagonistas, que usaron la serie como plataforma, aunque lógico, era bastante egoísta y cada vez que se marchaba un clásico, la serie perdía más fuelle. Y, qué leches, siempre me encantó Paz Vega desde aquello de Más que Amigos. El Pasatiempo Favorito de los CríticosEste jueves llega a TVE 1, en sustitución de la vergonzante Fuera de Control, la segunda temporada de las Marujas Desesperadas. Parece que existe un acuerdo (casi un pasatiempo) entre los críticos al afirmar que el segundo año de nuestras mujeres favoritas está resultando sensiblemente inferior que el primero, y aunque los primeros episodios de la segunda temporada son algo inferiores, los últimos están remontando algo y sigue siendo una ficción muy entretenida y de alta calidad. Aguantad un poquillo el tirón a que se despejen ciertas tramas idiotas y se comiencen a plantear nuevas historias que, si bien no son tan redondas como las del primer año, están por encima de la media. Mientras, siempre nos quedan los carteles de las marquesinas de los autobuses (¿alguien me regala uno?). La otra niña mimada de la ABC y compañera de hornada, Perdidos, llega a la tele española en abril, con una segunda temporada que supera mucho a la primera, ya desde el primer minuto del año. Para un desilusionado como yo con el drama de Damon Lindelof y J.J. Abrams, ha sido todo un reencuentro este segundo año, que ha resuelto algunas dudas y ha abusado menos de los flashbacks poco interesantes o que tenían poco que contar. Incluso Charly apenas sale (y el episodio en el que hacen flashback ha sido clasificado como uno de los peores de la serie ji, ji, ji), pero Sawyer está todo el día sin la camiseta y Kate tiene más pequitas que nunca. Ah, eso, y que enseguida se descubre qué hay en el búnker y mucho más. Go Pirates!
Uno de los principales problemas de la serie no es que tenga muy baja audiencia, ya que mientras los críticos y fanáticos la sigamos adorando y dé prestigio a la UPN, su continuidad peligrará pero no brutalmente. El problema es que la cadena emite los episodios cuando le da la gana, y con una trama continuada como la que tiene, es complicado mantener el interés y la inercia argumental. En diciembre sólo hubo un episodio y en enero, otro. Con ese entusiasmo por programar, hasta yo comenzaba a perder interés en el mejor personaje femenino que surca actualmente las ondas, con permiso de Sydney Bristow. Cuando un episodio como el de esta semana comienza con una extensa recapitulación de lo sucedido con anterioridad, incluyendo la resolución del crimen de Lilly Kane y sus consecuencias, el replanteamiento del misterio de este año y de algunas otras tramas personales, recibes la señal subconsciente de que el capítulo será bastante intenso. Y así ha sido, pero no exactamente por esas razones. Hay algo en Veronica Mars que hace que los (pocos) espectadores que la seguimos aguantemos la respiración en ciertas escenas, sonriamos con otras, nos pongamos en tensión con otras cuantas. Probablemente sea la capacidad que tienen sus guionistas para, cuando quieren, darnos una dosis perfecta de buenos diálogos, una relación paternofilial envidiable, algo de misterio para mascar, una trama ligera que nos impide levantarnos al baño o mirar el reloj, ciertas conexiones con episodios anteriores para recompensar a los fieles y, sobre todo, nunca me cansaré de decirlo, la inteligencia y el encanto sin parangón de Veronica. Cuando comenzó el segundo año de Veronica Mars, me gustó la idea que tuvieron los guionistas de involucrar más a Neptune, la ciudad californiana donde reside nuestra protagonista, en el paisaje marciano, hacer de ella un personaje más. Introdujeron al personaje de Steve Guttenberg, y con él, un inmenso campo de béisbol y un posible ayuntamiento; la cafetería donde trabaja Veronica, nuevos espacios que añadir a la playa, la oficina del sheriff y el instituto (si hay tercer año, habrá universidad, ya veréis). La serie continúa, además, extendiendo su legión de secundarios, entre viejas glorias, caras conocidas del melroseverso y del buffyverso y alguna aparición especial (aún no le perdonamos lo de Paris Hilton, de todas maneras). En una palabra, además de profundidad, han dado extensión a las posibilidades de la serie. ![]()
Con ello, marcaron varios puntos en la hoja de ruta de la ficción y tal cosa nos mantenía entretenidos. Pero, como pasa con otra serie que yo me sé, si van pasando las semanas y los episodios, y los puntos se quedan ahí, empienzan a molestar un poco e incluso te empiezas a olvidar de ellos, algo que me parece deshonesto con el espectador. Si tienes intención de unirlos, algo de lo que no me cabe duda, puedes esperar al final y hacerlo, pero la singladura se hace lenta y penosa, máxime cuando pasan meses sin ver apenas episodios nuevos, y es de lo que empezaba a adolecer esta segunda temporada. Sin embargo, existe la opción de diversificar un poco las tramas y no crear una sola línea argumental sino de cimentar la ficción en otras pequeñas líneas. Segmentos argumentales, si lo preferís llamar así, que se entrecrucen, se complementen, se entrelacen. Esa es la dirección que parece que va a tomar la serie en estos últimos episodios que le quedan por emitir hasta el final de la temporada. Ojalá sea cierto, porque tanto sufrimiento por parte de la comunidad de aficionados tiene que tener alguna recompensa (más allá que la presencia de nuestra rubia favorita). Ahora, si pudiéramos hacer algo con eso de infrautilizar a la mayoría del elenco...
Y entonces fueron seis
Si no sintonizáis La Sexta en vuestra casa, no os volváis locos: al igual que pasó en su día con Telecinco, Antena 3 y Canal Plus, el hecho de que haya que adaptar la antena, algo que la cadena se compromete a hacer gratuitamente si se le da aviso, dividirá de nuevo a la población en dos grupos: los que la ven y los que no. ¿Quién no recuerda esas conversaciones, esas miradas furtivas, ese sambenito de paria televisivo en el colegio cuando tenías que admitir que no podías ver Campeones o Pressing Catch porque no pillabas Telecinco? Pues lo mismo pasa aquí pero en lugar de perdernos Campeones, lo que no podremos ver serán joyitas como Los Soprano (en prime time), comedias veteranas como El Rey de Queens, jovencitas como Surface y NCIS (aquí se emite como Navy, Investigación Criminal) o series muy de foro de internet como Padre de Familia, que nunca me ha terminado de hacer tilín y cuyo horario y temática resultan extraños en una cadena dirigida por Emilio Aragón. Pero no todo van a ser penas. Pensad que mientras no veáis La Sexta y su logo sacado de algún chándal que tanto triunfa en los escaparates de la calle Fuencarral, os estaréis librando de sus programas de "producción propia" (esas palabras siempre me dan mal rollo, no sé por qué) y de súperprofesionales como Patricia Conde, Santiago Segura, Emilio Aragón, El Gran Wyoming, Florentino Fernández... ¡y todo ello gratis y sin cometer delitos de sangre! Bitácoras y extras hasta las orejasEn contra de lo que predican los que se van quedando atrás en esto de las tecnologías, internet y los nuevos formatos suponen una grandísima ayuda a las productoras, a las cadenas y a los medios televisivos en general, siempre que estos quieran hacer uso de ellos y tengan la visión para saber cómo sacarles partido. El primer signo de esto fue la inclusión de contenidos adicionales en el deuvedé, que fue el factor clave para que mucha gente pegara el salto del formato VHS al disco óptico. Al principio eran tímidas adiciones como anuncios o alguna excena eliminada del metraje pero qué duda cabe que tras ver las monstruosidades que se hacen ahora tipo El Señor de los Anillos, la industria del espectáculo ha sabido conquistar al público creando una necesidad de la que nos hemos vuelto dependientes. Internet, tan denostada ella, se está convirtiendo en la nueva frontera. Mientras que la MPAA, la RIAA y diferentes empresas de las gordas se empeñan en arrojar su pasta a la basura mediante litigios que sólo les reportan fracasos o victorias pírricas, hay otras compañías mucho más inteligentes, como Apple, cuyo inventito del iTunes ya les ha supuesto más de mil millones de canciones vendidas, por lo que desde hace meses ya ofrecen contenidos en vídeo, como episodios de Perdidos, Marujas Desesperadas o Galáctica, por citar algunas series de éxito. Lo de Apple es el ejemplo de supervivencia y adaptación. Una empresa que todos daban por muerta en los 90, y que se ha sabido reconvertir, anticiparse a los deseos de los consumidores y crear unas necesidades nuevas que la ha hecho volver a la primera fila de megacorporaciones mundiales. Hubiera sido más fácil que se hubiesen rasgado las vestiduras, que hubieran tomado el martillo metafórico y se hubiesen dedicado a quejarse y a culpar a los demás de su perra suerte antes de caer y morder el polvo. Como Blockbuster. Además del contenido bajo petición, ahora afloran las bitácoras de profesionales del medio y los webisodios. The Office es la primera serie que se apuntará a la movida de los episodios cortos hechos y emitidos exclusivamente por internet (además de los "normales" televisivos, se entiende) cuando este verano estrene una minitrama situada en el departamento de contabilidad de la oficina y protagonizada por algunos personajes secundarios de la serie. Además, tanto Jenna Fischer (Pam) como B.J. Novak (Ryan) escriben eventualmente en las páginas de la TV Guide sobre curiosidades del rodaje o asuntos de la propia serie. Algo que ya se ha extendido como una plaga son los famosos comentarios, los podcasts que dirán los que van de modernos (aunque pronuncien poskas con acento en la o), que no es más que un archivo en mp3 donde alguien relacionado con la ficción (ya sean actores, directores, productores, el señor de la limpieza...) hablan sobre la serie, su rodaje o su participación en ella. Se trata pues de un paso más en la democratización de la televisión, de acercarla más al espectador y de hacerle aún más partícipe de ella. Tampoco nos llevemos a engaño, es un modo más de vender, de hacernos más seguidores o, al menos, de que la curiosidad nos pique un poco más. Es la versión siglo XXI de las entrevistas, de los reportajes publicitarios, casi incluso de los encuentros con las estrellas... pero es que en un medio donde todo cambia tan rápidamente, hay que adaptarse y gracias a internet, por fin esta competitividad juega a nuestro favor, ¿a que sí? Algo se mueveDe una manera gradual, algo está cambiando en el paisaje urbano que forman las marquesinas. De un tiempo a esta parte, el porcentaje de publicidad dedicado a la televisión está aumentando, gracias a las cadenas de cable, satélite y las dos analógicas nuevas: Cuatro y la Sexta. Esta tarde me ha sorprendido ver que algunas estaciones de Metro estaban enteramente dedicadas a las series que llegan o que se estrenan, como la segunda temporada de Perdidos (Fox), Los Simuladores (Cuatro) o las nuevas caras de la Sexta. ¿Lo habéis notado vosotros? Parece que por fin la calidad está aflorando a rebufo de la cantidad y el aumento de espacio en pantalla no ha supuesto sólo la llegada de productos nacionales o programas de producción propia sino que las cadenas se han arriesgado a intentar cosas nuevas. Lo siento por las series que hacen de mascarón de proa, aunque House está gozando de un éxito relativo, pero ojalá se abra una vía para todos aquellos que queremos disfrutar de cosas distintas. Cosas de fuera. Aprovecho para comentar que el cartelón del regreso de las Marujas Desesperadas a la Fox me encantó. Si alguien pudiera echarle mano a uno y hacérmelo llegar, tendría un amigo para siempre. |
Tertulias televisivas emitidas 1x01 Series españolas (Piloto)
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