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La Nueva GeneraciónNota: os habría puesto alguna foto de la serie, pero no he encontrado nada. Tampoco es que me haya matado a buscar.Las varas de medir cambian con el tiempo. Antes, toda serie de médicos se medía a partir de Chicago Hope pero la llegada de Urgencias le arrebató la corona de drama hospitalario por excelencia. Lo mismo le hizo Policías de Nueva York a Canción Triste de Hill Street. En el tema de comedias, Cheers dio paso a FRIENDS y por ahora ahí sigue como espejo en el que todas las sitcom se reflejan. Si la «serie más FRIENDS de la temporada pasada fue How I Met Your Mother, este año parece que la comedia con más posibilidades es Our Thirties. ¿Qué es Our Thirties? Gente guapetona, risas enlatadas, pocos decorados y episodios breves. En una palabra: sitcom. La versión previa del piloto da una buena idea de lo que David Walpert -creador de la serie que ha trabajado en otras cosas bastante decentes como Dame un Respiro, Ellen y Sports Night- quiere conseguir: un rato de risas sin demasiadas complicaciones, aunque tratando de huir de lo ya visto. Hay que decir que lo consigue en su mayor parte. A diferencia del piloto de FRIENDS, que tenía demasiada exposición y falta de dinamismo, Our Thirties comienza directamente en la acción y deja que sea el propio argumento (comentarios ocasionales y algunas de las reacciones de los personajes) el que sirva a la exposición y no al revés; se nos muestra la existencia de una dinámica de grupo entre sus personajes. Todos son diferentes entre sí; desde el inglés crápula a la antigua bala perdida rockera ahora convertida en mamá pasando por la pareja perfecta que quiere «desperfeccionarse», entre otras cuestiones. Incluso las tres parejas que ya hay formadas al inicio del capítulo tienen facetas distintas y están bien definidas. El episodio tiene chispa. No me reí en ningún momento a carcajadas pero sí hubo sonrisas sinceras. Hay un par de giros de la historia que no son evidentes, por lo que crean sorpresa, y la resolución de una de las tramas no es lo manida que cabría esperar. Así mismo, parece que una de las parejas protagonistas iban a seguir la senda de Ross y Rachel del «ni contigo ni sin ti», pero el guionista también despeja enseguida esa molesta nube. Si además tenemos en cuenta que ninguno de los personajes son especialmente enervantes (me costó años reprimir mis instintos homicidas ante Rachel/Jennifer Aniston) y que cada uno ocupa un lugar distinto en el conjunto de personajes (los entendidos escribirían dramatis personae para hacer ver que saben mucho), la sensación general que queda tras ver el piloto es bastante positiva. Un súperextra: una pelirroja madurita. El aspecto negativo del piloto es básicamente técnico. El director del episodio opta por filmar muchos primeros planos y no queda nada bien. Como teleadicto, prefiero los primeros planos para realzar el drama o ralentizar la acción y me sobran por norma general en las comedias. En el lado positivo, la cámara se mueve un poco más de lo que estamos acostumbrados en las sitcom y aunque al principio se hace raro, el no ser demasiado agresivo con la vía del tren hace que nos acostumbremos rápido a ello. Y claro, no podían faltar las sempiternas risas enlatadas. Si no nos dicen cuando llorar o cuando cambiar el canal, ¿por qué insisten en el horror de esos falsetes añadidos a la banda de audio? Aún están a tiempo de eliminarlas antes de que la serie salga al aire, igual que abandonar el formato 4:3 por un 16:9, que se ha convertido en el estándar de toda producción televisiva estadounidense, que lo único que consigue es que los primeros planos sean aún más complicados de tragar, aunque asumo que el formato recortado se debe simplemente a que se trata de una versión previa al montaje final. Como nota al margen, cabría esperar que unas personas que ya tienen los dos pies en la treintena tuvieran algunos problemas vitales ya resueltos. Sin embargo, el comportamiento de los personajes parece estar de acuerdo con mi teoría de que, en nuestros días, la edad adulta y la madurez cada vez se retrasa más. Es sólo un pensamiento peregrino. Estaremos atentos a Our Thirties y a los episodios siguientes con la esperanza de que mantenga esta filosofía de comedia. Apuntadla para seguirla y ya me diréis qué os parece. Comentarios » Ir a formulario
Leyendo lo de las risas enlatadas me recordó a este post de Ken Levine [link: http://kenlevine.blogspot.com/2006/07/can-canned-laughter.html] (guionista de, entre otras cosas, Los Simpson y Cheers) sobre este mismo tema. Sirve para echarse unas buenas risas.
Fecha: 03/08/2006 22:42.
Habrá que echarle un vistazo. Eso sí, lo de las risas enlatadas me mata, sobre todo porque hay veces en las que suenan y a mí no me hace gracia ninguna. ¿Tendré un humor raro?
Fecha: 04/08/2006 09:56.
Acabo de verlo y sí que me he reído a carcajadas. También he hablado con la tele, pero eso no dice nada de la serie, porque siempre que veo algo sola hablo a la tele.
Tiene buena pinta aunque a mí la historia del inglés me da pereza y no sé por qué. Fecha: 05/08/2006 12:58.
Es cierto, la historia del inglés es quizá la más floja y en el momento en que está con el niño de los cereales, se entrevé por dónde la van a llevar, pero ojalá huyan de los convencionalismos.
Fecha: 05/08/2006 13:30.
Hoy comentaba con Patch como esperaba que al hacerme yo mayor, (estoy en esos 30), empezaria a conocer a hombres, (no a jovenes), pero no ha sido así.
Supongo que lo que pesaba es que conocería a "señores" pero esa es una especie prácticamente extinta. Fecha: 09/08/2006 23:43.
No te ofendas, pero el ambiente hace mucho y no te mueves precisamente en círculos frecuentados por «señores»... ni falta que hace, por cierto.
Fecha: 10/08/2006 10:32. |
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