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La Caja Lista
Leo en El País del domingo la columna «A la parrilla» de Juan Cueto. Defiende, no sé si en serio o irónicamente, el pasado día del orgullo friki, sobre todo por «una importante contribución lingüística [...] Ya no es posible por más tiempo utilizar la voz «friki» como hasta ahora, sin ton ni son, confundiéndola con la telebasura rosa o amarilla». Pero no es eso lo que me ha llamado la atención, sino una observación más cercana a nuestra lista: «A los frikis les gusta mucho la tele y sin complejos de ningún tipo, formato o género, en plan tío Warhol, y son teléfilos tan empedernidos como fuimos los cinéfilos». Tengo una hija de doce años. Da cosas por elementales que yo a su edad ni siquiera sabía que existían y conoce datos que yo hace poco que llegué a conocer. El problema es que -y lo llevo viendo en muchos críos desde hace tiempo- generalmente no saben lo que ven. Es tanta la información que no logran procesarla, no tienen tiempo. Es un problema que tenemos muchos adultos también. Entonces, frente a la «caja tonta» llega la «caja lista», el ordenador o, en realidad, internet. Si la primera nos hacía meros espectadores pasivos de todo lo que nos quisieran poner aunque tuviéramos sesenta canales, la otra nos permite elegir qué vemos y cuándo. Por supuesto, si en la primera el volumen de información era bestial, en la segunda es simplemente abrumador, con todo lo bueno y malo que esto conlleva. Pero las opciones de customización (¡toma barbarismo!), de personalización de nuestra parrilla y de nuestro tiempo libre son enormes también. En esta lista se ha dicho, y con muy buen criterio, que pocas series seguimos ya con el horario que nos impone tal o cual cadena. No sólo el horario: el orden (o desorden) de capítulos, las (interminables e irritantes) pausas publicitarias... Personalmente, hace bastantes meses que no utilizo el vídeo. Yo, que antes tenía ocho o diez cintas sólo para grabar lo que quería ver semanalmente. Es más, varias series y películas que tengo en VHS las estoy comprando y consiguiendo en formato digital. En mi trabajo -que me lo permite- me organizo con mi portátil para ver uno o dos capítulos de alguna serie, nueva o antigua. Esos niños de los que hablaba antes, la próxima generación, no ha «mamado» como nosotros lo de los derechos de autor (derecho innegable por nosotros). Ellos han podido acceder desde el principio a cualquier cosa que estuviera «colgada» en ese limbo virtual que es la red... ¡y pagando sólo la conexión! ¿Quién les va a decir a ellos cuando tengan veinte o treinta años, que tiene que pagar por una canción o por un videoclip? O se ponen las pilas los de la SGAE y se inventan algo, o se les acaba el chollo. Y, bueno, otra prueba de que «el mejor cine está en la tele» es un reportaje que se titula exactamente así en Cinemanía. Nos habla de unas veinte series que vemos o veremos. Un muy breve resumen y unas breves anotaciones de sus mejores armas. Destacan frases como «Dinámica, atrevida, cruel, rodada con estilo nervioso, y sin complejos. Adictiva» (The Shield) o «Una serie capaz de hilvanar diez líneas de guión sin perderse y con la sola ayuda de una dirección espléndida y unos diálogos de lujo (o sea: sin tiroteos ni gilipolleces de ninguna clase)» (The Wire). Además de estas nos presenta otras como Prison Break, Oz, Huff, My Name is Earl, Everybody Hates Chris, Curb your Enthusiasm, Supernatural, Galáctica, Estrella de Combate, Surface, etc... Como ya dijo alguien en esta lista, las mejores películas se están haciendo ahora para la televisión... Perdonad el rollo. 30/05/2006 16:38 Comentarios » Ir a formulario
Muchas gracias por tu colaboración, Fercatodic, es un punto de vista muy interesante y un poco de reflexión nunca viene mal.
Las leyes y la burocracia tendrán siempre perdida la batalla de antemano frente al formato digital y las nuevas tecnologías, precisamente porque la lentitud inherente a las primeras choca con la rapidez y capacidad de reinvención de las segundas. Cuando cerraron Napster, surgieron Audiogalaxy y Kazaa y cuando la justicia estaba pensando en ir a por estas dos, ya se había popularizado el eMule, el Bittorrent, Overnet, las descargas por IRC, etc. Es imposible ponerles puertas al campo. Los derechos de autor constituyen algo inalienable... pero para los creadores, no para mantener engrasados los mecanismos de funcionamiento de una industria en decadencia repleta de intermediarios que sólo quieren vivir a costa del talento de uno y del dinero de los otros. Si no se reinventa, este sistema actual reventará algún día y dejará a muchas personas en el paro y deudas millonarias que sí tendremos que pagar todos, sólo porque las empresas mastodónticas están demasiado gordas para vérsela, hablando mal y pronto. Ahí está el modelo Apple, por ejemplo. Sobre que la calidad de la tele es superior a la del cine, es algo que llevo años diciendo. ¿Para qué voy a ver la última tontuna de Jim Carrey si lo paso mil veces mejor con mi dosis de My Name is Earl? ¿Para qué ver al acartonado de Tom Hanks si puedo recrearme en la belleza exterior e interior de Veronica Mars? Espabilen, señores, el mundo cambia y si no cambian con él, todos lo vamos a lamentar. Fecha: 30/05/2006 16:51.
Lo que está claro es que los formatos actuales tienen los días contados.
Fecha: 02/06/2006 23:10. |
Tertulias televisivas emitidas 1x01 Series españolas (Piloto)
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