En un mundo de programadores inconscientes,
de creadores sin cerebro que exprimir,
de ficción patria a nivel de un enano con bikini,
un hombre ha de contar con todos los apoyos posibles

en su lucha televisiva,
su batalla contra la devaluación catódica.
La era de la soledad ha terminado.
Ahora cuenta con su fiel aliado;
siempre vigilante
y dispuesto a activarse oportunamente.
Él es el Centinela.
Va por Viru 
¡Siento no haber podido quedar hoy!